Desde la cabecera, Mauricio Macri escuchó con atención los planteos gremiales. Algunos reclamos tuvieron un tono terminante y definitivo, como si la virtual tregua pudiera quebrarse en cualquier momento. Sin embargo, el Presidente apeló a enumerar detalles de la herencia kirchnerista a la hora de insistir en su pedido de colaboración a los gremios para combatir la inflación, crear empleo y fortalecer la gobernabilidad. A la demanda, le siguió un anuncio: el Gobierno se comprometió a aumentar los montos del seguro de desempleo, razón por la cual convocó al Consejo del Salario para los primeros días de mayo.
El Consejo del Salario es un ente tripartito integrado por el Gobierno, empresarios y sindicalistas. Durante la anterior gestión, siempre participaron las centrales obreras aliadas al oficialismo. Esta vez, la citación será más amplia, con todos los sectores, según fuentes oficiales consultadas por LA NACION. Se definirá allí la suba del salario mínimo vital y móvil, que es hoy de $ 6060 y que marca una referencia para los trabajadores no registrados. Pero también se avanzará en la actualización de los montos de otras ayudas estatales, como el seguro de desempleo, que está congelado en $ 400 desde 2006.

Ya había caído la tarde y no se veían los jardines de Olivos cuando Macri se guardó una última carta para distender una reunión que dejó sensaciones ambiguas en ambas orillas. El Presidente les anticipó a los gremialistas una medida que anunciaría el fin de semana sobre empleo para jóvenes, la devolución del IVA en la canasta básica de alimentos para los sectores de menores ingresos y una mejora en las asignaciones familiares. El plan oficial está aún en estudio, pero se trataría de actualizar montos y unificar los programas de ayuda social.
Antes de esto, Macri había intentado convencer a sus invitados de la CGT con el argumento de que la inflación bajaría a partir del segundo semestre y con una encuesta de opinión que tenía a mano, en la que decía que el 65% de los argentinos es optimista y que cree que el país va a repuntar económicamente en 2017. Y aprovechó la ocasión para valorar el acuerdo con los holdouts, según contaron a LA NACION dos sindicalistas que asistieron a Olivos.

Rompió el hielo de la charla Hugo Moyano . Con una retórica mucho menos agresiva de la que había expuesto un día antes en una cumbre exclusiva de la CGT, el jefe camionero apeló a un tono calmo, más bien amigable, para expresar sus preocupaciones. Luego fue el turno de Antonio Caló, que habló únicamente de la delicada situación que atraviesa el sector metalúrgico.
La intervención que más incomodó a Macri fue la de Luis Barrionuevo . Casi como un ultimátum, el gastronómico advirtió que “no hay mucho margen” y exigió respuestas inmediatas para los jubilados y para detener la escalada inflacionaria.

Hablaron todos. Gerardo Martínez planteó su preocupación por la caída del empleo en la construcción. De hecho, su gremio, la Uocra, activará hoy una protesta en la sede del gobierno porteño por el freno de la obra pública en la ciudad. También intervino el mercantil Armando Cavalieri, que habló de “la importancia de la gobernabilidad”, y Gerónimo Venegas, un aliado de Pro, se limitó a brindar apoyo.

Los sindicalistas valoraron la apertura al diálogo del Gobierno y marcaron la diferencia con el kirchnerismo. Sin embargo, siguen con la guardia en alto y mantienen en pie la protesta del 29 de este mes por los despidos, la inflación y los alcances del impuesto a las ganancias. De esa movilización, participarán además las dos CTA. Se prevé que los oradores sean los cinco jefes: Moyano, Caló, Barrionuevo, y los ceteístas Pablo Micheli y Hugo Yasky.

Como sucedió en el encuentro del 11 de febrero en la Casa Rosada, el reparto de las ubicaciones escenificó ayer las preferencias del Gobierno a la hora de elegir a su interlocutor: Macri sentó a su lado a Moyano; más alejados figuraban Caló y Barrionuevo. El equipo de Presidencia divulgó una imagen que ilustró la armonía: un abrazo entre el jefe del Estado y el líder camionero. Como pasó durante los primeros ocho años de kirchnerismo, Macri eligió a Moyano en el ajedrez sindical.

 

fuente LA NACIÓN

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