Viven a media cuadra de distancia y los cuatro en diagonal a la casa principal del padre. La ubicación geográfica de los hijos de Lázaro Báez siempre transmitió un mensaje de cómo funciona la familia: unificada. El “modus operandi” sufrió algunas modificaciones los últimos dos meses, desde que el empresario K fue detenido. Con embargos por arriba de los 900 millones de pesos, y la Justicia acorralando cada vez más al socio comercial de los Kirchner, los hermanos Báez comienzan a modificar su estrategia. Martín podría viajar en quince días a Río Gallegos y reunirse con Leandro, Luciana y Melina, encuentro del que participará el fiscal Guillermo Marijuan.

El mayor de los hijos varones de Báez aguarda la respuesta del juez Sebastián Casanello, a quien le solicitó que lo autoricen a viajar a Santa Cruz durante quince días. La finalidad sería unificar la estrategia judicial de los hermanos para convencer a Lázaro Báez que acepte utilizar la figura del imputado colaborador. Algo que estuvo analizando las últimas tres semanas, pero con una disyuntiva: no quiere que lo califiquen de “buchón”, señaló él mismo. A los hijos que permanecen en la capital santacruceña esto no les interesa, y quieren que acepte hablar.

Doblemente procesado por lavado de dinero y alcanzado por el millonario embargo trabado por el juez Casanello, Martín Báez cada semana va a los Tribunales para dar constancia de que permanece en Buenos Aires. Después de dos meses quiere volver al Sur. Los argumentos esgrimidos en la nota que presentó ante Casanello refieren a la necesidad de retomar sus funciones en el holding del padre, pero la familia busca reunirse para aunar criterios con el objetivo de conseguir la excarcelación de su padre.

La carta que el miércoles presentó Martín, mientras el fiscal Marijuan se reunía con Luciana y Leandro, generó diferencias familiares. Creen que la defensa “es un poco lenta, lo podrían haber hecho an tes”, señalaron a Clarín; y así vuelven a marcar sus diferencias con la defensa de Martín y Lázaro, Daniel Rubinovich y Rafael Sal Lari.

En quince días los hermanos Báez podrían volver a reencontrarse después de dos meses, y la reunión contará con la presencia de Guillermo Marijuan. Será el primer paso para aunar la estrategia familiar aún dividida: por un lado la determinación de Leandro, el menor de los varones, con sus abogados Santiago Viola y Claudia Balbín, de señalar a los funcionarios y a la propia Cristina Kirchner; y en Buenos Aires la defensa de Martín y su padre, más “técnica” y cauta, como ellos definieron.

El fiscal dejó en claro ante Luciana y Leandro, que “por más que sean los hijos quienes hablaran, no alcanza para salvar a Báez. El tiene que ser parte de la medida”. Esto apuró la necesidad de reunirse con Martín. Si los cuatro hermanos logran unificar la estrategia judicial, se trasladarán a Capital Federal para solicitar una audiencia en la fiscalía, de la que participará el empresario K. Podría ser el comienzo de otro rumbo en la causa que comienza a acercarse cada vez más, a Cristina Kirchner.

 

fuente CLARÌN

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