Jorge Chueco, el abogado de Lázaro Báez que estuvo prófugo durante cinco días, ya no tiene más recursos para postergar su indagatoria. Lo examinaron ayer durante horas en el Cuerpo Médico Forense y la conclusión fue clara: nada le impide declarar.
El informe final todavía no llegó al juzgado, pero según la información extraoficial a la que accedió anoche LA NACION los médicos concluyeron que Chueco no tiene ningún impedimento físico ni psicológico para ser indagado por la causa denominada “ruta del dinero K”.

Por eso, el juez federal Sebastián Casanello ordenó que hoy, a las 10, fuera trasladado para la audiencia. Mientras tanto, Chueco está detenido en el Edificio Centinela, de la Gendarmería Nacional.
El plan original era que declarara ayer, pero los abogados defensores se opusieron. Dijeron que no estaba en condiciones psicológicas y pidieron que fuera revisado por expertos. El juzgado estuvo de acuerdo: antes de tomarle declaración los investigadores querían saber si era cierto que tenía un cáncer avanzado (tal como él sostuvo en una carta) y si tenía inclinaciones suicidas. Las huellas que Chueco había dejado tras de sí cuando se fugó en Misiones sugerían que había tenido dos intentos de suicidio en la última semana.

Chueco pasó ayer buena parte de la tarde en la sede del Cuerpo Médico Forense, que depende de la Corte Suprema. Lo examinaron una médica clínica y otra psiquiatra, junto con la perito de parte que había designado la defensa, la doctora Mónica Debenedetti, también psiquiatra. En cuanto al cáncer, en el estudio que le hicieron los especialistas no encontraron la degradación propia de un cáncer avanzado. Tampoco ningún impedimento psíquico. De hecho, lo vieron muy seguro de sí mismo.
Para la causa que instruye el juez Casanello, la declaración de Chueco es importante. Este abogado está acusado de haber sido una pieza clave de la estructura de lavado de dinero de Báez.

Los investigadores sospechan que fue el referente en materia legal de la estructura delictiva que había montado Báez. Que así como Daniel Pérez Gadín era el presunto cerebro en lo contable, Chueco era el asesor en lo jurídico. De hecho, Chueco y Pérez Gadín figuran con un rol determinante en la operación de compra de la financiera SGI, conocida como “La Rosadita”, la aparente cueva de Puerto Madero por donde pasaron los millones de Báez. Chueco figura como “representante legal” de la firma Helvetic Services Group, la sociedad que se quedó, en los papeles, con SGI. La sospecha es que en realidad era de Báez.

Chueco fue citado a indagatoria por Casanello el lunes pasado, cuando estaba desaparecido. En la misma resolución en la que lo citó, el juez ordenó su captura, y así fue como Interpol dio con él en Encarnación, Paraguay. Lo detuvieron, lo trasladaron de Posadas a Buenos Aires y desde anteayer espera la indagatoria en un calabozo del Edificio Centinela.

Además de haber sido representante legal de Helvetic, otra prueba que compromete a Chueco es que endosó nueve cheques para Austral Construcciones (principal empresa de Báez) por un monto que superó los 208 millones de pesos. Además, Leonardo Fariña, el presunto valijero de Báez que declaró como “arrepentido”, complicó aún más su situación: dio detalles de la supuesta actuación de Chueco como el armador legal de la estructura de lavado. ¿Podría Chueco ser un nuevo arrepentido? Los investigadores no lo descartan, aunque no dio señales ni siquiera de querer declarar.

5

Días

Ése fue el lapso en que el abogado de Lázaro Báez estuvo preso; fue capturada en Paraguay

fuente LA NACIÓN

Comments

comments