Mientras intenta frenar el proyecto de ley antidespidos en el Congreso, el presidente Mauricio Macri ensayó, ante el primer desafío serio del peronismo, un endurecimiento en su discurso y cambió la política de comunicación: personalizó sus críticas sobre Miguel Pichetto, Sergio Massa y Hugo Moyano, mostró cifras de aumento del empleo y difundió que la ex presidenta Cristina Kirchner se abstuvo cuando se votó una ley similar en 2002 y ella era senadora.
“No nos gusta confrontar con tipos que necesitamos para gobernar, pero el Presidente va a marcar la cancha si tiene que hacerlo”, dijo a LA NACION una alta fuente de la Casa Rosada.

“Esto se hará más frecuente de aquí en más si hay pelea política”, admitió otro funcionario macrista.
No obstante, cerca del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, pusieron de relieve que, al tiempo que bajó su línea más dura, se mostró por otro lado con altos jefes territoriales del peronismo en anuncios de obras: los gobernadores de Formosa, Gildo Insfrán; de Tucumán, Juan Manzur; de Entre Ríos, Gustavo Bordet, y la mandataria de Santiago del Estero, Claudia Ledesma, ex kirchnerista.

También se abrazó con los intendentes peronistas del conurbano Alejandro Granados, de Ezeiza, y Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora. “Queremos separar la gestión de la política y en el Congreso quieren votar un proyecto que ellos mismos saben que es malo, espantarán las inversiones y abortarán la reactivación del empleo”, dijo un allegado directo al Presidente.

A última hora de anoche, mientras se negocia la ley en el Congreso, la Casa Rosada dio luz verde al ministro de la Producción, Francisco Cabrera, para que difundiera un comunicado según el cual el empleo aumentó 1,4% en el interior del país. Hasta hace dos semanas, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, ordenaba que los funcionarios evitaran las declaraciones públicas. Desde que comenzó la crisis por la ley antidespidos, se habilita a más funcionarios para salir al ruedo.

Cabrera difundió así ayer un informe del Ministerio de Trabajo, de Jorge Triaca, que indicó que en el primer trimestre de 2016 el empleo privado en empresas de más de 10 trabajadores creció 0,4% respecto del mismo período del año pasado y en el interior el alza fue de 1,4%.

El informe consignó picos en Córdoba (4,4%) y en Santa Fe (2%) y explicó que ello “confirma la recuperación económica en el centro productivo del país, señala la encuesta de indicadores laborales del Ministerio de Trabajo”. Lo atribuyó a la “rebaja de las retenciones y el impulso a las inversiones”.

Un funcionario de estrecha confianza de Macri fue terminante: “Nosotros estamos mucho más preocupados por los empleados y por los empleos que los sindicalistas. Y ellos saben que la ley no sirve”. La severidad del tono público de Macri se traslada a sus allegados.

Por otra parte, la Casa Rosada dejó trascender que según los registros parlamentarios Cristina Kirchner, cuando era senadora, también rechazó en cierto modo -votó por la abstención- la ley de emergencia económica que suspendía los despidos por seis meses y disponía la doble indemnización. Era la ley 25.561, de emergencia pública y reforma del régimen cambiario. Según la versión taquigráfica, ella intervino en la sesión del 6 de enero de 2002 para decir: “Señor presidente: voy a solicitar autorización a este cuerpo para abstenerme en la votación de este proyecto de ley”. Esa ley tuvo luego vigencia hasta 2007.

La dureza de Macri en los últimos días llamó la atención dentro y fuera del Gobierno. Luego de la masiva marcha sindical del viernes, el Presidente le había respondido al jefe de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, que la rebaja en las retenciones al agro era para generar trabajo y se preguntó “¿será ignorancia o mala fe?”.

El jefe camionero le respondió: “Macri sabe tanto de política como yo de capar monos”, dijo.

El jefe del Estado también intentó incomodar al líder del Frente Renovador, Sergio Massa, al pedirle “no acompañar al kirchnerismo con la ley antidespidos”. La semana última, luego de la sanción de la ley antidespidos en el Senado, el Presidente también había atacado al jefe del bloque del PJ, Miguel Pichetto, al acusarlo de “decir una cosa y hacer otra”.

Tanto Pichetto como Massa le respondieron al Presidente. Ahora la Casa Rosada busca pacificar los ánimos con Moyano, Pichetto y Massa. Macri inauguró un estilo, aunque algunos señalan que debería delegar la pelea en sus ministros y ser la última red de contención de los conflictos.

 

fuente LA NACIÓN

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