Fue escueta, formal y con un lenguaje casi calcado al del año pasado, cuando la felicitada fue su antecesora Cristina Kirchner. Pero Mauricio Macri y su gobierno evaluaron ayer de manera “muy positiva” la carta enviada por el papa Francisco con motivo del aniversario de la Revolución de Mayo. La alegría fue tal que el propio Presidente respondió, horas después y por la misma vía, al Sumo Pontífice, y hasta le transmitió “admiración (por) su tarea evangélica en procura de la paz y el bien común”.

Para la Casa Rosada, el mensaje de Francisco enciende la “esperanza” de un mejoramiento progresivo en los vínculos políticos y personales entre el papa Bergoglio y el Presidente, algo empañados luego de algunos cortocircuitos, la fría recepción que le brindó el Santo Padre a Macri durante su visita oficial a Roma, en febrero último, y las críticas de la Iglesia por la situación de la pobreza y el empleo en el país.
“En el día en que esta amada nación celebra su fiesta patria, me complace manifestar a vuestra excelencia mi cordial felicitación, que acompaño con mi oración al Señor para que conceda a todos los argentinos copiosos dones de su misericordia, que los ayuden a avanzar continuamente en la búsqueda del bien común, la reconciliación y la fraternidad”, afirmó el Papa en su breve misiva al Gobierno, enviada el viernes, pero publicada ayer.

Contento con el tono del mensaje papal, Macri respondió, también de manera escueta, pero algo más demostrativa. “Además de nuestro agradecimiento, le hacemos llegar nuestra firme decisión de avanzar en la concreción de los objetivos que usted menciona -reconciliación y fraternidad- para alcanzar la unión de todos los argentinos”, escribió el Presidente.
Puertas adentro, en el Gobierno afirmaban que la carta papal “ayuda” a encauzar un vínculo con chispazos y lo que en la Casa Rosada denominan “malentendidos”. “Lo vivimos con mucha alegría, el estilo es el que suele usar el Papa y muestra que la relación es cordial, más allá de lo que opinan algunos medios”, afirmó un funcionario.

Desde el Gobierno recordaron que la reunión de los obispos con el Presidente, hace diez días, en la quinta presidencial de Olivos, fue “muy buena”, a pesar de que los miembros del Episcopado no pudieron obviar menciones a la “situación social y la necesidad de ir reduciendo los niveles de pobreza que preocupan”.
Ayer, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, negó diferencias con el Vaticano e hizo suyo el reclamo de la Iglesia en relación con la “fragilidad del empleo”, reiterado durante el fin de semana en la reunión de la Pastoral Social en Mar del Plata. “El planteo lo compartimos (…) A la realidad hay que enfrentarla y asumirla, hay problemas en el mercado laboral que no empezaron ahora. No vemos ningún conflicto ni mucho menos, al contrario, vamos a trabajar juntos”, dijo el jefe de Gabinete durante una conferencia de prensa compartida con la canciller Susana Malcorra, en la Casa Rosada.

En tren de evidenciar lo que ven como mejoras en el vínculo, en el Gobierno comparaban la carta papal de este año con la enviada a la entonces presidenta Kirchner el 20 de mayo del año pasado, en la que Bergoglio pedía a Dios que concediera “los dones de una convivencia pacífica” a los argentinos.

Desde la Secretaría de Culto, a cargo de Santiago de Estrada, dan como “muy posible” que el Presidente llegue en octubre próximo a Roma para la canonización del cura Brochero. Y esperan que allí se evidencie una mayor calidez entre el Papa y el Presidente, que por lo pronto estará mañana en la Catedral para el tedeum, que será oficiado por el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Mario Poli, con motivo del 25 de Mayo.

“Los vínculos están bien. Y van a estar mucho mejor”, expresaron a LA NACION cerca del Presidente. Otro altísimo funcionario les restó importancia a las críticas de la Iglesia, al afirmar que “la cosa no está tan revuelta como parece”.

La decisión papal de recibir el viernes próximo en el Vaticano a la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, motivó críticas puertas adentro de la alianza gobernante. Lo mismo ocurrió con la recepción que el Papa dio a un grupo de funcionarios judiciales, muchos de ellos integrantes de la agrupación kirchnerista Justicia Legítima, coordinados por el legislador porteño Gustavo Vera, duramente criticada por la diputada de la CC-ARI Elisa Carrió.

De todos modos, el mismo Peña defendió la decisión de Bergolio de recibir a Bonafini (siempre muy dura con Macri y su gobierno) a través de un texto en la red social Facebook. Y se encarga, al igual que el secretario de Culto, Santiago de Estrada, de afianzar de manera discreta lazos con prelados cercanos al Sumo Pontífice.

Un comienzo difícil

El primer encuentro entre el presidente Mauricio Macri y el papa Francisco fue tenso. En la última semana de febrero, la reunión entre los dos mandatarios fue protocolar, duró poco menos de media hora y no hubo muchas sonrisas. La adustez de Jorge Bergoglio contrastó con los gestos que mostró en otros encuentros, como en los que mantuvo con la ex presidenta Cristina Kirchner.

Las cartas de Francisco

Sus pedidos de “convivencia” y “reconciliación” a Cristina y a Macri

20 de mayo de 2015

Excma. Sra. Cristina Fernández de Kirchner

Presidenta de la República Argentina

En el día en que Argentina celebra la fiesta nacional, manifiesto a vuestra excelencia mis saludos, que acompaño con mi oración al Señor para que otorgue a todos los argentinos abundantes gracias y los dones de una pacífica convivencia y una creciente prosperidad en justicia y solidaridad.

Francisco

23 de mayo de 2016

Excmo. Sr. Mauricio Macri

Presidente de la República Argentina

En el día en que esta amada nación celebra su fiesta patria, me complace manifestar a vuestra excelencia mi cordial felicitación, que acompaño con mi oración al Señor para que conceda a todos los argentinos copiosos dones de su misericordia, que los ayuden a avanzar continuamente en la búsqueda del bien común, la reconciliación y la fraternidad.

Francisco

fuente LA NACIÓN

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