CENTRO CULTURAL K-Hernán Lombardi sabe que está ante el mayor desafío de su carrera política: domar el «monstruo» de cinco cabezas sobre el que el presidente Mauricio Macri creó el nuevo Ministerio de Medios Públicos: Canal 7 y Radio Nacional, Télam, Educar (los canales Encuentro, Paka Paka y DeporTV), Tecnópolis y el Centro Cultural Kirchner. Cada una de esas estructuras tiene su historia (extensa o reciente), sus improntas y sus trampas, y fueron estos años dominos de la agrupación hiperkirchnerista La Cámpora, del ministro Julio De Vido y del dramaturgo del relato Javier Grosman, que reporta a la Secretaría General de la Presidencia. Y, además, tienen presupuestos, formas de contratación -en el que tienen un papel destacado algunas universidades nacionales- y marcos jurídicos distintos que habrá que conciliar. Este monstruo podría sumar algunas cabezas más, que aún no se mencionan pero que quedarán boyando apenas se apruebe la nueva estructura ministerial (entre ellas el Banco de Contenidos Universales Argentinos, Bacua, que este año tuvo un presupuesto inicial de $ 107,8 millones).
Tomando los números del presupuesto aprobado para este año, sumando todas las áreas que lo integrarán, el nuevo ministerio arranca con un costo total de no menos de $ 3500 millones. Sus dos principales -y problemáticos- departamentos, Radio y Televisión Argentina (RTA), dueña de Canal 7 y Radio Nacional, y la agencia gubernamental Télam, suman respectivamente 2400 y 1100 empleados (aunque la cifra definitiva recién se sabrá en los próximos días). Además, vienen con doble fondo: existen dos empresas residuales vinculadas «ATC en liquidación» y «Telam SAIyP en liquidación» que siguen generando costos: este año insumieron más de $ 4 millones sin que se sepa mucho en qué.

Además de conversar con el presidente de RTA, Tristán Bauer, que dice querer resistir en su cargo, Lombardi también indagó en los últimos días sobre el estado de estas empresas culturales. Visitó el parque Tecnópolis acompañado de su hija más chica. Allí sintió el rigor del aparato de propaganda y vio de cerca el panorama ideologizado de la cultura y la tristeza postderrota electoral de una muchedumbre de jóvenes militantes que encontraron trabajo allí.
El próximo ministro no está logrando acceder a toda la información que busca, pero algunas claves asoman con franca claridad en su horizonte: enorme, cara, militante y completamente unitaria es la infraestructura humana, tecnológica y edilicia de la gestión cultural y de comunicación que deja en herencia el kirchnerismo, cuyo panorama específico es más o menos el siguiente.

Radio y Televisión Argentina

Aunque en estos días su nombre sonará mucho, Bauer ha sido prácticamente una figura decorativa en la programación de Canal 7 (tal vez por eso enfocó su gestión en la renovación tecnológica y en la conservación del patrimonio audiovisual). Desde 2009, la pantalla se llenó de Fútbol para Todos, programa en el que el canal sólo aporta -durante muchísimas horas- su única pantalla. El fútbol, las teleconferencias presidenciales (producidas por la empresa La Corte, adquirida recientemente por Cristóbal López) y 6,7,8 (de PPT, también comprada por López) fueron el corazón de los contenidos oficiales. Estos dos últimos programas ya no estarán a partir de esta semana. Con la salida de 6,7,8, el Estado se ahorrará no menos de 35 millones de pesos, y se ganará una campaña de los medios afines residuales que denunciarán censura (ese fue el eje de la entrevista que Víctor Hugo Morales le hizo recientemente a Lombardi en Telesur, un canal en el que la Argentina tiene una participación minoritaria sobre la que el nuevo gobierno deberá decidir qué hacer). «En 6,7,8 se zarandeó a mucha gente», afirmó Lombardi y dio por terminada la discusión.
Las ficciones «de calidad» -como se promocionan- llegaron con una avalancha de capítulos mayormente provenientes de los planes de fomento del Ministerio de Planificación Federal, el principal productor de contenidos audiovisuales en el país desde 2010 en adelante. En algunas de esas ficciones, el canal actuó como co-productor, como en el caso de «Esa mujer», producida y protagonizada por Andrea del Boca (que en total costó $ 30 millones el año pasado, un tercio de los cuales fueron aportados por la emisora).
Los noticieros -casi la única producción propia del canal- fueron conducidos con mano de hierro por el camporista Carlos Figueroa -ex notero del programa de PPT, Duro de Domar- y su segundo, Víctor Taricco, que operaron como comisarios políticos ayudados por «tres pibes que chequeaban las rutinas», según dijo una fuente de la emisora.

