El segundo semestre, promesa que condensa en el relato oficial la llegada de buenas noticias, empieza a desdibujarse antes de comenzar. Su principal disolvente son las mismas expectativas de actores clave de la economía: industriales y empresarios de la construcción. Tanto para unos como para otros, la actividad económica seguirá estancada.
Pero los datos sobre el pasado, difundidos ayer por el Indec, son incluso más preocupantes. De acuerdo con el organismo estadístico, la industria cayó 2,4% en el primer cuatrimestre del año en relación con el mismo período del año pasado. Razones: la retracción del consumo interno por la falta de cierre de varias paritarias y las subas de precios y el hundimiento manufacturero que vive Brasil, principal socio comercial del país.

En tanto, la construcción reflejó un derrumbe de 10,3% interanual en los primeros cuatro meses del año. ¿La causa? La parálisis de la obra pública. Se trata de los primeros datos que el Indec publica para esas actividades desde el apagón estadístico dispuesto por el kirchnerismo.
En abril se hundieron los resultados de ambos sectores, insumos clave para la elaboración del dato del PBI, que se conocerá el 29 de junio. Tambien en el mismo mes, la industria cayó 6,7% (número similar al que publicó FIEL hace pocos días) y la construcción se quebró un 24,1%. Los técnicos encargados de los informes oficiales indicaron que esos resultados negativos estuvieron influidos por las fuertes inundaciones durante ese mes.

Sin embargo, los números difundidos ayer también sobre el primer trimestre (es decir, excluyendo el factor estacional de abril) ya reflejaban una tendencia negativa: el sector fabril caía a 0,8% interanual, mientras que la construcción mostraba una retracción de 5,2%.
La preocupación caló hondo en el Gobierno. El Ministerio de Hacienda y Finanzas, que dirige Alfonso Prat-Gay, debió aclarar la “correcta lectura” de los datos oficiales del Indec, que parece ganar credibilidad con malas noticias. Sólo en otra oportunidad el Palacio de Hacienda se vio en la necesidad de explicar con qué “lupa deben leerse” los números del instituto: fue cuando el organismo estadístico que dirige Jorge Todesca estimó que la economía había crecido en 2015.

“La interpretación de los números de abril debe incorporar la ocurrencia de factores climáticos extraordinarios que se sucedieron durante ese mes”, explicó el comunicado oficial. “Por ejemplo -prosiguió- en la ciudad de Buenos Aires, de los 30 días del mes llovió 18 días, siendo que en abril del año pasado llovió tan sólo seis días. El promedio de días de lluvia para abril de los tres años pasados fue de nueve días, que a su vez coincide con el promedio de días de lluvia para abril desde 1993. Es decir que la cantidad de días de lluvia del mes de abril de este año se trata de un valor extremo que debe ser ponderado en el análisis”.
“La fuerte caída de abril no debe alarmar, dado que estuvo muy influenciada por las intensas lluvias que afectaron la producción de alimentos y de insumos para la producción”, coincidió Martín Polo, economista jefe de Analytica, que resaltó que el rubro de alimentos y bebidas -el que más pesa en el EMI- cayó un 12% interanual por las lluvias. “Más allá de estas cuestiones, el panorama de la industria en términos generales sigue siendo el mismo que el de los últimos años. La combinación de caída en el consumo interno, crisis de Brasil y menor demanda externa de acero, sumado al encarecimiento del crédito, no permiten el despegue”, cerrò.

Lorenzo Sigaut Gravina, economista jefe de Ecolatina, también destacó el impacto de las lluvias en la producción de alimentos. “En el caso de la agroindustria, los rubros productores de carnes rojas (-11,5% en abril), lácteos (-20,9%) y la molienda de cereales y oleaginosas (-4,6%) fueron los más perjudicados”, señaló. Justamente, la excelente performance de la molienda fue en los primeros meses del año lo que moderó el impacto del derrumbe del sector automotor y metalmecánico y la producción de minerales no metálicos (construcción).

Según Sigaut Gravina, la construcción también sufrió por las precipitaciones de abril: toda la demanda de insumos se frenó (excepto los artículos sanitarios de cerámica). “Los insumos que más cayeron estarían asociados a la obra pública (asfalto y cemento), paralizada por las lluvias y el cambio de gestión, lo que implica revisión de contratos”, agregó. Los pedidos de asfalto (clave para proyectos de vialidad pública) cayeron 45% en el primer cuatrimestre.

“La molienda de granos continuará mostrando caídas en los próximos meses por el hecho de que la cosecha gruesa fue menor”, advirtió Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora OJF. “Sin embargo, es previsible que los rubros vinculados al consumo se recuperen parcialmente a medida que se cierren las paritarias y se vaya recomponiendo el consumo, que en abril encontró su peor momento”, agregó el economista, para quien la caída en la obra pública es “temporal”.

“¿Cómo evolucionará la actividad (construcción) en mayo?”, preguntó el Indec a 100 empresas del sector. Más de 6 de cada 10 empresarios contestaron que no habrá cambios ni en la obra privada ni en la pública. La mayoría mantendrá la dotación (entre el 61 y el 72%) aunque cerca de 25% va a despedir gente.

En la industria -el instituto consultó a 250 firmas-, el 86,3% piensa que la demanda interna seguirá igual y el 75% no aumentará exportaciones. Nadie admitiò despidos

 

fuente LA NACIÒN

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