La figura del fallecido arzobispo Rubén Héctor Di Monte, que condujo la diócesis de Mercedes-Luján hasta fines de 2007 y cultivó una relación de amistad con Julio De Vido y José López -los funcionarios que manejaron la obra pública en el período kirchnerista-, sobrevoló ayer, una vez conocida la cinematográfica detención del ex secretario de Obras Públicas en el monasterio de General Rodríguez.
No sólo ambos ex funcionarios eran frecuentes visitantes del convento, donde Di Monte vivió desde su retiro hasta su muerte, el 18 de abril pasado, a los 84 años. Los tres acordaron y anunciaron públicamente en 2003 el proceso de restauración de la Basílica de Luján, que fue la primera obra pública licitada por el gobierno de Néstor Kirchner . Se ejecutó en tres etapas, en un período de diez años, con un presupuesto acumulado de $ 70 millones.

El escándalo salpica a la Iglesia en momentos en que el papa Francisco ordenó renunciar a una donación del gobierno de Mauricio Macri a la fundación pontificia Scholas Occurrentes, por $ 16 millones, para evitar que “se desvirtúe” el gesto institucional.
La Iglesia tomó distancia del escándalo del monasterio y expresó su “perplejidad” y “sorpresa” por el caso. En un comunicado firmado por el actual arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, se explica que las “religiosas” constituyen “una asociación privada de fieles cuyo gobierno es autónomo” y que no tienen dependencia directa del arzobispado.

Según se explicó a LA NACION, el convento no terminó todavía los trámites iniciados en Roma para ser reconocido como institución religiosa, por eso el arzobispado lo define como “asociación privada de fieles”.
“Anhelamos que la Justicia pueda llegar a la verdad de lo acontecido para el bien común”, pidió Radrizzani, quien también dejó en claro que el Arzobispado nunca manejó el dinero concedido para la restauración de la basílica. “La Basílica de Luján es monumento histórico nacional desde 1997 y la obra fue realizada por el ministerio de De Vido y las empresas contratistas”, aclaró una fuente cercana al arzobispo.

Radrizzani, de formación salesiana, asumió la arquidiócesis en diciembre de 2007, tras el retiro de Di Monte, que se mudó en ese momento al monasterio de las Monjas Misioneras Orantes y Penitentes de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, creado por el propio Di Monte bajo su misión pastoral.

Según varios testimonios, una vez retirado mantuvo su amistad con De Vido y López, con quienes compartía algún encuentro e incluso asados. Es recordada la frase con que recibió a Néstor y Cristina Kirchner en un acto realizado en una plaza de Mercedes. “Nadie hizo tanto como usted”, le dijo al ex presidente.

Di Monte fue presidente de Cáritas y secretario ejecutivo del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam). En noviembre de 2014, Di Monte celebró con una misa sus 60 años de sacerdote y López, que aún era funcionario kirchnerista, estuvo en la ceremonia.

Identificado con el sector conservador de la Iglesia, que curiosamente mantenía conexiones con el kirchnerismo, Di Monte había reemplazado en la arquidiócesis a Emilio Ogñénovich y entre 2003 y 2006 tuvo como obispo auxiliar a monseñor Oscar Sarlinga, involucrado durante el kirchnerismo en una maniobra que intentó desplazar al entonces arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio. Sarlinga fue nombrado después obispo de Zárate-Campana y tuvo que renunciar en medio de un escándalo en diciembre de 2015, luego de que el papa Francisco envió una “intervención administrativa” por manejos económicos irregulares.

En la Iglesia, el escándalo sorprendió a varios. “Hace años que lo veo como un hombre de bajo perfil, ensimismado. No me lo imagino a Di Monte consintiendo eso”, reveló a LA NACION un obispo que quiso mantener reserva de su nombre.

En una expresión que se aplica, también, al caso de Scholas, la fuente -cercana a Francisco- recordó que “el Papa habla siempre de una Iglesia pobre y nunca le pareció un buen signo recibir de golpe varios millones”.

 

fuente LA NACIÒN

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