CONVOCATORIA CÁMPORAEn su multitudinaria despedida ante la Plaza de Mayo, Cristina Kirchner pronunció ayer el último discurso de su mandato y el primero de la «resistencia» que se propone oponerle al gobierno de Mauricio Macri, que asumirá hoy como Presidente. Tanto que convocó a quienes votaron a Macri a «hacerse cargo de ejercer la voluntad popular» y si se sienten traicionados «tomen su bandera y sean dirigentes de su destino», con lo cual dejó flotando la posibilidad de intentar su regreso al poder en 2019.
Tras el acto de descubrimiento del busto del fallecido ex presidente Néstor Kirchner en la Casa Rosada, la ahora ex mandataria habló ante una Plaza con unos 90.000 militantes enfervorizados, denunció al «partido judicial», profundizó las divisiones entre sus partidarios y los del futuro gobierno, al que pareció marcarle la cancha, y ratificó que no irá hoy a la asunción presidencial de Macri.

Luego, se retiró en automóvil rumbo a su departamento porteño de Juncal y Uruguay, donde pernoctó al no poder usar la residencia de Olivos porque su mandato expiró a la medianoche. Cerca de la medianoche, un centenar de personas se juntaron frente al departamento. Lanzaron insultos contra la presidenta saliente y huevos contra un auto en el que, creyeron erroneamente, llegaba Cristina Kirchner. No era ella. Hoy, a las 15.20, en vuelo de Aerolíneas Argentinas, la presidenta saliente viajará a Río Gallegos para asistir a la asunción de su cuñada Alicia Kirchner como gobernadora de Santa Cruz.
Cristina exhortó a controlar de cerca al gobierno de Macri y pareció pronosticar un posible fracaso. «Cada uno tiene que hacerse cargo de haber ejercitado esa voluntad popular», advirtió ayer con tono severo. «Cuando cada uno de los 42 millones de argentinos sienta que aquellos en los que confió y depositó su voto lo traicionaron tome su bandera y sepa que él es dirigente de su destino y el constructor de su vida», agregó.

«Esto es lo más grande que le he dado al pueblo argentino, el empoderamiento popular, de la libertad, de los derechos», exclamó. Dejó, así, abierto un eventual intento de regresar a la pelea por el poder en el futuro.
La ex presidenta habló 30 minutos en el Salón de los Bustos y 40 minutos en la Plaza. «Miren que no puedo hablar mucho porque a las 12 me convierto en calabaza», ironizó Cristina Kirchner. Se refería que la jueza María Servini de Cubría falló ayer que su mandato expiraba a las cero de hoy, aunque no advirtió que en el cuento «La Cenicienta» lo que se convierte en calabaza es la carroza y no la protagonista. Algo de eso hubo, porque no pudo usar más el helicóptero Sikorsky.

En línea con su relato, se lamentó de que en «12 años y medio» tuvo «en contra a todos los medios hegemónicos» y las «principales corporaciones económicas y financieras», así como el «partido judicial» y, sin embargo, «podemos estar aquí dando cuentas al pueblo». «Cuántas cosas podrán hacer los que tienen todos estos factores a favor. Tengamos mucha fe y mucha esperanza, que no nos agobien», señaló, con sarcasmo. «Tengamos la inteligencia de saber que seguramente van a poder hacer las cosas, porque tienen todo a favor, mucho mejor de lo que hemos hecho nosotros», abundo.

También insistió: «Me hubiera gustado poder entregar los atributos del mando en el Congreso». Y lo atribuyó a su pasado como legisladora. Y acusó a Macri y a la Justicia de «violentar la Constitución y poner presidente por decreto». Los militantes coreaban «golpe de Estado» y «Macri sos cagón». Cristina escuchaba.

«No lo merecía ni un argentino ni el 51% que los votó ni el 49% que nos votó a nosotros», dijo. «Con este estado de las cosas todos los argentinos estamos un poco en libertad condicional», dramatizó la jefa del Estado.

«He visto muchas medidas cautelares, pero en mi vida pensé que iba a haber un presidente cautelar durante 12 horas en mi país», se asombró. Se refería al presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, que será presidente hasta hoy, a las 12.

Pese a sus furibundas críticas, pidió «que se mantengan unidos los argentinos» y señaló que los que «amamos a la patria profundamente tenemos que tener una actitud positiva para ayudar a que esas conquistas sociales no puedan ser destruidas».

También buscó marcarle la cancha a Macri, al exigirle «una Argentina sin censuras, sin represión, más libre que nunca». Y victimizó a su gobierno: «No es lo mismo ser ministro de un gobierno popular que de uno con impunidad mediática».

También dio algunas pistas de su futuro. «El lugar natural de un militante no tiene que ser el gobierno, sino junto al pueblo y la gente». Saludó a los gobernadores y destacó a Daniel Scioli. «Quiero agradecerte Daniel por tu acompañamiento», le dijo.

 

fuente LA NACIÓN

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