Martín Báez, hijo del poderoso empresario kirchnerista Lázaro Báez , fue citado anoche por el juez federal Sebastián Casanello a prestar declaración indagatoria como sospechoso del delito de lavado de dinero luego de la exhibición por TV del video que lo muestra contando millones de dólares y euros en la financiera conocida como La Rosadita, de Puerto Madero. Deberá presentarse ante la Justicia el 21 de abril.
La decisión del juez abarca también al contador de Báez, Daniel Pérez Gadín, quien fue citado para el 20 de abril; a su hijo Ariel, para el 18 del mes próximo, y a Fabián Virgilio Rossi, citado también para el 19 de ese mes.

Todos ellos aparecen en los videos difundidos por Telenoche, donde se los ve contando fajos y pilas de dinero y llevándolos en enormes bolsos deportivos en la financiera y luego brindando con whisky y celebrando fumando habanos.

El juez entendió que esas imágenes son en sí mismas una conducta delictiva, aunadas al resto de pruebas que hay en la causa. Por eso no está incluido Lázaro Báez entre los indagados, pues no aparece en las escenas.

Casanello entendió que “la contundencia de las imágenes” de los videos aportados por el Canal 13 y lo que surge del testimonio de la periodista Mariel Fitz Patrick, del equipo de investigación del canal, prestado ayer, permiten “la acreditación de las circunstancias de modo, tiempo y lugar de un hecho penalmente relevante” que fue protagonizado por los sospechosos de una investigación en la que se los ve “manipulando una gran masa de dinero” en un ámbito sospechoso, como es la cueva financiera.

Esos montos no guardarían relación, para el juez, con el perfil patrimonial de SGI ni de los protagonistas del video, lo que sumado a las causas donde se investiga a Báez por el uso de facturas truchas para evadir impuestos permite “inferir la ilicitud del origen de los fondos involucrados”.

La indagatoria ya había sido solicitada por el fiscal Guillermo Marijuan. En la lista de los próximos indagados probablemente esté Federico Elaskar, el financista que fue el dueño original de La Rosadita, cuyo nombre real es SGI. Fariña dijo que blanqueó dinero de Báez hasta que el empresario se quedó con su financiera bajo presión, a través de su contador Pérez Gadín.

Elaskar había eludido la indagatoria por su estado de salud mental, pues una junta médica había concluido que atravesaba una situación de ansiedad tal que le impedía ser indagado. Pero la semana pasada el juez recibió informes de esos médicos que señalaron que no tenía impedimento para ser indagado por la Justicia.

Las imágenes

La televisión mostró un video de las cámaras de seguridad de SGI, llamada La Rosadita, por cómo circulaba por la cueva financiera plata del kirchnerismo cuando ocupaba la Casa Rosada. Allí se muestra a Martín Báez y a Pérez Gadín, de traje, contando dólares y euros en efectivo, arrastrando bolsos con billetes y brindando con whisky, mientras fumaban habanos. Las escenas son de septiembre y octubre de 2012 y tuvieron lugar en el departamento 7° C de la calle Juana Manso 555, en el barrio de Puerto Madero, donde se encuentra la financiera. El video fue puesto al aire por Telenoche y el juez Casanello, que investiga a Báez por lavado, ya recibió del canal los materiales en crudo, sin editar, de esas imágenes.

Con esos elementos, el magistrado citó a indagatoria a todos los que aparecen en las cintas. Báez ya presentó a un nuevo abogado particular en el juzgado. Se trata de Daniel Rubinovich, el mismo que defiende al ex juez Juan Galeano por la causa AMIA. Por lo pronto, ayer declaró ante Casanello la periodista Mariel Fitz Patrick, quien participó de la investigación que echó luz sobre el asunto.

Casanello pedirá ahora al Banco Central una estimación de cuánto es el dinero que se cuenta en cámara -serían unos 3,5 millones de dólares- y un estudio patrimonial a la AFIP para determinar si el perfil económico de Martín Báez para esa época le permitía manejar ese dinero en efectivo.

El razonamiento de los investigadores es que el video es un momento de una conducta más amplia desplegada por los investigados y que constituye un indicio de lavado de dinero, teniendo en cuenta que en la causa ya está acreditado que La Rosadita era una cueva usada para blanquear fondos fuera del sistema bancario formal y que su función era evitar determinar el origen y el fin de la plata. A esto se suman los indicios que existen contra Báez -como la investigación en marcha por el uso de facturas truchas para evadir impuestos en Austral Construcciones- y contra Pérez Gadín, por su intervención en operaciones inmobiliarias sospechosas en Uruguay, además de la causa por la compra de un campo en Mendoza, donde está con falta de mérito.

 

fuente LA NACIÓN

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