RÍO GALLEGOS.- Martín Báez fue durante una década la mano derecha de su padre: compró campos y propiedades, y es accionista en la mayoría de las empresas del Grupo Austral. Viajó hasta la lejana China y recorrió casi toda Europa por negocios, pero también por placer. En sólo dos años, pasó de ser deudor a millonario: en 2013, con 32 años, declaró ante el fisco un patrimonio de 30 millones de pesos. Hoy se lo conoce por ser el encargado de introducir US$ 5,1 millones en una financiera, por lo que está imputado en la causa por lavado de dinero.
Joven y millonario. Mientras sus pares riogalleguenses se dedicaron a la universidad, Martín prefirió asociarse a los negocios de su padre. Alto, delgado y tímido las pocas veces que habló en público, -como la vez que le tocó inaugurar la sede del club Boca Río Gallegos, construido por su familia y donado al club-, su voz de bajo registro sonaba insegura, trémula. Ese día, a unos pocos metros lo escuchaban la ex presidenta Cristina Kirchner y el entonces presidente de la AFA Julio Grondona. “Ésta es una de las tantas formas en que nuestra familia demuestra agradecimiento”, dijo Martín en el discurso inaugural.

Con 35 años, es el mayor de los varones de la familia y el que ha tenido más protagonismo en el emporio de empresas del Grupo Austral. Tres de los cuatro hijos de Báez no sólo han participado en las empresas constructoras, sino que se diversificaron en varios rubros: la compraventa de autos importados, la actividad petrolera, productoras de televisión, agencias de publicidad, negocios inmobiliarios, la organización de eventos y hasta la reparación de cubiertas.
En las empresas de mayor envergadura él tiene un participación accionaria, tal es el caso de la hoy investigada Austral Construcciones SA, el 100% de la agencia de turismo Escalatur, el 100% de Alucom, la mayoría accionaria en la constructora Loscalzo y Del Curto, en Valle Hermoso y la mitad de Hyu Kar. Además, cumplió cargos directivos en Kank y Costilla, Epsur, Misahar y Fiduciaria Northville. De ese modo cubre todos los rubros más relevantes de la actividad empresarial de su padre: la construcción, la actividad petrolera, la compra de propiedades y se da el gusto con los autos importados con Hyu Kar.

“Lo que hacemos por nosotros muere con nosotros”, escribió el 18 de febrero de 2013 desde su celular en su muro de Facebook. Allí compartía las fotos de su viajes por el mundo, sólo o con sus novias. Moscú, San Petersburgo, la Muralla China, Barcelona y México son algunas de las postales que compartía en las redes sociales. Exhibió su vida hasta 2013, cuando estalló el escándalo por la ruta del dinero que involucraba a su familia. Desde entonces, invisibilizó su cuenta en Facebook.

Vive a pocas cuadras de la calle de sus padres con su pareja, en un coqueto chalet en el corazón de Barrio Jardín. Al igual que el resto de la familia, cuenta con sistema de seguridad privada y custodia en la puerta. A su nombre tiene registrados también propiedades inmobiliarias y campos a la vera del río Santa Cruz.

Sobre ellos dan cuenta los documentos oficiales a los que accedió LA NACION, que certifican así que junto a su padre y su hermano compró una chacra de 28.000 metros cuadrados en Río Gallegos por US$ 650.000, una estancia de 8070 hectáreas en Colonia Fuentes del Coyle, por la que pagó en enero de 2013 $ 1,2 millones. También registra a su nombre una estancia de 10.000 hectáreas en la Colonia Carlos Pellegrini por la que pagó $ 1,5 millones en febrero de 2013 y una estancia de 20.000 hectáreas en la margen sur del río Santa Cruz por 700.000 pesos. Todas estas operaciones las hizo entre 2011 y 2013, y los valores mencionados son bajo los cuales se registró la operación en las escrituras.

En el ojo de la Justicia

Todo este crecimiento patrimonial también llamó la atención de la Justicia y lo menciona el juez federal Sebastián Casanello en el fallo con el cual su padre y el contador Daniel Pérez Gadín quedaron imputados con prisión preventiva, y él por ahora sólo imputado, pero ya fue llamado a ampliar su declaración el próximo 6 de mayo.

En el análisis de su patrimonio los peritos observaron que a partir de 2011 el hijo mayor de Báez manifestó ante la AFIP una diferencia notable entre sus activos y pasivos hasta 2013. Según analizaron los peritos, en ese período aumentó un 35% de sus activos, junto con la disminución del 28% de sus pasivos.

De este modo, Martín Báez pasó de ser deudor a millonario en dos años, según lo declarado ante la AFIP. También llamó la atención cómo durante esos años aumentó sus consumos mientras disminuían sus ingresos. Una muestra que sirve como ejemplo: en 2012, por cada peso que embolsó, gastó $ 5,15.

fuente LA NACIÓN

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