Negar cualquier enojo visible, mirar hacia adelante y ver siempre el lado positivo de la relación. Con esos objetivos en mente, que son también los del presidente Mauricio Macri , en el Gobierno negaron ayer de manera enfática que la decisión del Papa de ordenar la devolución de la donación destinada a la fundación Scholas Occurrentes haya significado un desplante hacia la nueva administración por parte del Sumo Pontífice.
“Francisco pretende lo mejor para la Argentina y los argentinos y estamos tranquilos en ese sentido. No vemos un conflicto ni mucho menos”, dijo ayer el jefe de Gabinete, Marcos Peña, al tiempo que negó tener “información sobre un supuesto enojo” del Papa con las políticas impulsadas por Cambiemos.

“Cero problemas, cero problemas”, insistió ayer el Presidente en distintas reuniones privadas cuando lo consultaron sobre la relación con el Papa. Al igual que lo hizo Peña en forma pública, y según altas fuentes del Gobierno, Macri asegura “no entender” la actitud de distintos dirigentes de relación cercana con el papa Bergoglio, como el legislador porteño Gustavo Vera o Juan Grabois, que criticaron duramente la donación, de poco más de $ 16 millones, publicada en el Boletín Oficial la semana pasada.

En la Casa Rosada insistieron en que la “ayuda” a la fundación “fue pedida” por el propio Papa en su reunión privada con Macri en el Vaticano, el 27 de febrero pasado. Peña recordó el pedido de las autoridades de Scholas y rechazó que se intentara “comprar” al Papa, como lo insinuaron Vera y Grabois, entre otros. “Insulta a nuestra capacidad de ser buenas personas y a nuestra inteligencia pensar que por el aporte de dinero podemos comprar al Papa. Es de mínimo subestimarnos o tener una visión un poco retorcida”, dijo el jefe de Gabinete.

Peña también negó que el Gobierno piense en nombrar al ex agente de la SIDE Alejandro Colombo con un cargo en la embajada argentina en Italia. Colombo, señalado como cercano al ex jefe de los espías Antonio “Jaime” Stiusso, despertaba resquemores en el entorno del Papa.

“Fue evaluado, pero, fruto de las conversaciones, se descartó hace un par de semanas”, explicó el jefe de Gabinete.

Como muestra adicional de simpatía, Peña reiteró que el Presidente irá en octubre al Vaticano para asistir a la canonización del cura José Gabriel Brochero, que encabezará el Sumo Pontífice.

En la Casa Rosada le bajan el tono a la discusión e incluso defienden los escasos veintidós minutos que Macri pasó con Bergoglio en su audiencia privada. “Los dos hablan poco, y el Papa te escucha. Si querés hablar una hora y media, no te va a interrumpir nunca”, dijeron muy cerca del Presidente para explicar la hora que el Sumo Pontífice pasó con Hebe de Bonafini o los cuarenta minutos que le concedió al juez Sebastián Casanello, que impulsa la investigación presidencial derivada de los Panamá Papers.

 

fuente LA NACIÒN

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