La Justicia realizó allanamientos en las ciudades de Chajarí, en Entre Ríos, y Mocoretá, en Corrientes, y escuchó a unos treinta testigos en la investigación por el asesinato del soldado a quien le robaron su fusil FAL de dotación y su chaleco antibalas en la madrugada del domingo.

Fabricio Bermani, de 22 años, era soldado voluntario y vigilaba el puesto de guardia del Regimiento de Caballería de Tanques 7 de Chajarí cuando fue asesinado de un tiro por detrás que lo alcanzó en la nuca.
El fiscal de Federación Maximiliano Larocca Rees tomó en las últimas horas declaración a unas 30 personas y ordenó dos allanamientos, uno en Chajarí y otro en Mocoretá, con el objetivo de encontrar algún elemento o prueba que pudiera llevar al esclarecimiento del homicidio.

Asimismo, fuentes de la investigación dijeron que se secuestraron libros de guardia y teléfonos celulares, mientras que en un rastrillaje realizado por personal del Ejército Argentino se encontró la cápsula de un arma de calibre 380.
Los peritos analizaban la vaina para determinar si efectivamente es del proyectil que mató al joven.

Según los primeros indicios, quien le disparó al soldado lo hizo por la espalda, de arriba hacia abajo y con un arma de puño, según consignó la agencia DyN. Bermani fue hallado muerto con un tiro en la nuca a unos 150 metros del puesto de guardia, sin su chaleco, sin el arma (un FAL) y sin sus cargadores, en la banquina de la ruta provincial 2.
El comandante de Brigada Germán Tomás Monges, jefe del Ejército Argentino en Entre Ríos, dijo a radio Chajarí que “las puertas están abiertas para que la Justicia trabaje e investigue este hecho”.

Bermani era reconocido como arquero del club de fútbol La Florida, de Chajarí, y su novia está embarazada de cinco meses.

Luciano García, cuñado de la víctima, dijo al diario Uno que el hecho “no fue un robo” y agregó que el joven “tenía cuatro años de karate, medía 1,83 metros y tenía un físico inigualable”.

“Si le querían robar se iba a defender. Quisieron armar algo y no les salió, se quisieron lavar las manos”, añadió, sin dar más precisiones ni señalar a persona alguna.

El familiar de la víctima también cuestionó que nadie haya escuchado la detonación del disparo que mató a Bermani, que se produjo durante la madrugada y en una zona descampada, al tiempo que planteó que el cuerpo de su cuñado fue arrojado fuera del predio del Ejército, luego de ser levantado por encima del alambrado perimetral de la unidad.

“Estamos sin poder creerlo. Recibimos una llamada de terceras personas que nos decían que Fabricio había tenido un accidente y cuando fuimos al regimiento nos encontramos con que a mi cuñado lo habían matado”, agregó el familiar de Bermani, según indicó Télam.

“No fue un robo. Vamos a llegar al fondo de esto y vamos a descubrir quiénes fueron los culpables, porque seguro fue más de uno”, expresó, tras destacar que su cuñado “era el mejor compañero del regimiento [había recibido recientemente una distinción en ese sentido] y todo el mundo lo quería”.

El Ministerio de Defensa, que conduce Julio Martínez, señaló en un comunicado que colocará “todo su esfuerzo para que se haga justicia y que los responsables del episodio reciban una condena”.

Fuentes judiciales dijeron al diario Río Uruguay, de Concordia, que hace tres semanas también robaron un FAL a un soldado que hacía guardia en el Batallón de Anfibios de Santo Tomé (Santa Fe) y todas las sospechas apuntan “a bandas de delincuentes muy peligrosas que buscan armas de alto poder de fuego para dar sus golpes”.

 

fuente LA NACIÒN

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