Sin la “aprobación expresa” de Cristina Kirchner, era “impensable” que sus funcionarios hubieran ejecutado tamaña operación.
Ese fue el argumento central que esgrimió el juez federal Claudio Bonadio para explicar el procesamiento que firmó ayer contra la ex presidenta de la Nación, a quien consideró “autora mediata” de una venta de dólar futuro que perjudicó al Estado.

El fallo no da cuenta de pruebas materiales de que esas órdenes hayan existido, pero las da por acreditadas, a pesar de que el Banco Central es autónomo y, según la ley, sus autoridades no pueden recibir órdenes de nadie. “Resultó evidente que la entonces presidente -dijo Bonadio- impartió instrucciones, que sin duda fueron elaboradas conjuntamente, a su ministro de Economía [Axel Kicillof] para que esta operación financiera se lleve a cabo”. De acuerdo con la resolución de ayer, Kicilloff, a su vez, bajó esas “directivas” a los funcionarios del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y a los directores de la Comisión Nacional de Valores (CNV) “todos los cuales -afirmó Bonadio- eran totalmente intercambiables en caso de disidencia con la orden”.
El “carácter fungible” de estos funcionarios “se verificó”, dijo, con las sucesivas remociones de Martín Redrado y Juan Carlos Fábrega de la presidencia del BCRA.

Según el juez, a Redrado lo echaron porque se negó a aceptar “una disposición de la entonces presidente para tener injerencia sobre las reservas” y a Fábrega, porque discrepó con “el encare de la deuda soberana”. Finalmente, el Poder Ejecutivo “se aseguró el acatamiento” de sus órdenes nombrando a Alejandro Vanoli, sostuvo Bonadio.
En este escenario, Cristina Kirchner se erigió como autora “mediata” del delito cometido con la venta de dólar futuro sirviéndose de sus subalternos “como instrumento”. Usó -siempre de acuerdo con Bonadio- una “estructura de poder que presidía” .

De acuerdo con la construcción del juez, la responsabilidad de la ex presidenta como autora mediata no excluye la de los autores “inmediatos” del delito; es decir la de los funcionarios “fungibles” que ella tenía por debajo, con una “subordinación de facto”. Por eso todos fueron procesados como “coautores” de la supuesta estafa. Pero fue Cristina Fernández la “figura central” de esta estructura delictiva, que ayer Bonadio evitó definir como “asociación ilícita”. Fue quien “tomó la decisión de mantener el dólar oficial a un valor artificialmente bajo”, afirmó.

Como en el casino

Bonadio dedicó la primera parte de su fallo a explicar en qué consiste la compra-venta de dólar futuro y explicó que “es una especulación” que se hace en pesos contra la cotización futura que tendrá el dólar. El juez lo comparó con la ruleta del casino. “Si el cliente se da cuenta [de] que la ruleta está descompuesta y siempre cae en el número 11 se pierde el azar y el Casino perderá indefectiblemente”. Según Bonadio, en la operatoria de dólar futuro que se investiga en esta causa “sin dudar la ruleta estaba descompuesta y todos sabían que siempre salía el mismo número”.

La defensa que hizo la ex presidenta en su indagatoria fue, para Bonadio, insignificante. Ayer el juez escribió que “la imputada Cristina Elisabet Fernández” se había limitado a “desbrozar una serie de consideraciones de tenor histórico político” y no respondió “en modo alguno” a los hechos de los que se la acusaba.

“Nada puede referenciarse o analizarse al respecto”, concluyó Bonadio, que dedicó sólo un párrafo de las 146 hojas de su fallo a la defensa de la ex presidenta.

Esa defensa incluyó además la recusación del juez por “parcial” y “arbitrario”, recusación que rechazó la Cámara Federal. También, la promoción de otra causa donde el propio juez está acusado de haber sido él el responsable de la estafa al Estado que implicó la venta de dólar futuro. De acuerdo con el kirchnerismo, fue el gobierno de Mauricio Macri, que devaluó, el responsable de la pérdida que implicó esta operación. Junto con Bonadio, que después de la devaluación no frenó la venta.

 

fuente LA NACIÓN

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