Como parte del combate de la corrupción y de la herencia recibida, el gobierno de Mauricio Macri quiere demostrar rápidos resultados en la lucha contra el contrabando. Desde diciembre pasado, el director general de la Aduana, Juan José Gómez Centurión, frenó 4500 contenedores sospechosos de falsedad en la declaración del peso y de las mercaderías, hay 400 de ellos en proceso de remate y ya se subastó mercadería de todo tipo, estimada en 57 millones de pesos.

Los remates se hacen a través del Banco Ciudad y comprendieron productos textiles, computadoras, pendrives, antenas, televisores, teclados, equipos de música, máquinas de coser, vestimenta y hasta un velero.

Según pudo saber LA NACION, Gómez Centurión, un mayor retirado del Ejército y ex combatiente de Malvinas, puso en la mira de posibles maniobras de contrabando a los ex titulares de la AFIP Ricardo Echegaray, de la Aduana Guillermo Michel y al ex subdirector de Operaciones Aduaneras Metropolitanas Daniel Santana.

Como titular de la AFIP, Echegaray tenía bajo su órbita de control la Aduana. Ahora, el gobierno de Macri sospecha que con su connivencia se dejaban ingresar miles de contenedores por año con pesos mal declarados y mercaderías prohibidas que iban por el “canal verde”, sin ser revisadas. Gómez Centurión las comenzó a enviar por el canal rojo, que implica una “verificación completa”.

Así las cosas, los contenedores comenzaron a ser demorados sin que nadie los reclamara. Se acumularon unos 4500 al día de hoy.

Tal como informó LA NACION el 3 de marzo, Gómez Centurión clausuró entonces seis depósitos fiscales, dos de los cuales funcionaban en el Mercado Central, donde mandaba el ex secretario de Comercio Guillermo Moreno.

El 31 de marzo, la Aduana presentó una denuncia ante el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, que disparó una investigación a una organización liderada por los hermanos Miguel y Alejandro Paolantonio, sospechosa de haber llevado adelante una operación de contrabando a gran escala.

Hasta el 10 del actual, se subastaron mercaderías por 12 millones de pesos, pero la Aduana estima que en las próximas semanas se rematarán otros 23 millones y existe un remanente de 22 millones demorado en la megacausa del juez Aguinsky. En total, 57 millones.

En la mecánica aduanera, los importadores deben declarar el peso y el tipo de mercadería de los contenedores. Si se verifica una falsedad en ellos, los contenedores son demorados. Los dueños pueden rectificar el peso y pagar el gravamen. Pero si en 90 días no los reclaman ni los regresan al puerto de origen, ingresan en la categoría de “rezago” y en proceso de remate, siempre que sea mercadería permitida en el país.

Unos 400 contenedores entraron en esa instancia y están en pleno traslado a la Terminal 6 del Puerto de Buenos Aires.

Según cálculos de Gómez Centurión, el 82% de los contenedores ingresaban con sólo el 25% del peso disponible, lo que hizo pensar a la Aduana que los importadores mentían en el peso y la tipificación de mercadería, un sistema de aprobación del ingreso. Comenzó a enviarlos a “canal rojo”.

Se los suele declarar con menos peso para bajar el gravamen y mentir en el contenido cuando es mercadería prohibida: se consignan, por ejemplo, flores de plástico o piedra pómez.

Siete años sin causas

Llamó la atención de la Aduana que desde hace siete años no existen sentencias por contrabando en el fuero penal económico: las denuncias flotaban en el nivel contravencional y nunca llegaban a causas judiciales. La denuncia de la Aduana ante el juez Aguinsky quebró esa inercia y desarticuló una importante red de contrabando. Se dispusieron más de 100 allanamientos.

En el caso de que sea mercadería prohibida, se la utiliza para un proceso de donaciones a entidades de bien público que hace Presidencia de la Nación.

Las mercaderías rematadas son textiles y, sobre todo, artículos electrónicos: reproductores MP3, cámaras de fotos, cámaras web, autoestéreos, filmadoras, tarjetas de memoria, juegos de parlantes, consolas de juegos, teclados para computadoras, anteojos de sol, mochilas, portafolios, teléfonos celulares y memorias de almacenamiento.

También hubo antenas parabólicas, calculadoras, compresores, micrófonos, relojes, notebooks, repuestos de máquinas de coser, repuestos de autos, juguetes, rollos de tela, cubiertas, bicicletas, triciclos, radiadores, bobinas de papel, piedras semipreciosas, piedras duras, herramientas y hasta un velero Oceanis.

Sospechas de irregularidades en el comercio exterior, en números

4500

Contenedores

Son los que, desde diciembre, fueron frenados en la Aduana por sospechas de falsedad en el peso y en el tipo de mercadería que contenían

400

Depósitos

Son los que se remataron o se rematarán en las próximas semanas por ser contenidos con irregularidades. Son textiles, electrónicos, autopartes y juguetes, entre otros

57

Millones de pesos

Es el valor estimado de la mercadería que se envió a remate. Hasta el 10 de junio se recaudaron $ 12 millones

100

Allanamientos

Fueron los realizados en la causa que instruye el juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky y que también investiga a los hermanos Miguel y Alejandro Paolantonio por contrabando.

 

fuente LA NACIÒN

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