En el Ministerio de Defensa se libra hace meses una batalla política por la Universidad de la Defensa, una de las últimas creaciones del kirchnerismo. El rector, Jorge Fernández, ex viceministro de Agustín Rossi, reclama los 39 millones de pesos que le corresponden según la ley de presupuesto. Pero el viceministro de Cambiemos, Ángel Tello, pide su renuncia y modificaciones sustanciales en el estatuto universitario. Mientras tanto, el conflicto se traduce en el dictado de dos maestrías idénticas en forma paralela; la falta de fondos para pagar sueldos, servicios e impresiones de títulos.

La Universidad fue creada por ley del Congreso en diciembre de 2014. Entró en el polémico paquete por el cual se estatizó la Universidad de Madres, entre otras medidas.

Sus detractores señalan que fue un “invento” del kirchnerismo para obtener cargos y remarcan que se contradice con las leyes de Educación Superior y de Defensa

Sus defensores, en cambio, aseguran que la nueva institución “jerarquiza” e “integra” la educación en las Fuerzas Armadas. Señalan que tienen el aval de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (Coneau), que depende del Ministerio de Educación. Y del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN).

La Universidad se constituyó sobre la base de los institutos que ya funcionaban bajo el Ministerio de Defensa. Además de impulsar su creación, Rossi designó a cargo a su -entonces- viceministro, Jorge Fernández, quien a su vez nombró colaboradores afines.
Ángel Tello es el sucesor de Fernández en el cargo de viceministro. Muy crítico de la Universidad de la Defensa, recibió a LA NACION en su despacho en el último piso del edificio del ministerio, en la calle Azopardo. “Creemos que esto ha sido una propuesta para favorecer a un grupo determinado de gente. A los institutos de formación de oficiales les ha ido muy bien, no hay necesidad de decir que hay que integrarlos al sistema”, opinó.

Aunque es consciente de que no puede derogarse ni modificarse la ley que creó la Universidad a menos que el presidente Mauricio Macri firme un DNU -opción “imposible”-, el Gobierno exige cambios en las autoridades -que juzga demasiado cercanas a la anterior gestión- y una modificación del estatuto universitario que retrotraiga la educación en Defensa a una organización similar a la que regía antes de la ley.

Desde la Universidad argumentan que ambas medidas están prohibidas por el mismo estatuto. Además, reclaman que se respete la “autonomía universitaria”, aunque reconocen que la Universidad de la Defensa Nacional tiene una “institucionalidad novedosa” -en palabras del rector Fernández- porque dependen directamente del Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas.

CLASES PARALELAS

Uno de los resultados más llamativos del enfrentamiento entre la cúpula ministerial y los directivos de la Universidad es el dictado de dos Maestrías en Defensa Nacional idénticas, en forma paralela. Se enseñan las mismas temáticas, con el mismo programa, en los mismos horarios, pero en distintas aulas y bajo el mando de diferentes profesores.

El escenario de la inédita situación es el histórico edificio de Maipú y Sarmiento, donde se fundó en 1950 la Escuela Nacional de Guerra bajo el mando del entonces presidente Juan Domingo Perón. En 1973 pasó a llamarse Escuela de Defensa (Edena).

Los profesores que dan clases de la Maestría en la Escuela de Defensa bajo la órbita de la Universidad aseguran que están avalados por el Ministerio de Educación. “Nosotros empezamos el 14 de marzo y ellos el 31, dos semanas después. El primer día de clases paralelas fuimos con un escribano a certificar la situación”, relató a LA NACION un especialista que desde marzo enseña bajo la órbita de la Universidad pero da clases en la Edena hace más de 15 años.

Julio Spota, director de la Escuela de Defensa desde enero, lo contradice: “Hasta el año pasado, la Escuela daba la Maestría en Defensa, pero por un acuerdo celebrado de forma tan veloz que parecería apresurado, habría cedido los servicios educativos a Universidad. Ello fue anulado porque el Ministro no ratificó el acuerdo”, aseguró el funcionario, que mantiene una relación fluida con las autoridades del ministerio.

En los pasillos de la Escuela cuentan que los profesores que dan clases bajo el mando de Fernández debieron dejar de frecuentar el comedor del 2º piso donde almorzaban hasta el año pasado. Que luego de que empezaron las clases, el 14 de marzo, las llaves de varias aulas fueron secuestradas. Que incluso varios días la Escuela “contó con la presencia” de un gendarme armado, como nunca antes se había visto.

PRESUPUESTO

El rector Fernández cobró su sueldo, pero reclama que no se transfirieron los fondos para cuestiones edilicias y administrativas. La Universidad debería recibir exactamente 39.459.800 pesos según el presupuesto nacional para 2016.

El problema afecta únicamente a la Maestría en Defensa Nacional y a los cargos en la conducción y administración del rectorado -en total entre 25 y 30 personas-. Los institutos -devenidos por ley en Facultades- de Defensa, de la Fuerza Aérea, del Ejército, de la Armada, de Ingeniería y de Administración, reciben sus respectivos presupuestos a través de cada fuerza, a su vez financiada por el Ministerio.

“No podemos pagar los sueldos de los pocos cargos de conducción y gestión académica y docentes del primer cuatrimestre. Tampoco podemos imprimir los títulos para los egresados de todas las Facultades de la Universidad”, sostuvo uno de los profesores de la maestría, que prefirió reservar su nombre.

El viceministro admitió que no se remitió el presupuesto para este año, pero señaló que “no es ilegal”. “El Ministerio no está obligado, la ley no dice nada, sólo que proveerá los recursos”, argumentó ante la consulta de este medio.

Al respecto, la ley reza: “Las partidas presupuestarias para la creación y funcionamiento de la Undef surgirán de las reasignaciones correspondientes que realice el Poder Ejecutivo nacional en el presupuesto nacional vigente, y de las partidas que se asignen en el ejercicio fiscal siguiente a la sanción de la presente ley”.

Quienes habitan en el mundillo de la educación en temas de defensa -“somos pocos y nos conocemos todos”- aseguran que el problema no es presupuestario, sino ideológico. “Se ha montado una cueva kirchnerista. Se repartieron los cargos entre ellos”, señaló una fuente que pidió mantener bajo reserva su identidad. En la Universidad lo niegan rotundamente.

 

fuente LA NACIÓN

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