Por primera vez desde que es presidente, y casi cuatro años después de la última fractura de la CGT, Mauricio Macri recibirá a los jefes de las tres principales centrales obreras del país.
A partir de las 16.30, coincidirán en la Casa Rosada el jefe de la CGT que fue oficialista durante el último mandato de Cristina Kirchner, Antonio Caló; el líder de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, y el gastronómico Luis Barrionuevo, mandamás de la CGT Azul y Blanca.

Pese a las diferencias que los separaron en los últimos años, sobre todo a Caló y a Moyano, los jefes gremiales llegan a la cita con Macri con los mismos reclamos y con expectativas similares.
No esperan anuncios ni que el encuentro trascienda la formalidad ni las sonrisas para la foto. Sí, llevarse señales claras de que Macri efectivamente va a avanzar con las reformas que reclama el sindicalismo y que se han vuelto piezas clave de las paritarias.

La agenda incluye la elevación del mínimo no imponible de Ganancias (el Gobierno prevé llevarlo de los $ 15.000 actuales a $ 30.000 brutos), la modificación de las escalas del impuesto, el aumento y la universalización de las asignaciones familiares y la rebaja del IVA a los productos de la canasta básica para sectores más vulnerables.
“Mañana [por hoy] no se define nada. El Presidente va a tener la foto que necesita. Igual, vamos a ver qué tira de la agenda que viene anunciando”, analizó ante LA NACION un hombre fuerte de la CGT de Caló.

Como reclamo transversal prevalece la inflación, que preocupa a los gremios sobre todo después de la última devaluación y de cara a la negociación de los aumentos salariales de este año.

El rechazo de los gremios al 25 por ciento que el Gobierno imagina como techo para las subas no se movió un centímetro pese al último pedido de “prudencia” de Macri. Sin embargo, aumentó el consenso respecto de que, en la medida en que la Casa Rosada avance con los cambios comprometidos, los sindicatos podrían acercar sus aspiraciones a la pauta oficial.

“La inflación estuvo entre 27 y 30 por ciento. A eso hay que sumarle la devaluación y la remarcación de precios que vino después. Veremos cómo se compensa eso con lo que se está negociando”, dijo a LA NACION el jefe de un gremio de la CGT de Caló. Hablaba, justamente, de los cambios que esperan del Gobierno.

Es en función de cuándo se concreten los anuncios, y la medida en que sirvan para paliar la inflación, que cada gremio reevaluará sus pretensiones salariales.

Además de Caló, Moyano y Barrionuevo hoy verán a Macri Armando Cavalieri, de Comercio, en representación de “los Gordos”; Gerardo Martínez, de la Construcción (identificado con los “independientes”); Juan Carlos Schmidt, de Dragado y Balizamiento y jefe de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT), y el líder de la Uatre, Gerónimo “Momo” Venegas, el único alineado con el macrismo.

La cita de hoy marcará el regreso de Moyano a la Casa Rosada después de la pelea con Cristina Kirchner, en 2011. Sin embargo, el jefe de la CGT Azopardo ya estuvo a solas con Macri. Fue a fines del mes pasado en Olivos. Aquel encuentro trascendió cuando, por problemas de cartel entre los protagonistas, ya había fracasado el primer intento de Macri de recibir a los jefes gremiales en conjunto.

Ayer, referentes de las tres CGT coincidieron en que aquel cara a cara entre Macri y Moyano sirvió para descomprimir y permitió que se concretara la convocatoria de hoy. “Hugo necesitaba un mimo”, graficó ante LA NACION un hombre de su central.

La amenaza de Pablo

Pese a la previa exclusiva con el Presidente, la presencia de Moyano hoy en la Casa Rosada pareció tambalear ayer poco antes del mediodía, cuando su hijo Pablo, secretario adjunto del gremio de camioneros, condicionó la presencia de su padre en la reunión a que se resuelva el conflicto que su gremio mantiene con el Banco Central por la eliminación del envío de resúmenes bancarios por correo.

Fue sólo una amenaza. Por la tarde, y por el revuelo que provocó un posible faltazo, el propio Moyano confirmó su asistencia.

“Mañana [por hoy] voy a la reunión con Macri. Sería desubicado no asistir”, aseguró.

 

fuente LA NACIÓN

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