ASUNCIÓN.- Ibar Esteban Pérez Corradi movió otra ficha en la partida de ajedrez en la que se juega su regreso a la Argentina: aportó ayer pruebas clave ante una fiscal paraguaya en una causa en la que se lo investiga por la utilización de documentos falsos que comprometen directamente a las autoridades paraguayas y que traerá más de un dolor de cabeza en la Argentina, reconstruyó LA NACION de fuentes judiciales.
“Lo que hice hoy [por ayer] es lo que voy a hacer en la Argentina. Que me tomen en serio. Si me quieren allá, que colaboren”, les dijo Pérez Corradi a sus abogados. Sus allegados aseguraron que su determinación fue “un ejemplo” de lo que estaría dispuesto a aportar ante la justicia de nuestro país y, a la espera de su extradición, insisten en que las negociaciones con el gobierno argentino están vigentes, aunque desde el oficialismo lo desmienten.

Desde la Argentina, la Justicia también movió sus fichas. La jueza federal María Romilda Servini de Cubría viajará el jueves de la semana próxima a esta ciudad para tomarle declaración indagatoria a Pérez Corradi.
La magistrada instruye la causa por el triple crimen, en la que el narcotraficante está acusado de ser el autor intelectual. Será una oportunidad para demostrar si está dispuesto a colaborar con la Justicia en esa causa, que está directamente vinculada con el entramado político detrás de la importación descontrolada de efedrina.

El proceso de extradición también avanza en Paraguay. Los abogados de Pérez Corradi presentaron ayer un escrito que notifica al juez paraguayo Julián López que el imputado está a disposición para agilizar el trámite de extradición, que después de haberse negado al proceso abreviado demorará algunas semanas.
“Estamos muy cerca de un acuerdo para llevarlo cuanto antes a la Argentina”, informaron.

“Lo único que está reclamando es un juicio justo. Ni más ni menos que sus testigos sean escuchados, que se hagan careos y otro tipo de pruebas que está dispuesto a iniciar. Obviamente, están dispuestos a aportar pruebas”, dijo Carlos Rodríguez Brum, uno de sus abogados, a LA NACION.

Pérez Corradi llegó poco después de las 9 a la Fiscalía Antisecuestro de Asunción en medio de un fuerte operativo de seguridad, incluso superior al de la semana pasada. El imputado declaró durante casi cinco horas ante la fiscal paraguaya Sandra Quiñonez, en una audiencia que transcurrió sin mayores sobresaltos.

El momento de mayor sorpresa de la audiencia ocurrió cuando el acusado de ser el autor intelectual del triple crimen sacó un dispositivo electrónico para aportar cientos de pruebas documentales en la causa en la que se investiga la utilización de identidades falsas mientras estuvo prófugo.

Desde su entorno argumentaron ayer que el narcotraficante activó las pruebas después de que la justicia de este país concretó su mayor anhelo: que su mujer y sus hijos tengan protección permanente en esta ciudad.

Gladys Delgado Brítez, su esposa paraguaya, quedó en el centro de la escena después de que se reveló una grabación en la que ella aseguraba que Pérez Corradi había sido detenido el año pasado e inmediatamente librado a cambio de 100.000 dólares.

La mujer ratificó ante la Justicia su afirmación y apuntó directamente a la oficina local de Interpol que, además, le habría proporcionado una cédula de identidad y un pasaporte falso para moverse por la Triple Frontera. Su declaración generó revuelo en los medios porque compromete directamente a las fuerzas de seguridad de Paraguay.

Con casco y chaleco antibalas, Pérez Corradi se retiró de la fiscalía a las 15, después de responder con monosílabos tres preguntas de las periodistas.

El clima de tensión que se respiró durante toda la jornada con la policía de esta ciudad estalló en ese momento, cuando varios militares repartieron patadas contra los periodistas que querían acercarse al imputado. “¿Quién es la morsa?”, le preguntó LA NACION. Pérez Corradi miró, apuró el paso y volvió a la cárcel.

 

fuente LA NACIÒN

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