marcelo-mallo-DETENIDOLA PLATA.- Los investigadores policiales continuaron ayer con los operativos en domicilios de amigos, familiares y el entorno que pudiera dar algún tipo de apoyo logístico a Víctor Schillaci y a los hermanos Martín y Cristian Lanatta, que se fugaron hace nueve días del penal de General Alvear.
Hasta ahora, se realizaron 44 allanamientos y ayer se les tomó declaración a los últimos tres detenidos: Marcelo Mallo, ex jefe de Hinchadas Unidas Argentinas (HUA) y miembro de Compromiso K; a su hija Brenda, de 25 años, y a su yerno, Rodrigo Nicolás Lescano, de 26 años.

Los pedidos de detención, según fuentes con acceso al expediente, se fundaron en el informe de inteligencia que entregó la policía a la Justicia. Por el momento, quedaron detenidos por la tenencia de armas de guerra.
Mallo negó conocer a los tres fugados, y su abogado, José Novelo, aseguró que es injusto lo que están haciendo con ellos, ya que los vinculan con una fuga y los detienen por no tener la documentación de las armas. «Se ordena el allanamiento de sus casas, pero en ningún momento nos explican los fundamentos del juez para llevar a cabo esos procedimientos», se quejó Novelo.

En la casa de Mallo, la policía secuestró una pistola Tanfoglio calibre 40. Y en el domicilio de su hija se incautaron una picana eléctrica, un revólver calibre 38 y otro 357, junto con municiones.
«Las armas son legales. No tenía las credenciales porque las tenía que ir a buscar al Renar, pero son legales. La picana no es delito… Igual no la usaba, la tenía de hobby», explicó el abogado de la familia Mallo.

Fuentes judiciales dijeron ayer a LA NACION lo contrario. «Las armas no tenían documentación. La pistola calibre 40 estaba en el armario de Mallo, que declaró que era de un amigo que la había dejado para que la viera. El amigo se presentó en la Justicia con los papeles. Ahora se espera que lleguen los documentos de las otras armas y los antecedentes de los aprehendidos, para ver si se los libera o continúan detenidos», explicaron.

Mallo está ligado a la barra brava de Quilmes y es conocido por sus relaciones con el ex chofer de Néstor Kirchner Rudy Ulloa Igor. Y en momento de su detención fue señalado también por sus vínculos con el ex jefe de Gabinete kirchnerista Aníbal Fernández. Precisamente ayer, Fernández admitió que Mallo había trabajado para él en los 90, pero lo vinculó con el ex presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez (ver aparte).

Interna policial y robo de armas

Fuentes de la gobernación bonaerense dijeron ayer a LA NACION que están convencidos de que la investigación fue boicoteada por una interna policial. En el gobierno, hubo quienes recordaron un dato sugestivo: hace dos meses se robaron siete escopetas 12/70 de la DDI de Quilmes.

«Algunos ven una extraña coincidencia entre este robo ocurrido a principio de noviembre y que la cúpula de la DDI haya tenido que ser apartada del caso», dijeron fuentes del caso.

Desde el gobierno de María Eugenia Vidal sostienen que, por ahora, con el apartamiento del director general de Investigaciones, Néstor Larrauri, de la pesquisa, y de Marcelo Di Rosa, de la conducción de la DDI de Quilmes, han terminado los movimientos en la cúpula de la fuerza.

Por su parte, los investigadores judiciales ordenaron nuevos allanamientos: los puntos elegidos fueron las casas de amigos, familiares y personas que visitaron a los tres fugados durante los meses previos a la evasión.

«La idea es cerrar definitivamente el cerco en torno a los contactos de los fugados y analizar si hubo algún tipo de comunicación con sus personas más allegadas. Por eso se secuestraron celulares, computadoras, dinero en efectivo y sus agendas personales. Los operativos continuarán en la Capital», adelantaron fuentes del caso.

Ahora, el gobierno de María Eugenia Vidal ya no garantiza un plazo para recapturar a los tres evadidos. Sólo confía en que el correr de las horas y el trabajo policial puedan llevarlos a que cometan un error y en ese momentos poder detenerlos

«Hace una semana que estamos trabajando día y noche para dar con los delincuentes. Seguimos las pistas, pero la verdad es que no podemos hablar de plazos», dijo el ministro de Seguridad, Cristian Ritondo.

 

fuente LA NACIÓN

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