Precisamente, en la estructura del noticiero se estarían refugiando algunos de los que llegaron con La Cámpora, con ánimo de «resistir» allí alguna revisión de las incorporaciones. De todas formas, según distintas fuentes, RTA a sido muy prolija en la incorporación de profesionales mediante el sistema de concursos, aunque siempre con una fuerte incidencia de los gremios, principalmente el híperkirchnerista Sindicato Argentino de Televisión (SAT). «Canal 7 es Suiza», suele decir un sindicalista de la Utpba respecto de las condiciones laborales únicas que se dan en la emisora. La negociación con esos gremios -y el flamante y ascendente Sipreba- tal vez sea el primer paso que deba dar Lombardi si no quiere entrar con el pie izquierdo.

En el noticiero, a algunos integrantes de la planta permanente la conversión al kirchnerismo les permitió ascender posiciones. Eso ocurrió con Agustina Díaz (recordada por «defender» al diputado Andrés Larroque de la pregunta que le costó el puesto al periodista Juan Miceli) y Fernando Alonso (el cronista siempre acreditado para las coberturas sensibles cerca de la presidenta).

En 2015, RTA tuvo un presupuesto inicial de $ 1355 millones, pero las reasignaciones presupuestarias lo duplicaron (Canal 7 se lleva el 70%, y el resto va a las radios). Esos fondos representan aproximadamente el 90% de los recursos de a emisora, que también vende espacios publicitarios a privados y recibe fondos de pauta oficial. La denominada TV Pública tiene un canal filial en Trenque Lauquen, el 12, mantiene una red de repetidoras analógicas que cubre buena parte del país y llega en formato digital a través de la Televisión Digital Abierta (TDA), plataforma tecnológica que opera Arsat por encargo del Ministerio de Planificación y cuyo destino es aún incierto. La TDA, que este año tuvo un presupuesto total de $ 1265,2 millones, incluye los canales de TV Acua Federal y Acua Mayor, que por el momento no aparecen en la hoja de ruta del nuevo ministerio, como tampoco aparecen los planes de fomento de contenidos que en los últimos años recibieron entre 500 millones y 800 millones de pesos anuales para producir ficciones, documentales y animaciones.
Radio Nacional, dirigida por la ex periodista de Clarín María Seoane, es una cadena de 50 emisoras AM y FM distribuidas en todo el país. Incluye ocho «emisoras comerciales» propiedad del Estado que quedaron por fuera de la cadena oficial. En muchas de estas radios Lombardi encontrará gremios en protesta que piden el pase a planta permanente de los empleados contratados que, según ellos, el Estado mantuvo en negro estos años. En la última memoria entregada al Congreso, RTA destacó de Radio Nacional «la enorme fidelización de los espacios y conductores centrales, como Cynthia García, Carlos Barragán, Roberto Caballero, Mario Wainfeld, y Carlos Polimeni». Con eso podría haber dado por cumplido el Art. 121, Inc. B de la ley de medios que exige a esa empresa «respetar y promover el pluralismo».

