El enojo por el aumento de las tarifas derivó ayer en el primer cacerolazo contra la gestión de Mauricio Macri, a siete meses del inicio de su gestión. El puntapié de la protesta fue una convocatoria impulsada por distintas organizaciones de izquierda y kirchneristas, pero la manifestación luego se tradujo en un “ruidazo” -como se lo bautizó en las redes sociales- en distintas esquinas porteñas y en el interior del país.

“Vengo a reclamar por el tarifazo de las últimas semanas, no queda otra”, dijo a LA NACION Guillermo, quien prefirió no dar su apellido.

Más temprano, algunos dirigentes opositores dieron el presente: el ex candidato presidencial Nicolás del Caño y el referente del Frente de Izquierda Cristián Castillo acompañaron a los manifestantes. Marchando a la cabeza de sus militantes y con una bandera en la que se leía “No al tarifazo. Chau Aranguren”, estaban los referente del Movimiento Evita, Leonardo Grosso y Fernando “Chino” Navarro.

En los barrios

Con ruido desde los balcones o concentraciones en esquinas, la protesta se sintió en varios puntos de la ciudad. De manera atomizada y simultánea, el cacerolazo se replicó en muchos barrios, como Mataderos, Villa Crespo, Villa Soldati, Monserrat, Recoleta, Almagro, Palermo, Belgrano, Flores, y Parque Chas, entro otros. En las avenida Scalabrini Ortiz, Cabildo y Acoyte, por ejemplo, se concentraron cientos de vecinos que cortaron la circulación.

“Angustia es que te llegue la factura de agua”, decían algunas las pancartas en alusión al discurso que dio el Presidente en los festejos del Bicentenario. Otros le le reprochaban a Aranguren: “Nos está asfixiando”. Aplausos, bocinazos y cucharas contra ollas, todo fue válido para hacerse escuchar.

La protesta tuvo eco en el conurbano bonaerense. Frente a varias municipalidades, avanzaron distintas columnas pidiendo “basta” a los aumentos. “Gobierno para los ricos, creó 1.500.000 nuevos pobres”, rezaban algunos de los carteles de la provincia. Se registraron grupos importantes en Morón, Florencio Varela, San Martín, Quilmes y Lanús, entre otras localidades.

El “ruidazo” llegó incluso hasta la puerta de la Quinta de Olivos, que fue protegida por un largo cordón policial. En la Casa Rosada también se reforzó la custodia, con un vallado en la Plaza de Mayo que impedía el paso de forma total. Macri se retiró de Balcarce 50 en helicóptero, minutos antes de las 19, cuando empezaron a llegar los primeros manifestantes.

En las provincias también hubo fuertes protestas. En Córdoba, el cacerolazo de anoche reunió a centros vecinales, consumidores, sindicatos, organizaciones sociales y políticas en la tradicional esquina de Colón y General Paz.

En Mendoza, el cacerolazo llegó a unas 500 personas que decidieron sumarse a la protesta en el microcentro de la ciudad, sobre la avenida San Martín. Diversas familias, en su mayoría mujeres, hicieron ruidos con las ollas mientras otras personas sostenían pancartas contra las medidas tomadas a nivel nacional y por el gobernador radical Alfredo Cornejo. Fue una movilización con poco color político, a pesar de que fue impulsada en las redes sociales por diversos dirigentes kirchneristas y organizaciones de izquierda.

En Mar del Plata, con cacerolas en mano, cientos de vecinos coincidieron en torno al céntrico monumento que recuerda al General San Martín para manifestar su rechazo al aumento de tarifas en servicios públicos. La ruidosa concentración comenzó ya de noche y se mantuvo durante más de dos horas con cánticos contra la política económica y quejas directas contra el Presidente y sus funcionarios. Sectores gremiales y agrupaciones políticas encabezaron esta movilización que obligó a cortar el tránsito vehicular por la Avenida Luro, en inmediaciones del palacio comunal.

En Paraná, Entre Ríos, unas 400 personas participaron de la protesta frente al edificio de la municipalidad, gobernada por el radicalismo. En San Salvador de Jujuy, en tanto, llegaron a concentrarse unas 300 personas en la plaza Belgrano, encabezadas por el histórico sindicalista Carlos “Perro” Santillán.

 

fuente LA NACIÒN

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