En las horas y horas que declaró ante la jueza Fabiana Palmaghini, que tenía a su cargo la investigación por la muerte del fiscal Alberto Nisman, el ex hombre fuerte de la SIDE Antonio “Jaime” Stiuso elucubró teorías, respondió decenas de preguntas y fue pródigo en nombres y fechas. Pero de todo ese fárrago sobresalieron algunos datos concretos: tal como informó Clarín, el espía confirmó que el ex presidente de Venezuela Hugo “Chávez había intercedido ante Néstor Kirchner para que Argentina reanudara la cooperación nuclear con Irán”, suspendida desde 1991, y que ese fue uno de los móviles del “asesinato” del fiscal Alberto Nisman.

Hasta ahí, una especulación. Pero Stiuso dijo, además, que tenía como “buchón pago” de estos temas a “un alto funcionario jerárquico” de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Ante una pregunta y gracias al decreto del presidente Mauricio Macri que lo liberó del secreto de la ley de inteligencia dio el nombre del directivo, que se mantuvo bajo reserva. Luego dijo “pobre tipo”. Clarín pudo saber que el ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia se refería a Carlos Rubén Calabrese, quien llegó a ser gerente general de la CNEA.

Aunque el dato permanece guardado en una caja fuerte por orden de la jueza Palmaghini –quien además de declarar el secreto de sumario ordenó “reservar” la declaración de Stiuso para que no se divulguen copias de su testimonio–, este diario supo que otro espía también señaló a Calabrese como uno de sus colegas, también en el marco de una causa judicial. Se trata nada menos que de Allan Bogado, el agente inorgánico de la ex SIDE que había sido incluido por Nisman en su denuncia contra Cristina Kirchner y sus funcionarios como supuesto enlace del gobierno con el militante islámico Alejandro “Yussuf” Khalil.

Ante el juez federal Luis Rodríguez, que lo interrogaba en el marco de una denuncia en su contra formulada por el ex director general de la Aduana Carlos Sánchez, Bogado dijo que Calabrese tenía en la ex SIDE un rol similar al suyo.

Empleado de planta desde hace años, Rubén Calabrese fue ascendiendo en la estructura de la Comisión de Energía Atómica empujado por la enorme influencia de “Jaime” Stiuso, hasta ocupar la gerencia general. Desde 2007 sus empleados lo denunciaron por supuestos manejos oscuros con los fondos de una empresa subsidiaria de la CNEA, Dioxitek, por más de seis millones de pesos.

Tras aquellas denuncias en su contra lo habían separado de la gerencia general, pero luego volvió a ocuparla durante varios años. Clarín intentó comunicarse con Calabrese desde la semana pasada, para escuchar su descargo. Las primeras informaciones sobre su destino actual lo ubicaban en el Centro Atómico Ezeiza, pero tampoco allí trabajaba más. Este diario pudo saber que ahora reporta como “asesor de la presidencia” de la CNEA, en el edificio central de Núñez. Pero allí tampoco respondió a los llamados. El viernes pasado, una colaboradora suya tomó nota del teléfono de contacto para comunicarse con Clarín. Pero el supuesto espía tampoco lo usó.

 

fuente CLARÍN

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