GABINETE MACRIComenzó tenso y se fue aflojando hasta que, al final, se despachó con todo un gesto político. «Siempre se deja para lo último al mejor», anunció Mauricio Macri al tomarle juramento a Gustavo Lopetegui, el ex CEO de LAN, formalmente, nuevo secretario de Coordinación de Políticas Públicas, una suerte de manager empresarial que tendrá bajo su mando cumplir la promesa del Presidente del trabajo en equipo del gabinete económico.
Lopetegui se llevó así el galardón presidencial dentro de la formal ceremonia de asunción de los ministros. Al mejor estilo macrista, no hubo barras que hincharan por los funcionarios, ni papelitos, ni cantos ni ovación.

El resto de los ministros tomó nota enseguida del favoritismo que mostró Macri con el funcionario que deberá llevar adelante la coor-dinación de un gabinete integrado por seis funcionarios, en los que ya había comenzado a destacarse quien habitará el Palacio de Hacienda, Alfonso Prat Gay.
«Es una humorada, no se tomen todo tan literal», le bajaba el precio un integrante de la mesa chica del Presidente sobre el apoyo explícito como líder de su equipo económico que ayer mostró el propio Macri.

Último en la jura, Lopetegui estará bajo el mando del jefe de Gabinete, Marcos Peña, junto con Mario Quintana (ex Farmacity), que tendrá a su cargo la administración del presupuesto, otra de las apuestas empresariales del Presidente.
A la vez, del ministro coordinador también dependerán Hernán Lombardi, titular del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, y José Cano, secretario de la Unidad Plan Belgrano, o el «George Clooney tucumano», como lo nombró anoche Macri entre risas y aplausos del público.

La estética de la ceremonia tuvo coincidencias con la última jura de ministros de Cristina Kirchner: el Presidente eligió el mismo lugar que su antecesora, el Museo del Bicentenario, con un escenario montado de espaldas al mural de Siqueiros. El acto, además, fue transmitido por cadena nacional, en el horario central de los noticieros, como estaba previsto en el cronograma oficial.

Agobiado después de un día intenso, Macri cumplió con énfasis el formalismo de la lectura de fórmula para los primeros ministros. A los últimos, ya directamente, casi que los apuraba. «¿Cuántos faltan?», preguntó a medio camino. En total, fueron 27 los funcionarios que ayer asumieron en el nuevo gabinete.

Santos Evangelios

La mayoría juró por los Santos Evangelios, a excepción del rabino Sergio Bergman, que lo hizo por el Tanaj, la biblia hebrea, y quienes sólo lo hicieron por la patria, los menos: la canciller Susana Malcorra; el ministro de Cultura, Pablo Avelluto; y el de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, el único funcionario que fue heredado de la gestión anterior.

La pulseada por el aplausómetro estuvo peleada entre Peña, Rogelio Frigerio (Interior, Obras Públicas y Vivienda), Prat-Gay y Fernando De Andreis, el nuevo secretario general de la Presidencia, que corría con ventaja. Tiene a su cargo la administración formal de la Casa Rosada y, por supuesto, las responsabilidad por las invitaciones.

Macri se mostró cómplice con sus más conocidos. «Toda la vida te dije que no te pongas tan cerca», le remarcó entre bromas a Pablo Clusellas, su secretario legal y técnico e íntimo amigo del club de rugby Cardenal Newman, trío que comparte con el empresario Nicolás Caputo.

Para el radical de Córdoba Oscar Aguad, ministro de Comunicaciones, también tuvo un chiste. «Demasiados gringos tengo por acá», le dedicó, en referencia a su origen cordobés. El otro es Gustavo Santos, a cargo de Turismo.

La novedad de la jura llegó con el ministerio para Esteban Bullrich, que además de Educación sumó Deportes.

El resto de los flamantes funcionarios cumplió la formalidad del acto, sin demasiados sobresaltos: Ricardo Buryaile (Agroindustria), Francisco Cabrera (Producción), Andrés Ibarra (Modernización), Julio Martínez (Defensa), Guillermo Dietrich (Transporte), Juan José Aranguren (Energía y Minería), Germán Garavano (Justicia y Derechos Humanos), Patricia Bullrich (Seguridad), Jorge Triaca (Trabajo, Empleo y Seguridad Social), Carolina Stanley (Desarrollo Social) y Jorge Lemus (Salud).

Entre los invitados a la ceremonia estaban los históricos operadores políticos de otros años y de otros mandatos. Por ejemplo se podía ver, entre otros, al radical Enrique «Coti» Nosiglia y al ex ministro menemista José Luis Manzano, y atrás, en la última fila, estaba Juan Carlos Blumberg. En un lugar estelar, por supuesto, estuvo el asesor y publicista ecuatoriano Jaime Durán Barba, el ministro sin cartera que estuvo a cargo de la estrategia electoral de Macri.

 

fuente LA NACIÓN

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