Tras la derrota que sufrió el jueves en el frustrado debate por la ley antidespidos, el kirchnerismo insistirá en la sesión convocada para el miércoles en aprobar sin cambios y convertir en ley el proyecto que se votó en el Senado.
Para reunir mayoría, debe doblegar la resistencia del Frente Renovador, de Sergio Massa, que propone agregar un capítulo de beneficios fiscales para las pymes, una iniciativa que no va a prosperar sin el respaldo del Frente para la Victoria (FPV).

Como parte de ese juego de presiones de cara a la opinión pública, el kirchnerismo hizo ayer una oferta pública al bloque del ex intendente de Tigre. Propone que se vote sin cambios la ley antidespidos y se compromete, a cambio, a apoyar en un texto aparte los beneficios para las pymes que impulsa el Frente Renovador.

De esa forma, la prohibición de despidos se convertiría en ley el mismo miércoles, sin tener que volver al Senado. “Le damos a Massa todas las opciones para sacar la ley ya”, dijo a LA NACION Héctor Recalde, presidente del bloque de diputados del FPV.

La propuesta incluye, además, una ley rectificatoria para agregar la retroactividad al 22 de abril a la prohibición de despidos, una cláusula presente en el proyecto de Massa, pero no en el que aprobó el Senado. Recalde adelantó que el lunes pedirá audiencias con Massa y con el jefe de la bancada de senadores del FPV, Miguel Pichetto, para coordinar la estrategia.
En busca de dar una señal de firmeza antes de la sesión, Máximo Kirchner también insistió en aprobar el proyecto sin cambios. “Vamos a insistir para que el proyecto salga tal como está”, dijo, y agregó respecto de la iniciativa de Massa: “Toda ley es perfectible […] pero bajo la pátina de la perfección buscan la demora”.

Más allá de la propuesta pública del kirchnerismo, que apunta también a ganar la batalla discursiva y poner en un aprieto al Frente Renovador, las riendas de la sesión del miércoles parece tenerlas el ex intendente de Tigre.

La sesión frustrada de anteayer mostró las limitaciones del FPV para reunir mayoría. En la Cámara baja sigue teniendo mucho peso el antikirchnerismo. Consciente de esa situación, Massa apuesta a poner al FPV entre la espada y la pared, y obligarlo a votar el proyecto del Frente Renovador.

¿Cómo lo haría? La clave radica en la dinámica de la sesión del miércoles. Una vez que se habilite el tratamiento del tema, para lo que se requiere el acuerdo de los dos tercios, se someterá a debate el dictamen de mayoría, firmado por el FPV, el bloque Justicialista y Héctor Daer, un massista en rebeldía.

Sin el apoyo del Frente Renovador, el kirchnerismo perderá esa primera votación ante el massismo y Cambiemos. En segundo lugar, se pondrá en discusión el dictamen del oficialismo, que rechaza la prohibición de despidos. Entonces el FPV y el massismo votarían juntos en contra de Cambiemos.

Sólo después se trataría el dictamen de Massa. Si se llegara a esa instancia, el kirchnerismo estaría en un aprieto. Si votara en contra, correría el riesgo de que se cayera la ley. En ese caso, ¿estaría dispuesto a acompañar el proyecto del Frente Renovador? Es la pregunta que hoy el FPV se niega a responder, por cuestiones tácticas.

Para llegar fortalecido, Massa trabaja en un acuerdo con el Partido Socialista (PS). “Estamos dispuestos a llegar a un acuerdo para evitar que se caiga la ley”, dijo Alicia Ciciliani, que presentó un dictamen propio. También hay uno de Néstor Pitrola, del Partido Obrero.

Otro actor clave es el bloque Justicialista, que impulsa el dictamen de mayoría con el FPV. “Nos vamos a poner del lado del laburante. Soy capaz de votar el proyecto de PO con tal de que salga la ley”, dijo a LA NACION el jefe de esa bancada, Oscar Romero.

 

fuente LA NACIÓN

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