Mientras los nombramientos de los dos candidatos para jueces de la Corte Suprema esperan su momento para el debate en el recinto del Senado, el Gobierno está en mora con otro pliego de peso político que no pasó por los ojos de los legisladores: el del jefe de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, el hombre que eligió Mauricio Macri para comandar los servicios de inteligencia.
Según la nueva ley aprobada por un proyecto de la anterior administración, tanto el director como el subdirector de la agencia deberán contar con acuerdo del Senado para poder asumir. Sin tantas restricciones como los pliegos para la Corte, para el caso de la jefatura de inteligencia los dos cargos necesitan sólo mayoría simple para su aprobación, pero la Casa Rosada no dio ninguna señal hasta ahora de promover el envío de los antecedentes de los funcionarios, tanto de Arribas como de su segunda, Silvia Majdalani.

Ambos están al mando de la AFI en comisión, un resquicio legal que le permite al Gobierno saltarse el paso que estipula la ley 27.126, que regula el funcionamiento de los servicios de inteligencia desde que se modificó la antigua normativa, en febrero del año pasado.
Aquel cambio, que surgió tras la muerte del fiscal Alberto Nisman, estableció que tanto “el director como el subdirector general serán designados por el Poder Ejecutivo con acuerdo del Senado y tendrán rango de ministro y secretario de Estado, respectivamente”.

Por el momento, Arribas y Majdalani están a cargo de los servicios de inteligencia sin que se conozcan en detalle sus antecedentes y sin rendir cuentas de su política y su pasado. Tampoco se activó el control de los fondos que maneja la agencia, otro de los requisitos de la ley.
De hecho, ni siquiera se avanzó en la nueva conformación de la Comisión Bicameral de Fiscalización de Organismos y Actividades de Inteligencia, que es la que debería monitorear el proceder de la AFI, un organismo que durante el kirchnerismo tuvo escasa actividad. Este año le toca encabezarla al Senado, con lo que se descuenta que el Frente para la Victoria tendrá el mando.

La mayor bancada opositora está a la espera de esa reorganización para comenzar a presionar con los antecedentes de los jefes de la ex SIDE. El sentido de esa obligación legal es no sólo que las autoridades cuenten con el mayor consenso político posible, sino también que se conozca ante la ciudadanía quiénes son los que tienen a su cargo una de las más sensibles áreas de la seguridad nacional.

Mauricio Macri nombró a Arribas apenas asumió, con lo que el envío de los pliegos ya lleva cuatro meses de demora. En público, el Presidente sostuvo que incorporar al “Negro”, como lo llama, había sido una de sus mejores decisiones. En el Gobierno no dieron explicaciones sobre el retraso en mandar ambos nombramientos al Senado, que sí debatió otros pliegos, como los embajadores políticos nombrados por el Presidente, durante las sesiones extraordinarias de febrero.

De máxima confianza de Macri, Arribas se transformó en un íntimo del Presidente durante su gestión al frente de Boca. De profesión escribano, no se le conoce experiencia en el mundo del espionaje y en los últimos años ganó notoriedad como representante de futbolistas.

Tal como publicó LA NACION, Arribas fue uno de los protagonistas centrales detrás de la cuestionada triangulación del delantero de Boca Jonathan Calleri al club Inter. Fue quien recomendó al club uruguayo Deportivo Maldonado que contratara a Calleri y asesoró a esa sociedad anónima deportiva (SAD) uruguaya hasta el 9 de diciembre del año pasado, seis días después de que Macri lo eligiera para comandar la central de inteligencia. Además, se conoció hace dos semanas que quien era su socio, el empresario Fernando Hidalgo, gestionó una sociedad offshore en Panamá, de acuerdo con documentos del estudio Mossack Fonseca. Él negó cualquier vinculación personal a través de sus voceros y, hasta ahora, mantiene un bajísimo perfil, que debería romper si su pliego llegara al Senado.

Su segunda, Majdalani, también quedó envuelta en denuncias. El fiscal Federico Delgado dictaminó la semana pasada que debe ser sometida a una investigación por presunto lavado de dinero tras una presentación del legislador porteño Gustavo Vera, que la vincula a tres sociedades con conexiones con compañías offshore. La causa quedó en manos del juez Julián Ercolini y del fiscal Eduardo Taiano. Majdalani es, además, amiga de Francisco “Paco” Larcher, el ex “señor 5” de la gestión de Cristina Kirchner, que la ex presidenta echó de la jefatura del organismo junto con el espía Antonio “Jaime” Stiuso.

Gustavo Arribas

Director de la AFI

Sin antecedentes

El legajo del funcionario elegido por Macri no tiene pasado en la política. Su nombre cobró protagonismo en los últimos años por ser representante de jugadores. Es amigo del Presidente

Defensa de “el Negro”

Macri dijo que su incorporación al gabinete había sido una de sus mejores decisiones. Quedó involucrado en la triangulación del delantero de Boca Jonathan Calleri al Inter

Silvia Majdalani

Subdirectora de la AFI

En la Bicameral

Integró la Comisión Bicameral de Fiscalización de las actividades de inteligencia como secretaria durante los años del kirchnerismo, en los que ese organismo estuvo prácticamente desactivado

Denuncia por lavado

El fiscal Federico Delgado dictaminó esta semana que debe ser sometida a una investigación por presunto lavado de dinero tras una presentación del legislador Gustavo Vera

 

fuente LA NACIÓN

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