ruta dinero kImputado y rumbo a su indagatoria en la causa por la llamada “ruta del dinero k”, el enigmático financista Ernesto Clarens figura como el dueño de un complejo entramado de sociedades offshore destinadas a desarrollar inversiones inmobiliarias con epicentro en Estados Unidos, según surge de los documentos del estudio panameño Mossack Fonseca que detectó y analizó LA NACION en el marco de la investigación impulsada por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.
Clarens -histórico financista del ex presidente Néstor Kirchner- aparece en esos documentos internos como “beneficiario final” de varias sociedades o como el centro de la revisión que el propio estudio ordenó sobre todo su entorno de relaciones familiares cuando comenzaron a salir a la luz las operaciones financieras de Lázaro Báez a través de la financiera SGI, “La Rosadita” de Puerto Madero, y estalló el escándalo.

Para la Justicia, Clarens tampoco resulta una sorpresa. El fiscal Guillermo Marijuan lo imputó en la causa por presunto lavado horas después de que el “valijero” arrepentido Leonardo Fariña relató otra nueva versión de los hechos sobre “la ruta del dinero K”. Eso llevó al juez a cargo de ese expediente, Sebastián Casanello, a ordenar ayer el inmediato allanamiento de sus oficinas. Su citación es inminente.
Dueño de la financiera Invernes, Clarens tejió durante décadas estrechas relaciones con el banquero Jorge Brito, dueño del banco Macro, al mismo tiempo que con el entonces gobernador Kirchner y el ex empleado bancario convertido en su empresario de mayor confianza Lázaro Báez. Alrededor de estos dos últimos comenzaron a repetirse, junto con el de Clarens, los nombres de contadores como César Andrés y Daniel Pérez Gadín, entre otros colaboradores, según reconstruyó LA NACION durante los últimos años.

La investigación sobre los Panamá Papers aporta ahora más vínculos cruzados, que también incluyen a socios históricos y familiares directos de Clarens. Uno de ellos es Carlos Alberto Eduardo Di Gianni, fundador de Invernes y quien figuró como “beneficiario final” de Litren Company, una sociedad que se creó en diciembre de 2011 en Panamá para desarrollar inversiones inmobiliarias en Estados Unidos.
Menos de un año después, otro nombre singular desembarcó en Litren: Carlos Adrián Calvo López. En mayo de 2012 asumió como director y presidente, con domicilio en Montevideo. ¿Quién es Calvo López? Empleado del Banco Macro en Uruguay y en Bahamas, Calvo López también figuró como director de Invernes. Pero no sólo eso: Báez lo identificó ante la AFIP como el transportista de bolsos repletos de dinero vía Buquebus, a un ritmo de al menos $ 1,5 millones al año, para capitalizar una de sus constructoras, Badial.

Una pista de para qué se usó Litren Company surge de los registros de propiedades de Miami, donde esta firma figura en el directorio de Pampa Realty Investment, junto al propio Di Gianni, como su actual administrador, y Natalia Clarens, la hija del financista, como su antecesora. Pampa Realty figura como dueña de una unidad de lujo en el Condominio Plaza de las Américas, en la exclusiva avenida Coral Gables.

En una suerte de esquema de muñecas rusas, Litren Company a su vez aparece en los Panamá Papers como accionista de otra sociedad con sede en Miami, Manfes International LLC, manejada por Clarens; su esposa, Ana María San Giorgio, y su hija Natalia.

Inmuebles de lujo

A su vez, los registros societarios de Manfes muestran que otra firma de Clarens fue su administradora, Kerry Consultants SA, abierta en 2007. Y tanto Manfes como Kerry aparecen como dueñas de distintos inmuebles de lujo. Kerry, de una propiedad en Uruguay, y Manfes, de una unidad en el condominio Ocean en Sunny Isles Beach, por la que pagó US$ 1,4 millones en 2012. Según los registros de Mossack Fonseca, los fondos provenían “de aportes personales de sus dueños, una familia vinculada a la actividad financiera en la Argentina”.

Pero allí no se agotan las ramificaciones. Porque Clarens tomó el control de KerryConsultants a través de otra sociedad, Amurnung SA, creada en Panamá en 2012. Un año después, sus acciones pasaron a ser nominativas y allí apareció el apellido del financista como su beneficiario final.

Kerry Consultants también registró varios movimientos. Entre ellos, quedó como accionista de la firma Runner Properties LLC. Pero en septiembre de 2013, se ordenó disolver Kerry y todos sus bienes -en Estados Unidos y Uruguay- quedaron bajo el control directo de Amurnung SA.

Así, los vínculos comerciales y societarios entre Clarens y Di Gianni los muestran casi como uno solo. Se entrecruzan en los registros argentinos de la financiera Procredit, creada en 2008, y en la compañía Excel Servicios Aéreos, que pertenecía al banquero Jorge Brito y ese mismo año pasó a controlar Clarens. Ambas fijaron como domicilio el séptimo piso de Manuela Sáenz 323, Puerto Madero, donde funciona The Old Fund, la enigmática controlante de la ex Ciccone Calcográfica.

Esas y otras publicaciones periodísticas encendieron las alarmas de Mossack Fonseca. Sus empleados comenzaron a enviarse correos electrónicos con información sobre las vinculaciones políticas de quien fue el financista de confianza de Kirchner y Di Gianni. En uno de ellos parafrasean que “los negocios del empresario Lázaro Báez, principal imputado en la causa de la ruta del dinero K, están absolutamente entrelazados con las estructuras societarias del influyente financista Ernesto Clarens”.

fuente LA NACIÓN

Comments

comments