Los tamberos de varias de las cuencas lecheras realizaron ayer una fuerte jornada de movilización en reclamo de una urgente recomposición de sus precios ya que, según denuncian, vienen perdiendo entre 1 y 1,30 pesos por litro de leche producido. En algunos lugares alertaron que, de no haber soluciones, para los primeros días del mes próximo endurecerán el reclamo. Al cierre de esta edición, en Villa María (Córdoba) bloqueaban una planta de la firma Noal.
Además de Villa María, Rafaela (Santa Fe), La Carlota (Córdoba), Trenque Lauquen y Tandil (Buenos Aires), entre otras ciudades, fueron algunos de los lugares donde se convocaron los productores.

En Trenque Lauquen, donde hay una planta de La Serenísima sobre la ruta 5, realizaron un bloqueo de seis horas. Hubo 200 productores y se escucharon pedidos para realizar un paro nacional y marcha a Buenos Aires para los primeros días del mes próximo. “Pedimos precio a las industrias y al Gobierno que arme una mesa con industrias y supermercados, además de que se declare la emergencia para el sector”, opinó Matías Cardini, de la Sociedad Rural de Trenque Lauquen.
En Tandil, unos 70 productores se movilizaron hasta la colectora de la ruta 226 y regalaron más de 5000 litros de leche larga vida a una multitud que se acercó. Buscaron informarle a la sociedad sobre la distorsión de precios en la cadena. “Hicimos esta movilización para informarle a la sociedad cuál es la realidad, ya que mientras a nosotros nos pagan $ 2,60 el litro, el consumidor paga de 16 a 17 pesos el sachet de litro de leche. Los productores no podemos cobrar más de los que nos pagan y los consumidores no pueden pagar menos de los que les cobran”, dijo Claudio Ersinger, productor de Tandil. Ersinger contó que se acercó al lugar una madre de cuatro hijos que les relató a los presentes que durante un mes no pudo dar leche a sus hijos por el valor en góndola.

“Es la peor crisis luego de la que atravesamos en 2001/2002. Las autoridades deben tomar conciencia de la gravedad de la situación”, expresó Santiago Padilla, presidente de Unión de Productores de Leche de la Cuenca Mar y Sierras, que cuenca que tiene unos 150 tambos. Los productores hablan de una “cesación de pagos” a sus proveedores y remarcan el impacto del incremento de las tarifas de luz. Un tambo de 6000 litros diarios que pagaba $ 6000 por mes en Tandil ahora deberá abonar $ 12.000, 100% más.

Camionetazo y a la ruta
En Rafaela, los productores hicieron una caravana en camionetas y pasaron frente a industrias y supermercados. La movilización allí reunió a unos 300 productores de la región. Hicieron hincapié en la distorsión de precios en la cadena y pidieron que se extiendan las compensaciones oficiales, hoy de 40 centavos por litro.

El presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe (Carsfe), Gustavo Vionnet, sostuvo: “Seguimos insistiendo en que la solución está dentro de la misma cadena. No es posible que un queso que se vende a $ 120 el kilo en góndola -sale alrededor de $ 40 de fábrica- al productor le pague $ 2,60 por el litro de leche. Esto merece que el Estado actúe fuertemente y aplique las leyes que existen: hay ley de defensa de la competencia; de defensa del consumidor”, explicó.

En tanto, en Villa María hicieron una movilización en la ruta y luego entregaron leche en un supermercado. “Los tamberos nos movilizamos para pedir un precio justo. Necesitamos 4,50 pesos para marzo. Solo falta la decisión política del Gobierno Nacional. La industria puede pagarlo”, afirmaron desde la organización de la protesta. Anoche en esta ciudad bloquearon la planta de la firma Noal. “La idea es continuar el bloqueo”, dijo Carlos Baravalle, secretario de Coordinación de Federación Agraria Argentina (FAA).

Los números de la jornada de protesta

5000

litros de leche regalaron los productores al público en la ciudad de Tandil

200

productores hubo en Trenque Lauquen, donde, además, realizaron entre las 9 y las 15 un bloqueo a la planta que tiene La Serenísima

4

pesos, como mínimo, piden cobrar los tamberos, contra $ 2,60 a 2,80 de hoy

 

fuente LA NACIÓN

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