Los funcionarios del área de Defensa se miraban casi sin poder creerlo. Días después de haber asumido en sus cargos se enteraban de que el envío de alimentos para la delegación argentina destinada en la Antártida debía hacerse en pocas horas, con el riesgo de dejar a las bases allí apostadas sin comida. Nadie les había avisado sobre la urgencia que demandaba terminar ese trámite.

Con decenas de situaciones como aquélla, calificadas por los recién llegados de “desastrosas”, se encontraron los funcionarios de la Casa Rosada al tomar el poder, el 10 de diciembre último.
La experiencia sirvió como base, y desde el Ministerio del Interior, que encabeza Rogelio Frigerio, pusieron en marcha un proyecto de ley de transición presidencial. La norma, cuyo borrador obtuvo LA NACION y que el Gobierno espera tener presentada a fines de mes, no evitará por cierto recepciones gélidas como la que Cristina Kirchner dio a Mauricio Macri en la quinta de Olivos luego de la segunda vuelta, pero sí generará (se esperanzan los funcionarios) una herramienta que “ordene” y “regule” el traspaso del mando.

La nómina de empleados, la ejecución presupuestaria, el listado de deudas o el dinero adeudado a los partidos políticos son algunas de las informaciones que el gobierno saliente debería dar al entrante si el proyecto prospera en el Congreso.
El jefe de Gabinete saliente sería el encargado de designar una comisión de representantes que recopilen la información de gestión de boca de “ministerios y sus dependencias, organismos centralizados y descentralizados del Poder Ejecutivo, empresas y sociedades del Estado, sociedades anónimas con participación estatal, sociedades de economía mixta, y todas aquellas organizaciones empresariales donde el Estado nacional tenga participación en el capital”, según dice el borrador que ya comenzaron a recibir miembros de la oposición en el Congreso.

Con esa información, que recibiría una vez oficializado su triunfo por la justicia electoral, el gobierno electo prepararía un resumen a ser publicado “dentro de los treinta (30) días hábiles a partir de la asunción de las nuevas autoridades”, que sería publicado en la página web de la Presidencia.
El proyecto contempla, también, una reunión formal entre el presidente entrante y el saliente, una forma de evitar las especulaciones políticas que se dieron en relación con la reunión entre Cristina Kirchner y Macri, que finalmente se concretó el 24 de noviembre pasado (dos días después del triunfo de Cambiemos), aunque de manera protocolar y distante. “No valió la pena”, dijo el hoy Presidente luego de ese encuentro, de sólo veinte minutos.

“Ésta es una norma más dentro de nuestros objetivos, que son más amplios: impulsar leyes de mejora institucional”, afirmó a LA NACION el secretario de Asuntos Políticos del Ministerio del Interior, Adrián Pérez, quien junto a la subsecretaria de Fortalecimiento Institucional, Marina Carbajal, tuvo a su cargo el diseño del proyecto de ley, que llegará al Congreso junto con la ley que establece la boleta única electrónica en todo el país y la ley de debate electoral obligatorio entre los candidatos a la Casa Rosada.

Antecedentes

Los impulsores de la ley tomaron en cuenta antecedentes, como las normas similares impulsadas en Estados Unidos en la década del sesenta, la norma para regular los traspasos de mando que tiene Puerto Rico y ejemplos más cercanos de países vecinos, como Brasil y Bolivia, que establecen por ley la creación de equipos de transición.

Fuentes del Gobierno aseguran que la norma ya recibió una buena recepción informal desde el Frente Renovador; diputados del Bloque Justicialista que responden a Juan Manuel Urtubey y Diego Bossio, y el Frente Progresista, que integran, entre otros, el socialismo y el GEN, de Margarita Stolbizer.

“Estamos hablando de una ley que apunta al sentido común, de lo que se hace en países normales, por lo que no creo que haya mucha discusión al respecto. Eso sí: habría que prestar atención y lograr que organismos de control independiente como la Sigen certifiquen los saldos”, afirmó a LA NACION la diputada Alicia Ciciliani, vicepresidenta tercera de la Cámara baja y miembro del bloque socialista.

¿Y el kirchnerismo? En el oficialismo no abrigan demasiadas esperanzas en este sector, habida cuenta del rechazo de la ex presidenta Kirchner a la utilización de la boleta única electrónica antes de dejar el poder. “Tardamos casi tres meses en saber en qué situación exacta recibimos el gobierno en la mayoría de las áreas. La idea con esta ley es evitar que estas situaciones se repitan”, resumió Pérez.

Números claros

El proyecto del Gobierno intenta evitar que las próximas gestiones desconozcan el estado de la administración

Como parte de la reforma política que impulsa en el Congreso, el Gobierno presentará en breve un proyecto de ley de traspaso presidencial ordenado. Fuentes de la Casa Rosada reconocen que la “desastrosa” transición previa a asumir el poder convenció al Gobierno de intentar regular el proceso

Según la norma, el jefe de gabinete saliente deberá designar a los integrantes de una comisión encargada de relevar los datos que, a su vez, éstos deberán entregar al jefe de gabinete entrante

Además, la ley establece la obligatoriedad por ley de una reunión entre el presidente entrante y el saliente en la que se den detalles generales sobre el estado en que queda la administación.

 

fuente LA NACIÓN

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