Los sacerdotes que realizaron la misa por Mario Salto, el chico de 11 años asesinado y descuartizado en la localidad santiagueña de Quimilí, vincularon ayer el hecho al excesivo consumo de drogas que se registra en esa localidad, ubicada a 190 kilómetros de la capital provincial. Se trata de los curas Guillermo Burdet y José Vera, con quienes coincidió una tía de la pequeña víctima, la docente y concejal del PJ Mirta Salto, quien afirmó que “la droga está causando estragos en el pueblo”.

En tanto, dos de los cinco detenidos en el contexto del caso fueron liberados por falta de pruebas. Fuentes vinculadas a la investigación informaron a Télam que la decisión fue adoptada por el juez de Instrucción del Crimen de IV Nominación, Miguel Ángel Moreno, quien consideró que no existen pruebas ni evidencias en su contra. Quienes permanecen detenidos por el asesinato son un carnicero de 48 años y dos jóvenes de 22 y 25, uno de ellos con retraso mental, que inicialmente, y sobre la base de distintos testimonios, fueron sindicados como los principales sospechosos.
Efectivos de las divisiones Investigaciones, Delitos Comunes y Homicidios Complejos realizaron sin éxito allanamientos en casas de campo cercanas al lugar en el que desapareció el niño, en cercanías de la represa y del basural en el que fueron hallados los restos. Las pesquisas están orientadas a determinar el lugar en el que el chico fue violado, estrangulado y, finalmente, descuartizado.

El cadáver del chico fue hallado el martes pasado cerca de una represa. Por el caso hay tres detenidos: un carnicero de 48 años y dos jóvenes de 22 y 25. Hoy habrá una nueva marcha para pedir justicia por el caso

 

fuente LA NACIÒN

Comments

comments