Al borde de la quiebra y poco antes de desatar el escándalo que terminaría con el procesamiento de Amado Boudou, la familia Ciccone abrió una firma offshore para operar lejos de los controles de la Justicia local, según surge de los documentos que analizó LA NACION a instancias del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) y el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

A través de la firma Mossack Fonseca, los Ciccone registraron en Panamá la sociedad Santa Fe Investments Worldwide SA el 14 de enero de 2009, con acciones al portador. Es decir, pocos meses antes de que la misteriosa The Old Fund, liderada por Alejandro Vandenbroele, se quedara con la imprenta más emblemática del país y se gestara la causa que más complica al ex vicepresidente.
A diferencia de otros clientes de Mossack Fonseca, sin embargo, los Ciccone operaron en el mundo offshore con sus nombres. Así, al registrar Santa Fe Investments Worldwide, se identificaron como beneficiarios finales tres miembros de la familia: Nicolás Ciccone, cofundador del emporio, y sus sobrinas Silvia y Graciela Ciccone, también accionistas de la imprenta.

Uno de los yernos de Nicolás Ciccone, en tanto, quedó registrado como apoderado de esa firma panameña. ¿Quién? Pablo Amato, que durante 2010 se reunió con Vandenbroele y el socio y álter ego de Boudou, José María Nuñez Carmona, para negociar los términos del traspaso de la imprenta y el cobro de dinero, según reconstruyó LA NACION.

Señalado como presunto “testaferro” de Boudou, Vandenbroele también apareció en los “Panamá Papers”, pero como representante del estudio Alfaro Abogados ante Mossack Fonseca y tuvo un rol como intermediario y receptor de regalos empresarios del bufet panameño (de lo que se informa por separado).
La offshore de los Ciccone, en tanto, Santa Fe Investments Worldwide, permaneció sin mayores movimientos durante cuatro años. Tanto, que cerca estuvo de ser dada de baja por la falta de pago del canon de mantenimiento.

Recién en junio de 2013, la sociedad retomó su actividad. “Esta firma será member de una compañía LLC, la cual se dedicara a la explotación de marcas e inventos en el mundo (excepto USA)”, consta en un e-mail que por entonces envió Mossack Fonseca. Ese trámite se concretó en julio de ese año, cuando se constituyó Avelino LLC en Florida, con Santa Fe Investments Worldwide como su accionista.

La explicación

Tanto Nicolás Ciccone como Amato confirmaron a LA NACION la veracidad de los documentos. Explicaron que Santa Fe Investments Worldwide se creó para desarrollar un proyecto que no prosperó. “Jamás movió dinero, ni tuvo una cuenta bancaria asociada”, indicó Amato.

Con Avelino LLC, en cambio, Nicolás Ciccone sí espera encaminar una operación comercial. “La creamos para vender en Estados Unidos la patente de un sello de seguridad para impresiones que es mejor y más barato que el de agua”, indicó. “Pero es todo muy reciente y aún está en el aire, por lo que de prosperar tendremos tiempo para declarar todo ante la AFIP hasta el año próximo”, estimó.

En diciembre del año pasado, en tanto, los Ciccone decidieron que las acciones de Santa Fe Investments pasaran a ser nominativas, aunque los mails no revelaron quiénes serían todos los nuevos portadores. Así, mientras se detalló que Amato, el yerno y apoderado original, portaría el 50% de las acciones, el segundo accionista permaneció en las sombras. “Estamos recabando su información”, se limitó a decir Mossack Fonseca.

De todos modos,las gestiones en Panamá se frustraron hace meses. Días después del registro de las acciones como nominativas, cerca de fin de año, Mossack Fonseca cortó sus gestiones. Una nota de LA NACION, que decía que los Ciccone fueron procesados por “cohecho y concierto para delinquir”, los llevó a detenerse.

El estudio panameño les escribió entonces a sus interlocutores del bufet uruguayo de Carlos Casarotti, que representaba a los Ciccone, para solicitar información más profunda sobre los clientes y su sociedad. Plantearon que, dado que le estaban brindando a los Ciccone un “servicio premium”, querían verificar que toda la operatoria estuviera “bajo control y acorde a la ley”.

El estudio Casarotti propuso entonces conversar por teléfono sobre lo que había ocurrido en Buenos Aires. “Son simples notas periodísticas de hace muchos años sin ningún valor legal o investigativo”, intentó relativizar.

Sin embargo, las novedades judiciales mostraban otro panorama. El juez federal Ariel Lijo había procesado a Nicolás Ciccone, por el delito de cohecho (coimas). Es decir, que para la Justicia el empresario había pasado de ser la supuesta víctima de una presunta estafa que le quitó su empresa a convertirse en el hombre que sobornó al ex vicepresidente.

Tras esa alerta que se encendió dentro de Mossack Fonseca, no hay más rastros de Santa Fe Investments Worlwide en los millones de documentos Panama Papers. Según indicaron desde la familia Ciccone a LA NACION, es porque esa firma se cerró. Ahora apuestan todo a Avelino LLC.

Una operación controvertida

La imprenta abrió una firma en Panamá antes de quebrar

Nicolás Ciccone

Cofundador de la empresa

La firma

Ciccone abrió una firma offshore para operar lejos de los controles de la Justicia local

Operatoria

A través de Mossack Fonseca, los Ciccone registraron en Panamá la sociedad Santa Fe Investments Worldwide SA en 2009 con acciones al portador

El momento

La operación se hizo antes de la quiebra de la empresa

 

fuente LA NACIÓN

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