El juez federal Norberto Oyarbide, que lleva tiempo anunciado su despedida de la Justicia, ayer empezó los trámites para obtener la jubilación.

Fue el mismo día que el Consejo de la Magistratura le puso fecha a la citación en su contra por “mal desempeño” en la causa que lo investiga por haber frenado una serie de allanamientos después de una llamada de la Casa Rosada cuando la presidenta era Cristina Kirchner. Lo citaron para el 5 de abril.

¿Esto significa que Oyarbide se va? No necesariamente. Hay jueces que hacen los trámites y tienen la jubilación concedida durante años, hasta que un día deciden renunciar.
Para Oyarbide, irse por su propia voluntad es un lujo. Varias veces se salvó de ser echado y ahora está otra vez en una situación muy complicada. El Consejo de la Magistratura lo citó en una reunión en la que nadie lo defendió. Los macristas y sus aliados promovieron el avance del caso. Los legisladores del Frente para la Victoria se ausentaron y el académico Jorge Candis, aliado al kirchnerismo, votó en contra de Oyarbide. Si Candis mantuviera ese voto, sería el fin para el juez. El oficialismo tiene ocho de los nueve votos que precisa para enviar a un juez a juicio político, previa suspensión.

Ante semejante escenario, parece que ahora sí Oyarbide cumplirá su vieja promesa de irse. “Hasta que no la presente, no le creo nada”, dijo ayer a LA NACION un alto funcionario del Gobierno.
Si efectivamente lo hace, después será Mauricio Macri quien decida si lo deja irse jubilado o no. El Presidente debe aceptarle la renuncia para que se haga efectiva. Y si hay un juez odiado por Macri, ése es él. Además de sus favores a los Kirchner (el más famoso, haberles cerrado en tiempo récord la última causa por enriquecimiento ilícito), Oyarbide fue quien procesó a Macri en la causa por las escuchas ilegales. El Presidente podría decidir entonces no aceptarle una eventual renuncia y apostar a que lo destituya el Tribunal de Enjuiciamiento.

En el Gobierno aseguran que no es la idea, que van a aceptar siempre las renuncias de los jueces. En definitiva, el objetivo del juicio político es justamente la remoción.

Para Oyarbide, la renuncia es una opción mucho mejor. Yéndose por su propia voluntad podrá seguir cobrando del Estado casi lo mismo que hoy. Un juez jubilado percibe el 82 por ciento de su sueldo, y a eso se suma que deja de tener descuentos jubilatorios. En definitiva, percibiría cerca del 95% de lo que cobra como salario hoy, calculan en los tribunales.

En diciembre pasado, justo antes de la feria judicial, Oyarbide había anunciado que se iba y ya entonces había dicho que había empezado los trámites. “Nadie me vino a apretar. Me voy porque quiero -dijo Oyarbide a LA NACION-. Tengo 500 ofrecimientos más divertidos que esto.”

Oyarbide está al frente del juzgado federal 5 desde 1994, cuando lo nombró Carlos Menem y el Senado le dio su acuerdo.

El juez más denunciado

Norberto Oyarbide

Juez federal

Lleva más de 20 años como juez federal y 40 en Tribunales, donde empezó como “pinche”. Sobrevivió a varias denuncias y a un juicio político ante el Senado

fuente LA NACIÓN

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