AEROLÍNEASIsela Costantini es celosa de lo que muestra el pizarrón ubicado en el flanco izquierdo de su oficina en Aeroparque. “Nada que les interese a ustedes”, responde simpática ante la consulta de LA NACION. Se pueden ver cifras en azul y en rojo que indican millones de pesos y están relacionadas con palabras aisladas como “nueva flota”. Luego del saludo, la presidenta de Aerolíneas Argentinas da algunas precisiones. Sostiene que es apenas un borrador, parte del brainstorming que ya se modificó varias veces, aunque hace sólo un mes que está al frente de la compañía. Desde la amplitud de lugar de trabajo, una herencia directa de su antecesor Mariano Recalde, habla sobre sus grandes objetivos: lograr que la empresa deje de vivir del Estado e inculcarle al personal una cultura que tome en cuenta los costos.
-¿Cuánto le va a pedir Aerolíneas al Estado este año?

-La proyección inicial son 15.000 millones de pesos por operaciones y deudas. Es demasiado, es inaceptable. Va a ser menos. Quisiera que sea menos de la mitad. Mínimo, la mitad.

 

-¿Cree que en la gestión de Macri Aerolíneas repartirá utilidades?

-Ojalá tuviéramos ocho años. Pero no puedo pensar que demoraría tanto. En General Motors tardé dos años, pero depende de muchos factores. Hay que pensar que nuestra empresa está con un plan de flota que no fue definido por nosotros.
-¿Cuándo cree que tendrá ganancias?

-Hoy no lo sé decir. Me encantaría que fueran dos años, pero no lo sé. Cuatro años me encantaría también y creo que Mauricio se lo merece, por lo que nos está exigiendo. Mi compromiso tiene que ser que en menos de cuatro años estemos entregando una empresa con déficit cero.

-¿Hay deuda en default?

-Tenemos ya reclamos de pagos vencidos. Hay uno con Boeing de 110 millones de dólares que tendríamos que haber pagado el año pasado por 20 aviones que estaban ya definidos por la gestión anterior. Sí nos mandaron cartas empresas de motores y de equipos aeronáuticos. Cosas que se tendrían que haber pagado el año pasado o en anteriores.

-¿Van a refinanciar deuda?

-Es una posibilidad. Si uno quiere bajar déficit no veo cómo hacerlo con la deuda que tenemos.

-¿Qué se puede hacer para reducir el déficit?

-Muchas cosas, algunas son más sencillas y otras más complejas. Esta empresa nunca ha tenido cultura de costo presupuestario. Las personas no tienen idea del impacto que tiene su gestión. Hemos hecho algunas reducciones en el área comercial, corte de 30 por ciento de costos no operativos ni sueldos. A partir de esto empiezan a surgir ideas, como ofrecer servicios a otras empresas.

-En la industria se comenta que el déficit viene de vuelos internacionales.

-Hay de todo, hay rutas que ganan plata y otras que no, igual que en cabotaje. Ahora evaluamos qué rutas, qué frecuencias tenemos.

-Una ruta internacional que da pérdida ¿no quisiera recortarla?

-Sí, la verdad es que todo lo que genera pérdidas da ganas de recortarlo por el nivel de déficit. La primera tentación es cortar todo, pero hay muchas cosas involucradas. En el mercado doméstico tenés conexiones que no son rentables, pero sabés que es una ruta que en los próximos años va a incrementar el número de pasajeros.

-¿No va a recortar?

-Lo estamos estudiando. ¿Puede ser que lleguemos a cortar? Sí. ¿Puede ser que lleguemos a incrementar? Sí, pero va a depender de cómo miramos la flota que tenemos. En las próximas semanas vamos a cerrar el plan. Ahí obviamente viene la otra parte de lo que tenemos que cortar y cuáles son los negocios que queremos disparar.

-En Aerolíneas trabajaba mucha gente de La Cámpora ¿Lo puede percibir en el día a día?

-Puedo decir que esta empresa ha sido gestionada desde lo político, porque no puedo entender cómo no entregó mejores resultados. Pero hemos encontrado profesionales, que sé que son militantes, pero son buenos.

-¿Piensa que a Aerolíneas le sobra gente?

-Creo que sí, pero no sé cuánta. Falta en algunos lugares y sobra en otros. Hasta que no tengamos un relevamiento exacto no lo vamos a saber.

-¿Van a abrir plan de retiros?

-Tenemos uno de la gestión anterior, pero se quedó medio dormido. Estamos viendo el plan de negocios para definir si hay que hacer una acción como ésa.

-¿Usted ya se juntó con los gremios?

-Sí, me junté con todos. Fue una presentación formal. Sabemos que sin los gremios no hay Aerolíneas, y si no está la gestión tampoco va a haber empresa que pueda crecer. Venimos a traer sustentabilidad y no creo que ningún empleado tenga una visión diferente.

¿Cómo está la empresa en términos operativos?

-Si nos olvidamos de que se necesita plata, la flota es nueva, de bajo nivel de mantenimiento y alta confiabilidad, lo que hace que los vuelos sean más puntuales. También está la alianza con SkyTeam, que nos conecta a más de 100 países en todo el mundo. El tema es cuánto nos cuesta y dónde está la ineficiencia de esa operación. Ahí es donde vemos oportunidades.

-Entonces conservaría cosas de la gestión anterior.

-Sí, SkyTeam es muy importante. Hay conexiones con otros lugares del mundo y hacen que la gente pueda llegar a El Calafate por ejemplo.

-¿Por qué nombra a El Calafate?

-Porque hoy justo hablaba con el embajador de Estados Unidos [Noah Mamet] y estaba maravillado con el glaciar Perito Moreno.

 

fuente LA NACIÓN

Comments

comments