En la recta final del proceso de reunificación, las tres vertientes de la CGT acordaron un documento en común con fuertes cuestionamientos al Gobierno. El giro de los sindicatos cegetistas marca un endurecimiento en su vínculo con la administración de Mauricio Macri , tras el acuerdo implícito que hubo a partir del veto presidencial a la denominada ley antidespidos y el ajuste en la economía.
El documento sindical, que lleva las firmas de Hugo Moyano , Antonio Caló y Luis Barrionuevo , advierte sobre la “brutal devaluación”, la suba “indiscriminada” de las tarifas y la caída del empleo. Y afirma, además, que el país se encuentra atravesado por una “crisis social a partir del aumento de precios de la canasta familiar”.

Tras la advertencia, el próximo paso sería una medida de fuerza. Así lo afirmaron Moyano y otros dirigentes del transporte. El mensaje de la CGT se oficializará hoy luego de una cumbre en la Federación de Camioneros, de la que participarán los tres sectores que se fusionarán el 22 de agosto. Ese día, Moyano cerrará su ciclo de 12 años al frente de la central obrera con base en Azopardo, que cuenta con 85 gremios adheridos. Éstos se sumarán a la CGT oficial, que encabeza Caló y abarca 101 gremios, y a la Azul y Blanca, que dirige Barrionuevo y tiene apenas 19 organizaciones.

“El secretariado tratará la gravedad de la actual situación social, que ha perjudicado mayoritariamente a los trabajadores activos, pasivos e informales”, dice el documento.

La situación se agravó, afirma el escrito, “con el aumento indiscriminado de las tarifas, perjudicando principalmente el empleo, provocando desocupación, deterioro en el habitual cobro de salarios, atraso en los pagos correspondientes a nuestras obras sociales y el aumento sistemático de la conflictividad judicial laboral”.

Y agrega: “El incumplimiento de las promesas de campaña, como era la derogación del impuesto al trabajo, mal llamado de ganancias, afecta cada vez más a los trabajadores y a sus familias”.

Moyano, Caló y Barrionuevo convocarán a un plenario de secretarios generales para el 5 de agosto. Será mucho más que un paso burocrático previo a la unidad, que se prevé para el 22 de ese mes. En el plenario podría tomar fuerza la idea de convocar a un paro nacional o activar una movilización a la Plaza de Mayo. Al menos así lo plantearán los gremios del transporte. Uno de los reclamos que más se escuchan hoy en los gremios es el pedido para reabrir las paritarias, algo que no sería sencillo porque cada acuerdo salarial es particular. Picó en punta con esta demanda el gremio docente de UDA, cuyos afiliados tienen un salario inicial de $ 8500.

El documento sindical permite exhibir el nuevo perfil que busca adoptar la CGT unificada. Uno de sus párrafos deja entrever un tono algo más combativo: “La importante pérdida del valor adquisitivo que sufren los salarios, luego de la brutal devaluación, acompañado por la crisis social a partir del aumento indiscriminado de precios de la canasta familiar, hace que este plenario [el del 5 de agosto] tenga la obligación de tratar estos temas y adoptar resoluciones para evitar que la crisis siga derrumbando puestos de trabajo, salarios y derechos adquiridos”.

Durante el plenario, los referentes debatirán cómo se conformará la central unificada, que no estará liderada por Moyano, ni Caló ni Barrionuevo. Hasta ahora, sin acuerdo interno para consensuar un liderazgo común, la CGT se encamina hacia una conducción colegiada de transición, por un período de un año, como sucedió en 2004. Se conformaría con tres o cuatro referentes en su cúpula, uno por cada sector.

En caso de conformar un triunvirato, con un dirigente por cada bastión en la cima, ya hay nombres casi confirmados: Juan Carlos Schmid (por el moyanismo), Héctor Daer (por la central de Caló) y Carlos Acuña (por el barrionuevismo). Si se le concede una silla al espacio del taxista Omar Viviani, ese lugar será para el ferroviario Sergio Sassia. A estos candidatos podría sumarse el bancario Sergio Palazzo, que cuenta con el apoyo de un puñado de organizaciones sindicales que hasta hace poco comulgaban con el kirchnerismo.

Internas vigentes

Pese al compromiso de unificarse, dentro de la CGT hierven aún las internas y el temor a las traiciones. El hipotético reparto de los 35 cargos del consejo directivo ya genera debate y acentúa las diferencias. Cerca de Viviani fueron tajantes: “O nos dan un lugar en la conducción o no somos parte de la CGT”. Fue una suerte de amenaza, pero una advertencia similar se escuchó desde los sectores sindicales que más distanciados estuvieron de Moyano y Barrionuevo durante los últimos años.

El proceso de reunificación en la CGT está teniendo su correlato en las seccionales del interior. Ya hubo normalización de mandatos en diez distritos. El último de ellos fue La Pampa, la semana pasada. Encabeza este proceso el dirigente Horacio Otero, quien, a la vez, está a cargo del control de los padrones de los 205 sindicatos que anidarían bajo el sello de la CGT el 22 de agosto, después de ocho años de divisiones. También se avanza en el rearmado de la Juventud Sindical, con tropa de Hugo Moyano a la cabeza.

En el Gobierno siguen de cerca el realineamiento de los gremios y aspiran a que el reparto de los fondos a las obras sociales pueda contener el malestar de la CGT. Hasta ahora, la agilización de algunos reintegros es lo que mantiene en pie la frágil tregua. En tanto, las dos vertientes de la CTA ya activaron sus nexos con la cúpula cegetista para intentar coincidir en una misma jornada de protesta. Anteayer, hubo un primer punto en común: rechazaron conjuntamente la represión a la protesta en el ingenio Ledesma, en Jujuy, donde ya llevan 40 días de huelga.

Demandas en que coinciden las centrales

Tras un acuerdo implícito porque se habían activado los pagos a las obras sociales sindicales, los gremios vuelven a presionar al Gobierno con su viejo rosario de reclamos:

Reapertura de las paritarias ante la suba de las tarifas y la inflación, que según los gremios están por encima de los acuerdos salariales alcanzados

Eliminación del impuesto a las ganancias, como había prometido Mauricio Macri durante la campaña electoral

Repartir los 30.000 millones de pesos del Fondo Solidario de Redistribución

Expandir los beneficios de las asignaciones familiares

Rechazar la intromisión del Estado o la Justicia en la vida interna de los sindicatos, un reclamo relacionado a la intervención judicial del SOMU.

 

fuente LA NACIÒN

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