El CALAFATE.- Badial SA, la misteriosa constructora de Lázaro Báez que construyó poco, compró mucho y estuvo sospechada de lavado de dinero, centró sus actividades en esta ciudad, donde compró tierras y construyó un hotel que, aunque terminado, nunca se inauguró.
Badial fue la primera constructora de Báez, con fecha de contrato social de 1995, se inscribió en la AFIP tres años después y declaró como objeto social la construcción y reforma de edificios. Pero en 2000, con Báez en la presidencia del directorio, ampliaría el rubro a diversas actividades: inmobiliaria, exportación e importación, turística, agropecuaria, gastronomía, operaciones financieras, energía, estaciones de servicio y compra y venta de maquinarias viales.

Como en la mayoría de sus empresas, Báez ha incluido a su familia. De acuerdo con el acta asentada en el Registro Público de Comercio en octubre de 2000, Báez era el vicepresidente del directorio y su cuñado Diego Palleros (h.), el presidente.
Palleros aparece vinculado a Palma SA, otra constructora del emporio, investigada por la Justicia en la megacausa Viazzo por la emisión millonaria de facturas truchas. El padre de Palleros fue el hombre de la causa Armas: admitió que había pagado comisiones a nivel político para cerrar la operación.

El otro nombre del directorio, y la cara visible de la empresa en El Calafate, es Carlos Franchi, quien hoy administra la abultada lista de propiedades que Báez adquirió con Austral. De hecho, abrió una inmobiliaria en esta ciudad.
A nombre de Badial, Báez tiene escriturados 331.925 m2 -equivalente a más de 33 manzanas de tierra- y el 98% se encuentra en El Calafate, de acuerdo con los documentos oficiales del Registro de la Propiedad Inmueble de Santa Cruz, a los que accedió LA NACION.

Las compras de tierras de Badial se aceleraron a partir de 2008 en diversos puntos, desde una hectárea en el barrio Terrazas de Manantiales, donde Báez instaló el obrador de Austral Construcciones, hasta varias manzanas en Punta Soberana, en los alrededores de El Calafate, hacia donde se proyecta el crecimiento turístico e inmobiliario.

Un lote de 1200 m2 en Punta Soberana hoy se cotiza a 35.000 dólares. A través de Badial, Báez los compró a un promedio de $ 10 pesos el m2 y hoy cotiza de 27 a 30 dólares el m2. En esa zona, Báez y Cristina Kirchner comparten un condominio de 87.000 m2, con una inmejorable vista al Lago Argentino.

Báez contribuyó a urbanizar Punta Soberana. Con Austral Construcciones asfaltó la costanera que bordea la Bahía Redonda, la misma ruta que pasa por la puerta de los terrenos con vista privilegiada que Báez adquirió. Allí, el empresario tiene por lo menos 40 lotes, sin contar el condominio.

De las 82 propiedades que compró con Badial, hay una manzana emblemática, la 312. Es un predio de 3743 m2, por lo cuales pagó $ 37.340, y los dejó asentado el 27 de junio de 2006 en el registro público.

En ese predio construyó el hotel Bahía, un enorme edificio que prometió ser un shopping y se transformó en hotel. Sin embargo, el edificio fantasma nunca se inauguró: aún hoy, a cinco años de estar terminado, mantiene la luz de obra y una vigilancia permanente, como en todas las propiedades de Austral.

El edificio color manteca y de techos negros, con grandes ventanales, está a 100 metros de la Av. Libertador, que se transforma en la ruta que lleva al glaciar Perito Moreno. Báez proyectó una avenida de sólo 1000 metros para darle una coqueta entrada al imponente edificio.

El edificio fue construido por Badial y es una de las pocas obras que se le conocen a la constructora. En la misma manzana donde esta el edificio vacío hay una decena de cabañas que fueron desmanteladas cuando empezó la construcción. El hotel ya estaba muy avanzado cuando la AFIP trabó un embargo contra Badial SA por $ 886.957 más $ 132.908 por intereses y costas. El embargo quedó registrado en el informe de dominio el 21 de marzo de 2003 y la causa se instruyó en el Juzgado Federal de Río Gallegos.

La otra causa

Badial SA fue objeto de una investigación de la AFIP. Los sabuesos estaban inquietos por saber de dónde habían salido los millones para capitalizar la constructora.

En 2013, Báez dio la respuesta sin vueltas. Detalló que el dinero llegó en valijas desde Uruguay. Algunas en avión. Otras en barco. “Buquebús”, para más precisión. Y de allí se llevaban a Río Gallegos, donde se depositaban en un par de bancos.

La respuesta de Báez consta en el expediente administrativo de la AFIP y, de manera más sucinta, en la actuación posterior del Tribunal Fiscal, cuyas copias obtuvo LA NACION. Porque los sabuesos avanzaron con la pesquisa. Fue un largo proceso, que comenzó en junio de 2005 y llegó hasta abril de 2013. A la línea técnica la removieron y en 2012 revocaron todo lo actuado, para beneficio de Báez.

Antes de darle un golpe letal a la investigación, los sabuesos llegaron lejos. Tanto como para verificar que el propio Báez admitió que sobre esas valijas, que él calificó como aportes de capital por más de $ 1,8 millones recibidos de la firma uruguaya controlante de Badial, Reloway Company SA, no tenía justificativos formales de ningún tipo.

 

fuente LA NACIÓN

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