gráfico llamados 145El 5% de las llamadas que se reciben en la línea telefónica gratuita y anónima para denunciar delitos de trata de personas son por casos de explotación sexual.
Según surge del informe elaborado por la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), a cargo del fiscal Marcelo Colombo, entre julio de 2015 y el 29 de febrero pasado hubo 1079 denuncias en la línea 145. De ellas, 480 referían hechos donde mujeres eran obligadas a prostituirse en locales bailables y whiskerías, en departamentos privados o incluso en la vía pública.

Detrás de los casos de explotación sexual, el 19% de las denuncias hechas en el número del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, correspondió a trata laboral. Luego, llamadas relacionadas con “búsquedas de personas”.
“De las 1079 denuncias, 66 han generado la formación de investigaciones preliminares en la Protex y el 72% fueron derivadas a las autoridades judiciales competentes dentro de las 24 horas de su recepción. Las denuncias recibidas fueron analizadas caso por caso, contemplando la constatación de antecedentes de investigaciones judiciales, la verificación de la existencia de denuncias previas y la comunicación con los denunciantes que habían aportado sus teléfonos de contacto para solicitarles la ampliación de la información recibida a través de los formularios de denuncia”, reza el informe.

Una de las denuncias que llegaron a la línea 145 en octubre pasado involucró al fiscal federal de Paso de los Libres, Benito Pont. Colombo y su colega de Corrientes Carlos Schaefer lo denunciaron penalmente por su presunta connivencia con explotadores de prostíbulos.
El informe de la Protex revela que el 62% de los casos de explotación sexual se produjo en prostíbulos; el 19%, en domicilios particulares, y el 13%, en la calle.

El mes con más denuncias fue agosto de 2015, con 202; en cambio, en febrero pasado hubo 99. En cuanto a los lugares donde ocurren los delitos de trata, se estableció que 136 hechos sucedieron en San Martín; 119, en Rosario, y otros tantos en La Plata; 70, en Córdoba; 65, en la ciudad de Buenos Aires; 39, en Mendoza; 38, en Tucumán; 36, en Mar del Plata; 33, en Comodoro Rivadavia; 29, en Paraná; 27, en General Roca; 18, en Salta; 17, en Resistencia; 11, en Bahía Blanca; 9, en Corrientes, y 8 en Posadas.

jurisdicción denunciasEn talleres y en el campo

Sobre los hechos denunciados de trata laboral, el trabajo de Colombo y su equipo muestra que el 43% “se relaciona con la existencia de talleres textiles en los que se presume que se estaría cometiendo ese delito; el 31%, sobre establecimientos comerciales, y sólo en el 17% se manifiesta algún tipo de explotación en el ámbito rural”.

“Las víctimas de trata laboral que son explotadas en zonas rurales, por otro lado, suelen estar todavía más aisladas, con menos acceso a los medios de comunicación o teléfonos, e incluso suelen tener un contacto reducido o nulo con otras personas que no sean sus explotadores”, explicaron los funcionarios de la Protex en el informe.

Resaltaron que habría que “tener especialmente en cuenta estas circunstancias al momento de establecer cómo alcanzarlos con una eventual campaña de difusión de la línea 145. Un aliado en la toma de conciencia y en el empoderamiento de los derechos de este tipo de trabajadores son los organismos con capacidades de inspección y registrales, que operan como actores de primer contacto con dichas potenciales víctimas”.

Agregaron: “Creemos que los terceros ajenos a la explotación, muchas veces denunciantes, tienden a percibir con mayor naturalidad que una mujer está siendo víctima de algún delito cuando toman conocimiento de la existencia de un prostíbulo, mientras que no sucede lo mismo cuando toman nota de que en un campo o en un taller existen trabajadores en condiciones de ilegalidad, de riesgo para sus vidas y con regímenes laborales de facto, de extremo abuso”.

En el informe también se hizo un análisis de los denunciantes: de las 1079 llamadas, 595 fueron hechas de forma anónima. “Por la propia condición del denunciante anónimo, sigue siendo una prioridad que los operadores de la línea 145 extremen sus recursos para obtener la mayor cantidad de información posible de los hechos del caso denunciado, pues esa será posiblemente la única oportunidad para obtener información de una fuente de primera mano. También se recomienda, en caso de que el denunciante lo acepte, la posibilidad de seguir conectado con las autoridades encargadas de investigar el caso”.

Hay una párrafo en el estudio de la Protex referido a la eventual connivencia entre los tratantes y funcionarios de distinto nivel. “De las 1079 denuncias tramitadas ante esta Procuraduría hasta el mes de febrero pasado, en 90 de ellas se ha manifestado algún tipo de circunstancia que permite inferir esa complicidad. Las imputaciones en este punto son absolutamente heterogéneas. Los denunciantes, en ocasiones, no suelen identificar a personas concretas sino utilizar expresiones genéricas tales como «determinada comisaría», «la Municipalidad», «los jueces», «vínculos con la política», «un policía de tal comisaría». En otros casos, la información recibida es de mejor calidad y proyecta una investigación con perspectivas de eficacia más altas”.

TIPO DE EXPLOTACIÓNRefugio para mujeres en peligro

En la ciudad cordobesa de Río Cuarto la Justicia recibe, en promedio, 18 denuncias por día hábil por violencia contra la mujer, número que incluye casos de trata. La Municipalidad resolvió abrir un refugio para que las víctimas no deambulen en las calles, que es como terminan en general. El año pasado se abrieron 3600 causas y en este la cifra se superaría.

Las autoridades alientan el uso de la línea 145 para que quienes tienen datos sobre trata o saben de casos concretos puedan hacer las denuncias en forma anónima. Y recomiendan que, ante la desaparición de una persona, no se debe esperar 48 horas antes de hacer la denuncia, ya que las fuerzas de seguridad pueden abocarse inmediatamente a la búsqueda.

 

fuente LA NACIÓN

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