El gobierno de Mauricio Macri estima al menos duplicar el año próximo la inversión del Estado en obra pública, un año electoral clave que definirá el rumbo de su proyecto político. Las distintas carteras de la administración macrista ya elevaron al Ministerio de Hacienda propuestas para ejecutar obras por $ 122.000 millones, más del doble del crédito vigente para este año, de casi $ 49.000 millones.
El Gobierno confirmó esa decisión en el avance del proyecto de ley de presupuesto 2017, que envió el 30 del mes pasado al Congreso.

El proyecto definitivo, el primero de la actual gestión, se conocerá en septiembre próximo y se descuenta que desatará un intenso debate legislativo, en especial en lo relacionado con los gastos por obras públicas.

Algunos legisladores de la oposición ya advierten que buena parte de las obras licitadas este año y proyectadas para futuros ejercicios benefician a distritos afines al macrismo. Fundamentalmente a Buenos Aires, gobernada por María Eugenia Vidal (Pro).

El Ministerio de Hacienda, abocado por estos días al diseño del presupuesto 2017, es el encargado de tamizar las propuestas de inversión pública que presentaron los distintos ministerios. Según adelantó en el anticipo que presentó al Congreso, los principales proyectos en estudio son el Plan Nacional de Agua Potable y Saneamiento (PNAPyS), “que se propone alcanzar para el ejercicio 2019 niveles de cobertura de 100% en agua potable y de 75% en cloacas en las áreas urbanas del país” y el Plan Nacional de Transporte, que proyecta inversiones por US$ 6.250 millones.

“En especial, uno de los objetivos de este plan es equilibrar la matriz de transporte de cargas (aumentando el transporte ferroviario y fluvio-marítimo), en aras de mejorar la logística regional e impulsar a las cadenas de valor del interior. Por otro lado, en materia de movilidad urbana, se incorpora la Red de Expresos Regionales (RER)”, se indica en el anticipo presupuestario enviado al Congreso.

En materia de infraestructura social, se avanzará en la propuesta de obras de jardines maternales, ejecutada a través del Ministerio de Educación y Deportes. “En materia de Ciencia y Técnica, se prevé la continuación de la Construcción de reactores de Baja Potencia CAREM; el diseño, construcción y puesta en marcha de un reactor nuclear argentino multipropósito (RA-10) y la construcción y equipamiento de centros de medicina nuclear, principales acciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica”, agrega.

También se incluyen actividades de diseño, construcción, lanzamiento y operación de los satélites de órbita polar “Misión SAOCOM”, a cargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales, que depende del Ministerio de Ciencia y Tecnología. “En cuanto a los emprendimientos hidroeléctricos, resulta relevante el aprovechamiento multipropósito Chihuido I en la provincia de Neuquén, a cargo del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda”, indica el anticipo presupuestario.

Justamente, este último ministerio, que conduce Rogelio Frigerio, es una de las carteras que más obras públicas concentra. Según indicaron voceros del área a LA NACION, Frigerio elevó a la cartera de Hacienda pedidos por obras por un total de 45.000 millones de pesos para 2017. De esta cifra, $ 25.000 millones se destinarían a la Secretaría de Vivienda y Hábitat, y los otros $ 20.000 millones para la Secretaría Obras Públicas, que incluye las obras de agua potable y saneamiento concentradas en AySA en el conurbano bonaerense y en Enohsa en el interior.

El gobierno de Macri concibe a la obra pública como una herramienta esencial para estimular la economía, hoy golpeada por una fuerte recesión que afecta sobre todo al sector de la construcción y de la industria. Paralizada desde el segundo semestre del año pasado, la obra pública comenzó a mostrar recientemente signos de reactivación, con una sucesión casi ininterrumpida de licitaciones. En efecto, entre marzo y mayo pasados, de acuerdo con un relevamiento nacional, provincial y municipal elaborado por la consultora C&T Asesores Económicos, se triplicaron las licitaciones de obras: se registraron más de 50 convocatorias mensuales para la realización de obras hidráulicas, civiles y de arquitectura de más de 15 millones de pesos (poco más de un millón de dólares), contra un promedio de 17 operaciones mensuales entre septiembre de 2015 y febrero de 2016.

Pero el grueso de la inversión está previsto para 2017, año en que la gestión de Macri afrontará su primer test electoral. Así lo consignó el Gobierno en el decreto de necesidad y urgencia 797 del mes pasado, en el que trazó los lineamientos de un ambicioso plan de inversiones en obras públicas en el trienio 2016 a 2018 por unos $ 60.000 millones y otros $ 40.000 millones en los años siguientes. De estos $ 100 mil millones, se prevén ejecutar $31.072 millones el año próximo.

Sin embargo, esta cifra quedaría superada en el proyecto de ley de presupuesto 2017 de acuerdo a las propuestas de obras públicas que presentaron los distintos ministerios y que actualmente evalúa el Ministerio de Hacienda. Sectores de la oposición cuestionan este último decreto de Macri y advierten que hay un evidente sesgo electoralista en la distribución de obras. “En este DNU, el 80% de las obras se concentra en la Capital y en Buenos Aires”, advirtió la diputada Alicia Ciciliani, del Partido Socialista (Santa Fe ).

 

fuente LA NACIÒN

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