El peronismo nació como consecuencia de las necesidades políticas de Juan Perón, quien no quería depender del Partido Laborista, de Cipriano Reyes, que lo había llevado al poder y reclamaba una estructura partidaria propia, bien centralizada y vertical, tal como funcionaba el Ejército al que él pertenecía y al que reemplazaba en el ejercicio del gobierno. El peronismo fue personalismo en el inicio y si hoy día carece de liderazgos, ¿tiene sentido el peronismo?

Nunca hubo en el peronismo de Perón estructuras colectivas ni colegiadas. Tampoco las hubo con Carlos Menem, aunque Antonio Cafiero, primero, y su amigo Eduardo Duhalde, después, propusieron ideas semejantes porque podían ser personalistas pero no líderes (que son conceptos no necesariamente equivalentes). Tampoco Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner imaginaron conducciones colegiadas. Sí lo hizo Daniel Scioli… y así le fue.

El peronismo tiene una identidad cultural que responde a mandatos verticales y orgánicos y si hay verticalidad no hay liderazgos simultáneos. Por eso provocó sorpresa el reclamo de José Luis Gioja de una conducción colectiva, a lo que adhirió su colega gobernador Juan Manuel Urtubey. Muchos dicen que eso no sería peronismo. Otros consideran que con su propuesta, Gioja corrobora o su dependencia del kirchnerismo o su imposibilidad de sumar consensos en vez de ceder liderazgo o su debilidad ante las urnas partidarias que desearía evitar con ese ‘colectivo’.

Lo más interesante es que en sus provincias ni Gioja ni Urtubey practican conducciones partidarias colegiadas sino que ejercen mandatos únicos y verticales.

Urtubey reiteró que el Partido Justicialista “debe rearmarse de una lógica de conducción colectiva”, y consultado por radio La Red si el kirchnerismo y la obediencia indiscutida a la ex mandataria Cristina es parte del pasado, él respondió: “Sí, definitivamente. Más que el kirchnerismo es el personalismo, que es un mal que viene acompañando a la política argentina, y como peronista debo admitir que en el peronismo se ha generado mucho eso”.

En el acto en honor al natalicio de Martin Miguel de Güemes, Urtubey explicó: “Debemos ser una fuerza de oposición, trabajamos fuertemente para lograr la institucionalización del partido. Estamos trabajando un poco y algunos no les gusta, hay quienes piensan que no debemos trabajar de una nueva forma en la Argentina. Nosotros pensamos que debemos hacer que le vaya bien al gobierno y a la Argentina. No busco ser el presidente del PJ nacional”.

Antes, al diario Clarín le confesó, imitando a Sergio Massa: “Nuestro rol de opositor de sacar al peronismo del estigma de aparecer como un obstáculo cuando gobiernan otros, y diferenciarnos de quienes no tienen posiciones de poder y quieren que le vaya mal al gobierno. Tenemos que trabajar con Macri 4 años, este diálogo institucional es ser gente normal y no significa que somos macristas”.

Todo eso está muy bien pero no inhibe la necesidad que tiene el PJ de liderazgos concretos, transparentes y verticales.

Su amigo, el ex gobernador de San Juan, hoy diputado nacional José Luis Gioja, señalado como el candidato que puede garantizar la unidad partidaria, aseguró que él, tal como muchos dirigentes del peronismo están “con el overol puesto” para “ocupar cualquier lugar” que ayude a “superar un momento complicado”, motivo por el cual el PJ “requiere una conducción colegiada”.

Entonces, él reclamó que el partido “tiene que normalizarse e institucionalizarse en función de lo que dice su carta orgánica y las leyes electorales de la Nación”: ¿lista única? ¿Por qué no competir en las urnas? ¿Tiene miedo Gioja a las consecuencias de un comicio partidario? ¿Él está diciendo que el peronismo no puede ir a las urnas a dirimir liderazgos?

“Había una forma de conducir cuando éramos gobierno: ser oficialista alinea, genera disciplinas partidarias importantes, cosas que se relajan cuando pasa lo que nos pasó y somos oposición. Ahora hay que hacer esfuerzos para coincidir”, le explicó a Radio Cooperativa. O sea que Gioja le tema a la fractura y por ese motivo habla de integrar a todos, corriendo el riesgo de un partido de ideas confusas, quizá contradictorias. Muy curioso.

 

fuente URGENTE 24

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