En RTA, que Bauer no se quiera ir es un problema menor para Lombardi, que no lo reemplazará en ese cargo sino que, con rango ministerial, será su jefe. El nuevo ministro se encontrará con otros directores en la misma situación que Bauer, entre ellos los también kirchneristas María Lenza, Alejandro Verano, Néstor Cantariño y Alberto Cantero, y los opositores Gustavo Cusinato (UCR) y Marcelo Romeu (Partido Socialista), que no han tenido críticas para la gestión oficial en el canal. Todos ellos tienen mandato hasta diciembre de 2017, sostenido en la letra de la ley de medios (norma legal que podría tener los días contados). Algo similar ocurre con el Consejo Consultivo Honorario de los Medios Públicos -órgano de control de RTA creado este año, cinco años después de aprobada la ley- que preside Juan Courel, representante de la provincia de Buenos Aires y vocero del gobernador Daniel Scioli.

Agencia Télam

La agencia gubernamental de noticias tiene unos 1100 empleados -con al menos una treintena de incorporaciones en marcha- y es una de las pocas empresas en su tipo que quedan en el país (las privadas DyN y NA están lejos de igualarla en plantel y recursos). Su presupuesto inicial para este año fue de $ 410 millones. Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia en 2003, la agencia tenía 500 empleados. En los últimos tres o cuatro años se abrieron áreas nuevas que incrementaron la planta en un 40%, especialmente en el sector que genera producciones audiovisuales y reportes radiales.

Durante los doce años de kirchnerismo la agencia tuvo varios momentos, liderados sucesivamente por el ex periodista de Página 12 Martín Granovsky, el propagandista Martín García y, desde 2012, por la organización La Cámpora, primero por el bloguero Santiago «Patucho» Álvarez, y luego por su colega digital Fabián «Conu» Rodríguez, que ya había actuado como gerente periodístico. «Va a salir por Télam» fue una respuesta habitual estos años entre voceros de funcionarios cuando se los consultaba por temas calientes de la política o la economía, en general vinculados a las peleas que sostuvo el kirchnerismo contra el campo, los medios, el periodismo, la oposición o algunos empresarios. La agencia oficial también le dio trabajo a muchos militantes, algunos de los cuales no se ven nunca en sus instalaciones.

«La peor etapa fue la de [Granovsky], de comisariato político y operaciones berretas, como aquella de Olivera [Enrique, que fue acusado falsamente de tener cuentas bancarias en el exterior]. Aquello fue el trampolín para toda una etapa, que tendría un momento más vulgar, con Martín García al frente, que coincidió con la muerte de Kirchner, y luego se profundizó con La Cámpora y la irrupción de los compañeros no profesionales», dijo un subeditor, que por obvias razones pidió no ser identificado.

Como ocurre en todas las áreas del Estado, en Télam también existe un ala profesional, integrada en este caso por periodistas que tienen o tuvieron sus simpatías políticas -lo que en algunos casos les permitió llegar a la agencia- pero que creen que se puede y se debe tener trabajar profesionalmente. «Cuando estás en esa situación terminás relegado pero como los sueldos son buenos y cuesta reemplazarlos, la mayoría se queda a la espera de tiempos mejores», dijo un periodista que trabaja en la agencia. «Pero esta vez dejaron mucha gente herida», agregó.

Aunque desprestigiada y poco confiable en sus secciones calientes, política y economía, la agencia sigue siendo fundamental en otras temáticas como deportes, policiales y en parte internacionales. Telam tiene al menos 600 abonados a su servicio. El número se explica mayormente por la obligación de ser cliente para poder cobrar la pauta oficial, distribuida también por la empresa estatal.

