Tal como hizo Cristina Kirchner, Mauricio Macri tomó parte en la interna de los gremios estatales. El Presidente recibió ayer a Andrés Rodríguez, jefe de UPCN, para firmar el acuerdo salarial y escenificar una tregua después de los casi 11.000 despidos que hubo en la administración pública desde el cambio de mando a la actualidad.
Si bien el trato paritario ya se había oficializado la semana pasada, con un aumento de 31% anual en tres cuotas, el encuentro de ayer entre Macri y Rodríguez tuvo además otra intención: neutralizar el paro nacional con movilización que activará hoy ATE, el otro sindicato estatal. ATE rechazó de palabra la suba salarial porque sus pretensiones eran de 45%, según informó su referente Hugo Godoy, en un comunicado.

Líder de UPCN hace un cuarto de siglo, Rodríguez es un experto en sobrevivir a los recambios presidenciales: fue menemista, mantuvo los puentes con la Alianza y durante el kirchnerismo reforzó su alianza a partir de 2012, cuando con la venia del Gobierno conformó otra CGT para rivalizar con Hugo Moyano. En la actualidad, se acercó al macrismo a través de Horacio Rodríguez Larreta, se reconcilió con Moyano y apuesta a conservar un cargo jerárquico en la central obrera unificada que nacería el 22 de agosto. Es pragmático. Y camaleónico.
El Gobierno se comprometió con los gremios a estatales a frenar el recorte de personal en la administración central, según fuentes de ambos sectores. “Aspiramos a que haya solo trabajadores en planta permanente. Se desformó el sistema contractual del Estado. Según la ley marco [de regulación del empleo estatal], no puede haber más de un 15% del personal contratado. En esta década y pico no se respetó para nada”, dijo Rodríguez a LA NACION.

Desde ATE acusan a sus pares de UPCN de no haber peleado por las bajas. El gremio de Godoy activó dos protestas de alcance nacional en lo que va del año. UPCN, ninguna. Ambos clonfluyeron en la movilización sindical del 29 de abril, cuando se unieron las cinco centrales obreras. “Era muy difícil llegar a un conflicto de acción directa cuando no se ha tocado la planta permanente ni a los que tenían más de dos años de antigüedad”, argumentó Rodríguez.
La pulseada interna entre ATE y UPCN es histórica. En la negociación colectiva, UPCN es el que lleva la voz de mando, ya que es el mayoritario en términos de afiliados que aporta con su cuota sindical. Durante el kirchnerismo, ATE siempre firmó en disidencia los acuerdos salariales que sellaba Rodríguez. Ayer sucedió lo mismo.

En el ajedrez sindical, Rodríguez ejerce un rol clave. Integra la CGT oficial, que encabeza Antonio Caló, y es uno de los promotores de la unidad que se concretaría en agosto. Tras el veto presidencial a la ley antidespidos, fue uno de los primeros sindicalistas en poner paños fríos. Congeló públicamente cualquier intento de paro nacional e intentó diferenciarse de la CTA, cuyos referentes, Pablo Micheli y Hugo Yasky, avanzan de todos modos en una protesta por la medida de Macri.

Luis Barrionuevo, jefe de la CGT Azul y Blanca, se sumó ayer a la postura de Rodríguez. “Hay una mesa de unidad que la integran las tres CGT, así que desde ningún punto de vista nadie habló de paro”, dijo el gastronómico en radio La Red.

 

fuente LA NACIÓN

Comments

comments