La inflación es un fenómeno neblinoso. En ese paisaje determinado por los aumentos generalizados hallar alguna verdad sobre los precios parece una cruzada infructuosa para los consumidores. Tal ambigüedad promueve más remarcaciones y minimiza la competencia.
“Nuestra misión es darle visibilidad a los precios”, contó Fernando Blanco Muiño, director de Defensa al Consumidor. “Hoy los supermercados compiten con las promociones y no a través de los precios”, explicó ante un puñado de periodistas invitados para ver las pruebas piloto del programa Precios Claros, el sistema de monitoreo online que el Gobierno encenderá el 13 de mayo.

En la Secretaría de Comercio no se cansan de remarcarlo. Se trata de una herramienta que “no servirá para luchar contra la inflación”. Para eso el Gobierno confía en los grandes agregados económicos: el frente fiscal y monetario. El “empoderamiento del consumidor”, a través de la transparencia y el acceso a la información, será el objetivo crucial de esta lucha microeconómica.
El sistema es básicamente una página web (en el futuro esperan que sea una aplicación) a la que podrá accederse a través de un computadora de escritorio o un smartphone tras tipear la URL será www.preciosclaros.gob.ar. Por lo menos, en una primera etapa, no se precisará una registración por parte de los usuarios que obligue a entregar datos personales.

“Buscá los productos que comprás habitualmente y compará sus precios en los comercios que los hayan publicado”, explicará la página de inicio. ¿Cómo funcionará? El primer paso será elegir una ubicación a través de una sistema de geolocalización. Básicamente, se trata de poner en una pestaña el lugar en el que el consumidor se encuentra. A partir de allí se desplegará una lista de la totalidad de productos existentes en los 30 puntos de venta más cercanos a la ubicación elegida. En ese estadio, el usuario podrá filtrar a partir de diferentes categorías (lácteos, por ejemplo). No sólo se podrá comparar el precio de un producto con el de otro similar en diversos supermercados. Además se podrá confeccionar listas de productos y sus precios. Todo podrá compararse. El sistema automáticamente mostrará en verde los productos más económicos
Los supermercados deben informar sobre 109 categorías diferentes, entre 1800 y 5000 precios por sucursal en 2280 puntos de venta (unas 20 grandes cadenas). Se trata de los establecimientos con una facturación mayor a los $ 650 millones.

Todos los precios presentados serán los de lista, que se actualizarán todos los días a las 6 de la mañana. Pero además, los supermercados (que están obligados a presentarlos) tendrán la posibilidad de agregar dos precios más (las ofertas propias y las que responden a tarjetas de crédito, de beneficios o a diferentes cupones de bonificaciones).

Una vez conformada la lista de productos (la canasta propia), el sistema disparará las cuatro opciones más baratas de acuerdo a la ubicación geográfica. Por recomendación de las organizaciones de consumidores, el sistema aclarará cuando alguno de los productos no se encuentre entre alguna de las opciones de los distintos puntos de venta. Los precios promocionales, si el consumidor es beneficiario, podrán calcularse en la canasta.

Por ahora, el usuario podrá confeccionar su lista de compra para el súper, imprimirla (tenerla en pdf o en el celular) e ir al establecimiento. En el futuro, cuando el sistema mute a una aplicación con un proceso de registración, el usuario podrá guardar su canasta mensual y verificar digitalmente el cambio de los precios con el paso del tiempo. Será como guardar un viejo ticket de compra.

“Es la primera vez que los supermercados muestran sus precios”, afirmó Blanco Muiño y agregó que en esta primera etapa no habrá productos perecederos por la dificultad de homologación. Se hará en el futuro, como también un sistema de puntuación reputacional y una opción para incluir a los Precios Cuidados al sistema de monitoreo.

 

fuente LA NACIÓN

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