Nicolas-Maduro-635Los 19 millones de venezolanos que acudirán hoy a las urnas plebiscitarán el gobierno de Nicolás Maduro. La opción es sencilla: darle un voto de confianza o herirlo de muerte. Es que las elecciones legislativas, que renovarán la totalidad de la Asamblea Nacional, pueden ser las primeras en las que el chavismo pierda la mayoría legislativa, clave para aprobar leyes, destituir jueces y fiscales y darle robustez institucional a la Revolución Bolivariana.

Según la mayoría de las encuestas, la Mesa de Unidad Democrática (MUD) ganaría los comicios y controlaría el Congreso. Subidos a la ola del cambio que llevó a Mauricio Macri a la presidencia, la oposición venezolana centró su discurso en la pésima gestión económica, en la inseguridad que se cobró este año 25 mil vidas, y en la necesidad de una alternancia tras 17 años de hegemonía bolivariana.

El 84% de los venezolanos desea un cambio, según un sondeo de Venebarómetro. Ese sentimiento fue aprovechado por la oposición, que lo adoptó como lema de campaña. “El proceso ya estaba dado en Venezuela. Creo que el triunfo de Macri reafirmó ese espíritu. Sobre todo por la relación entre los dos gobiernos, los casos de corrupción, la maleta de Guido Antonini Wilson y otros tantos negocios que tuvieron el chavismo y los Kirchner. Lo que pasó en Argentina vino a darnos un impulso y animarnos”, aseguró a PERFIL Carlos Vecchio, coordinador político de Voluntad Popular, el partido de Leopoldo López.

Maduro, en tanto, también miró a la Argentina a la hora de diseñar su estrategia de campaña. Como planteó el Frente para la Victoria (FpV), aseguró que los venezolanos elegirán entre dos modelos: el de “la patria revolucionaria, bolivariana y chavista y el de la antipatria entreguista, pitiyanqui y corrompida”.

También apeló a la campaña del miedo, al sostener que la oposición quiere terminar con las Misiones, el ambicioso programa social implementado por el chavismo. El dilema de Maduro, en realidad, no pasa por polarizar a la sociedad, que hace décadas que lo está, sino por convencer a los chavistas descontentos de su capacidad para sacar al país de la crisis de desabastecimiento, inflación, escasez y violencia. Muchos de los militantes “rojos, rojitos” no se identifican como “maduristas”. En el cierre de campaña del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Jonathan Pereda, empleado público, le explicó al periodista Boris Muñoz los motivos del descontento: “Hay mucha gente cansada. Todavía hay muchos chavistas, aunque no todos apoyan a Nicolás Maduro ni están contentos con quienes gobiernan”. Sin embargo, reconoció que el miedo al cambio puede achicar la brecha entre el oficialismo y la MUD: “El 6D definirá muchas cosas, porque si gana la oposición es mucho lo que se puede perder. Se temen las represalias contra el chavismo. El odio de la oposición es lo que no le ha permitido superar al chavismo hasta ahora”.

Resultados. La preocupación de la comunidad internacional pasa por observar cómo reacciona el gobierno en caso de perder los comicios. Maduro advirtió que si eso sucede recurriría a los militares: “Venezuela entraría en una de las más turbias y conmovedoras etapas de su vida política y nosotros defenderíamos la revolución, no la entregaríamos. Gobernaría con el pueblo y en unión cívico-militar”. El mandatario fue electo en 2013, un mes después de la muerte de Hugo Chávez.

OEA llamó a votar en paz. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, llamó ayer a Venezuela a celebrar una jornada electoral “cívica” y “en paz” y deseó que tras ella se inicie en el país un proceso de “diálogo” y “reconciliación nacional”. “A 24 horas de las elecciones legislativas en la República Bolivariana de Venezuela, hacemos un llamado a todos los venezolanos para que la jornada del domingo sea una fiesta cívica y que el soberano –el pueblo– pueda ejercer su derecho al voto en paz”, apuntó Almagro en un comunicado. “Todos los pueblos de nuestra América y del mundo están mirando con atención lo que sucede en Venezuela”, agregó el uruguayo, que se enfrentó en las últimas semanas al gobierno de Maduro.

Por su parte, la Conferencia Episcopal también llamó a votar y adelantó que las elecciones “traerán consecuencias vitales para los venezolanos”.

En tanto, Lilian Tintori denunció ayer que no le permitieron visitar a su esposo, Leopoldo López, detenido en la cárcel militar de Ramo Verde.

 

fuente PERFIL

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