Casi como si se tratara de una película de Hollywood, cada movimiento de Ibar Esteban Pérez Corradi es seguido con extrema atención por las fuerzas de seguridad. Su aterrizaje, su lugar de reclusión, su traslado, sus audiencias judiciales y hasta sus alimentos son parte de un operativo de seguridad con tintes de guión cinematográfico.

Como sucede con algunos de los más importantes jefes de Estado del mundo, la primera cena de Pérez Corradi en la Argentina fue probada por los agentes de Gendarmería que lo vigilan permanentemente. Temen que quieran envenenarlo. Lo mismo ocurre con cada una de sus infusiones, pudo reconstruir LA NACION.

“Si podemos mantenerlo protegido, ¿por qué vamos a arriesgar?”, reflexionó una alta fuente del Ministerio de Seguridad. Justamente fue desde esa dependencia que le pidieron ayer a la jueza federal María Romilda Servini de Cubría que se trasladara diez cuadras desde los tribunales de Comodoro Py hasta el edificio Centinela de la Gendarmería, su lugar de detención, para tomarle declaración testimonial al imputado. Otra forma -sostienen- de “minimizar riesgos”.

Su lugar de detención fue elegido para cumplir con los requisitos exigidos por Pérez Corradi para sentirse seguro en la Argentina, lejos de un penal dependiente del Servicio Penitenciario. Aunque eso no implica más comodidades para el detenido. “El trato de Gendarmería es excelente. Está en un calabozo muy chiquito, con un colchón finito e ignífugo”, detalló Broitman.Pérez Corradi continuará detenido en el edificio Centinela, confirmaron fuentes oficiales.

Las medidas de seguridad sobre Pérez Corradi se extremaron apenas pisó la Argentina. El cinematográfico operativo de traslado del narcotraficante desde el Aeroparque incluyó la infiltración de un doble de Pérez Corradi.

Mientras las cámaras se quedaban con algunos detalles, como su buzo gris y sus zapatillas deportivas, el verdadero Pérez Corradi pasaba inadvertido como uno de los tantos policías que vestían uniforme camuflado, informaron fuentes oficiales a LA NACION. Mientras la prensa se entretenía sacándole fotos al falso Pérez Corradi, el imputado ya había sido ingresado en el edificio Centinela.

Pero las medidas de seguridad no alteraron la tranquilidad de Pérez Corradi, que durante sus dos semanas de reclusión en Paraguay intensificó su práctica de yoga en su celda.

Se mostró “cómodo” y “predispuesto” durante las tres horas de declaración indagatoria, informaron fuentes judiciales a LA NACION. “Está claro que el tema lo conoce a la perfección. Se lo nota muy seguro”, agregó una fuente que participó de la audiencia.

Visita familiar

Después de su declaración, Pérez Corradi vivió el momento más intenso del día: lo visitaron sus tres hijos y su ex mujer, a quienes -sostienen sus abogados- no veía desde 2012, cuando se fugó del país.

“Se quebró cuando los vio. Fue un momento muy emocionante porque estuvieron llorando un buen rato. Después tomaron unos mates y comieron galletitas durante dos horas”, relató Broitman, uno de sus abogados.

Bullrich acusó al kirchnerismo

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, afirmó ayer que el gobierno anterior no buscó con la “fuerza, voluntad o tenacidad” necesarias al empresario Ibar Pérez Corradi, acusado de ser el autor intelectual del triple crimen de General Rodríguez, prófugo durante cuatro años. Además, enfatizó que no se difundirá el lugar de detención del financista: “No podemos decir dónde va a estar alojado porque ya tuvimos una situación compleja con (el arrepentido Leonardo) Fariña”.

 

fuente LA NACIÒN

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