El abogado Jorge Chueco, acusado de haber sido pieza clave de la estructura de lavado de dinero de Lázaro Báez, ya está preso en Buenos Aires y hoy declarará en indagatoria. Llegó desde Misiones ayer y fue alojado en una unidad junto al edificio Centinela, de Gendarmería, a pocas cuadras de los tribunales de Comodoro Py. A las 10 está previsto que lo trasladen al juzgado federal de Sebastián Casanello para la audiencia.
Es una declaración importante en esta causa porque los investigadores sospechan que Chueco fue el referente en materia legal de la estructura que había montado Báez para lavar dinero. Que así como Daniel Pérez Gadín era el presunto cerebro contable, Chueco era el asesor en lo jurídico. De hecho, Chueco y Pérez Gadín figuran con un rol determinante en la compra de la financiera SGI, conocida como “La Rosadita”, la aparente cueva de Puerto Madero por donde pasaron los millones de Báez. Chueco aparece en los documentos como “representante legal” de Helvetic Services Group, la sociedad que se quedó, en los papeles, con SGI. La sospecha de los investigadores es que en realidad era de Báez. Según el dueño anterior de la financiera, Federico Elaskar, este grupo lo extorsionó y se apropió de SGI.

Casanello citó a indagatoria a Chueco el lunes pasado, cuando estaba desaparecido. En la resolución en la que lo citó, el juez ordenó su captura nacional e internacional y así fue como anteayer Interpol dio con él en Encarnación, Paraguay.

Lo encontraron rapado, muy flaco y demacrado, y las huellas que había dejado de los dos lados de la frontera estaban llenas de señales de una supuesta voluntad de suicidarse. Por eso, aunque no se descarta que fueran escenas montadas, una de las primeras medidas que ordenó el juzgado fue que le hicieran un chequeo médico.

Además de representante legal de Helvetic, Chueco aparece en documentos secuestrados por los investigadores endosando cheques de Austral Construcciones, principal firma de Báez y una de las contratistas de obra pública que más crecieron con el kirchnerismo (nació doce días antes de que Néstor Kirchner jurara como presidente y se convirtió en la principal constructora de obra pública de Santa Cruz). Endosó nueve cheques por un monto que superó los $ 208 millones. La sospecha es que este abogado trabajó en una maniobra cuyo último capítulo fueron estos endosos, pero que había comenzado con la salida del país de unos US$ 33 millones de origen ilegal que fueron girados a Suiza y volvieron al país con “una suerte de autocompra o autoventa de títulos” de deuda pública que hizo Helvetic Group.
La última indagatoria de Leonardo Fariña, presunto valijero de Báez que declaró como “arrepentido” en esta causa, complicó más a Chueco: dio detalles de su supuesta actuación como encargado del armado legal de la estructura de lavado y equiparó su responsabilidad a la de Pérez Gadín, que está preso junto con Báez.

Chueco también podría buscar, como Fariña, confesar y apuntar más arriba en la cadena de responsabilidades para obtener un beneficio de la Justicia. Por el momento, ni él ni sus abogados, Juan Martín Cagni Fazzio y Ezequiel Altinier, dieron señales de que vaya a hacerlo. La situación de Chueco es complicada. Está acusado de haber sido parte de la maniobra de lavado y tiene trabada una inhibición general sobre sus bienes. Todo indica que después de declarar va a quedar detenido; el antecedente de su huida a Paraguay es una presunción de su voluntad de fuga.

 

fuente LA NACIÓN

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