En una reunión de 40 minutos, el juez federal Norberto Oyarbide le presentó formalmente su renuncia al ministro de Justicia, Germán Garavano ; se conmovió hasta las lágrimas, pero antes ensayó un último intento de permanecer en el cargo al insinuar que podía ayudar a investigar a los ex funcionarios del gobierno de Cristina Kirchner porque tuvo una estrecha relación con el kirchnerismo.
Pero el ministro le aceptó la renuncia en el acto y le insistió, como ya lo había hecho otras veces, en que lo único que esperaba de él era que dejara de ser juez, lo que ocurrirá en diez días, luego de que Macri le acepte su alejamiento, según fuentes de la Casa Rosada que reconstruyeron el dialogo entre ambos.

Según los funcionarios de Balcarce 50 y los allegados a Garavano, la renuncia de Oyarbide es “el comienzo del fin de la Justicia que tenemos que cambiar”. Todavía no se analizó el proceso de reemplazo del cuestionado juez. Se sabe, sí, que el ministro tiene una tensa relación con los jueces federales de Comodoro Py.

Pero muy cerca de Macri aseguran que la renuncia de Oyarbide es un mensaje al resto de los magistrados de todos los fueros: los jueces que no coincidan con “las reformas de institucionalización” tienen “las puertas abiertas para irse a su casa”. Quieren terminar con la idea de los “operadores” en el Poder Judicial.

El jefe del Estado pagó un alto costo político por las denuncias de la diputada Elisa Carrió, que acusó al presidente de Boca, Daniel Angelici, de ser operador en las sombras ante los magistrados de Comodoro Py.
De hecho, ella denunció que Angelici negociaba con Oyarbide su jubilación antes de que el Consejo de la Magistratura lo destituyera. En el Gobierno aseguran que, de todos modos, Oyarbide podrá acceder a su retiro y sus haberes luego de su renuncia y que lo podría hacer aun si fuera destituido con un juicio político.

Los principales cuestionamientos que pesan sobre el juez son, entre otros, el sobreseimiento de Néstor y Cristina Kirchner en una causa por enriquecimiento ilícito en 2009 y la interrupción de un allanamiento a una financiera por una llamada del ex subsecretario técnico Carlos Liuzzi, mano derecha de Carlos Zannini.

“Oyarbide le insinuó a Garavano que tiene causas que podrían afectar a ex funcionarios del kirchnerismo y a la propia Cristina Kirchner, pero el ministro percibió un intento de permanecer y consideró que ése no era el plan para cambiar la Justicia, y le aceptó la renuncia enseguida”, dijo a LA NACION un allegado a Macri en la Casa Rosada. Se mostró conmovido y por momentos llegó a llorar.

Incluso, el juez había gestionado mediante terceros, conocidos comunes, la posibilidad de reunirse en lugares neutrales, pero Garavano declinó todas las invitaciones. “Si quería reunirse, tenía que ser en el ministerio y con su renuncia”, dijo un funcionario que conoció luego los pormenores del encuentro.

Consultado, Garavano dijo luego que la renuncia de Oyarbide “es un punto de inflexión que avanza hacia una Justicia independiente y marca un antes y un después en dirección de lo que marca el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, para que haya más institucionalidad y que no haya más impunidad”.

Por su parte, la diputada Elisa Carrió aprovechó para señalar que “la renuncia de Oyarbide prueba su acuerdo con Daniel Angelici”.

El próximo objetivo de Garavano es avanzar con la reforma judicial con dos proyectos: Justicia 2020, dirigido a ordenar el sistema judicial tradicional, y Justo Vos, orientado a generar una conciencia entre sectores sociales para activar procesos que eviten el camino traumático de la justicia convencional. “Es un cambio cultural para que nos amiguemos con la noción de la justicia con el prójimo”, dijo Garavano. Se pondrían en marcha herramientas como la mediación comunitaria y prejudicial, entre otras.

 

fuente LA NACIÓN

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