Sergio Massa volvió a quedar en el centro de la escena. La suerte del proyecto de ley para prohibir los despidos, aprobado anteayer en el Senado, depende en buena medida de la posición que adopte el interbloque federal UNA.
Pero, a diferencia de ocasiones anteriores, esta vez Massa sufre tironeos en el interior de su bancada, atravesada por una disputa entre el ala sindical y el ala empresarial. El ex intendente de Tigre intenta lograr un fino equilibrio entre las dos posiciones, una misión difícil de cumplir.

“Vamos a apoyar la media sanción del Senado”, dijo Massa a LA NACION anteayer, durante el informe que dio el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en la Cámara de Diputados. Eso mismo le había anticipado a Miguel Pichetto, el jefe de los senadores del Frente para la Victoria (FPV).
Pero esa firmeza dejó ayer paso a la incertidumbre. Massa avisó que se tomará el fin de semana para decidir y que tal vez el lunes anuncie la posición de su interbloque en una conferencia de prensa. Como suele hacer cada vez que tiene que tomar una decisión difícil, consultó el tema con el ex gobernador de Córdoba José Manuel de la Sota y con el ex ministro de Economía Roberto Lavagna. Este último hizo pública su postura contraria a la ley.

¿Cómo explica Massa el giro de las últimas horas? “Pensamos que el Senado iba a meter alguna cláusula para proteger a las pymes”, dijeron allegados al jefe del Frente Renovador.
Esa misma preocupación motivó que el massismo presentara un proyecto alternativo. La propuesta circunscribe la prohibición de despidos a las empresas grandes y premia con beneficios impositivos a las pymes que mantengan los puestos de trabajo o que incorporen trabajadores jóvenes. Estas últimas son responsables de más del 70% de los puestos de trabajo del país.

“Tenemos la voluntad de hacerle ver al Gobierno la necesidad de tener un instrumento para frenar los despidos. Pero también queremos resolver el tema de las pymes”, insisten cerca de Massa.

Respaldo a la protesta

Más allá de la suerte de la propuesta alternativa, el Frente Renovador, eje del interbloque UNA, va a tener que definir posición respecto del texto que aprobó el Senado. Antes de resolver ese dilema, Massa apuesta en estas horas a conservar una buena relación con las centrales sindicales, impulsoras de la prohibición de despidos.

Para evitar cortocircuitos con los gremios, Massa se sumó a la convocatoria de la protesta de hoy. “Vamos a apoyar la movilización. Estamos poniendo 300 micros”, dijo un dirigente massista.

Las reuniones del fin de semana apuntarán a alcanzar una postura común en la bancada massista. Parece difícil: Facundo Moyano y Héctor Daer, dos de los diputados sindicales, anticiparon que van a votar la ley, más allá de lo que decida Massa. José de Mendiguren, ex presidente de la UIA, no va a apoyar el proyecto si la prohibición incluye a las pymes.

Si se tiene en cuenta el alineamiento que tuvieron los bloques en el Senado, donde el proyecto obtuvo el respaldo de dos tercios del cuerpo, la oposición quedaría cerca de aprobar la iniciativa en Diputados, incluso sin el respaldo del Frente Renovador. Pero aún le faltarían unos cinco votos para llegar a 129, el número requerido para arrancar la sesión.

Además del FPV, ya anticiparon su respaldo el Bloque Justicialista, el Frente Amplio Progresista (FAP), el Frente de Izquierda (FIT), Compromiso Federal y los interbloques de Omar Plaini y Alcira Argumedo. Por la posición que tuvieron en el Senado, también habría que sumar a los seis diputados del Frente Cívico por Santiago.

El oficialismo apuesta a demorar el trámite. Pese a que no contempla erogaciones presupuestarias, el proyecto va a ser girado a las comisiones de Legislación del Trabajo y a Presupuesto. Esta última, presidida por el oficialista Luciano Laspina, demorará el tratamiento del tema.

 

fuente LA NACIÓN

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