Formas de militar hay muchas, pero son pocos los que hacen de eso un negocio. Hace un año, Luciano Ojeda decidió invertir “unos pocos mangos que sobraban” y se compró una máquina para estampar remeras. ¿El objetivo? Hacer sólo remeras de Cristina Kirchner. Nada más.

A 100 pesos cada una, Luciano y su mujer, Laura, asisten a cada movilización kirchnerista con un carrito de supermercado floreado, una lona y una bolsa con numerosas prendas de varios colores y motivos. “Es mi forma de militar… Y también de ganarme algo para los viajes, los cigarrillos o lo que venga”, relata Ojeda en diálogo con LA NACION. En los últimos meses, con Cristina Kirchner fuera del Gobierno y con menos movilizaciones del kirchnerismo, él se centró en ampliar su negocio vía su página de Facebook, Caníbal Ojeda.

El comerciante se define a sí mismo como “el típico fanático” que, si pudiera, viviría de marcha en marcha. Eso le sería posible si su negocio fuera redituable, pero no lo es. “Esto no alcanza, sino hubiera dejado la gomería donde trabajo en Moreno. Ahí es cuando te das cuenta de que esto es más que un negocio, es cuestión de venir y militar por Cristina”, dice.

Mientras le saca unas fotos a sus propios productos con una cámara semi profesional, Ojeda deja en claro que la marcha convocada para acompañar a Cristina Kirchner en Comodoro Py hoy no es una movilización más: “Todo esto es una persecución política contra Cristina. Es la única forma que tienen para tapar todo lo que está pasando: los Panamá Papers, la inflación, todas cosas que ya vivimos y que ya sabemos cómo terminan”.
Mientras Ojeda cuenta su historia las primeras gotas de lluvia de un cielo que promete traer una tormenta empiezan a caer sobre la vigilia. Las remeras se humedecen, Laura se incomoda e intercambia una mirada con su marido. “Si llueve vamos a tener que guardar todo”, dice el gomero. Y agrega: “Pero de acá no nos vamos. Para eso vinimos, para quedarnos”.

fuente LA NACIÓN

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