Parque Tecnópolis

En sus cinco ediciones, el parque temático pensado por Grosman e instalado en Vicente López recibió 22 millones de visitantes, según el gobierno. La última edición, bautizada «Futuro para siempre», se extendió a pedido del público y considerando el «imprevisto» de la segunda vuelta electoral, e incluyó abundante merchandising del modelo. El parque Tecnópolis tuvo este año un presupuesto inicial de $ 240,4 millones, pero la Unidad Bicentenario, oficina original de Javier Grosman creada para organizar los festejos patrios del 2010, sumó para este año otros $ 430,1 millones.
Lombardi cree mucho, como él mismo suele decir, en los parques temáticos culturales, científicos y artísticos y tiene en mente algunas experiencias mundiales en las que podría encontrar un nuevo modelo para Tecnópolis. Pero ¿tendrá el año próximo $ 670 millones para el parque? En sus primeros cuatro años al frente de la Unidad Bicentenario, Grosman -al que le disgusta muchísimo que lo comparen con Raúl Apold, subsecretario de Prensa y Difusión de Perón- gastó $ 710 millones en 22 actos, incluidos los festejos de la década ganada en 2013 y la bienvenida de la Fragata Libertad, entre otros espectáculos imponentes. La unidad tenía el año pasado unos 120 empleados, pero cuando el parque abre esa cantidad crece sustancialmente y lo hace aún más cuando alberga a grandes espectáculos o recitales.

Además de un parque temático, Tecnópolis es un canal de TV que pocos conocen, TEC TV, administrado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología. Por lo pronto, esa emisora seguirá allí, pero no sería para descartar que sea transferido también al área de Lombardi junto con otras tres señales propiedad de Educar SE, empresa controlada por el Ministerio de Educación.

Educar (Encuentro, Paka Paka y DeporTV)

El canal Encuentro fue lanzado en marzo de 2007 por el ministerio de Educación que entonces lideraba Daniel Filmus. Mediante un acuerdo negociado con las cableoperadoras, la señal logró una muy buena ubicación en la grilla de la TV paga y se posicionó con contenidos educativos atractivos y de gran calidad. Paka Paka, su franja infantil, se convirtió en un canal independiente en 2010 e instaló el personaje de Zamba, el que la presidenta Cristina Kirchner prefiere por sobre el Pato Donald. En febrero de 2013 se sumó DeporTV, señal de deportes que transmitió junto con Canal 7 el mundial de Brasil -derechos que costaron no menos de US$ 18 millones- y que cuenta con los derechos para emitir la NBA entre otros espectáculos deportivos nacionales e internacionales.
Las tres señales forman parte de Educar SE, empresa estatal creada en 2002 con un aporte de US$ 11 millones del emprendedor argentino Martín Varsvasky, que en 2010 prometió no volver más a la Argentina por la inseguridad. La firma es controlada por el ministerio de Educación y su presupuesto inicial para este año fue de $ 370 millones. Aunque hay quienes dicen que las amistades y contactos terminan definiendo las licitaciones, de todas las empresas mediáticas estatales Educar SE la única que publica sus licitaciones públicas y privadas en su página web.

Centro Cultural Kirchner
El CCK, que requirió una inversión de $ 2469 millones para poner en valor el ex Correo Central, es apenas uno de los ámbitos culturales desarrollados estos años por el Ministerio de Planificación Federal -entre otras cosas también manejó un presupuesto de $ 123 millones para organizar recitales del programa Igualdad Cultural-. Este espacio no depende del Ministerio de Cultura que gestiona Teresa Parodi y tampoco lo hará con su sucesor, Pablo Avelutto, dado que también será parte del Ministerio de Medios Públicos de Lombardi. Anunciado en 2004 como Centro Cultural del Bicentenario, terminó siendo un homenaje a la familia Kirchner (se eliminó el nombre de pila del ex presidente para comprender en la denominación también a su esposa). El espacio incluye la Ballena Azul, una de las salas sinfónicas más grandes del mundo con capacidad para 1950 personas, y 51 salas de conciertos y exposiciones. El equipamiento del CCK no se detuvo en los últimos meses, durante los cuales del ministro De Vido siguió comprando instrumentos, entre ellos 12 pianos. El principal desafío de Lombardi no será devolverle al centro cultural su nombre original -para lo cual enviará al Congreso un proyecto de ley- sino llenar esos espacios con abundante contenido, algo que ya logró en los múltiples espacios culturales porteños.

 

fuente LA NACIÓN

Comments

comments