Una bebé murió en un parto domiciliario en Neuquén Capital, y los padres, dos jóvenes de 32 y 26 años, están imputados por el delito de homicidio culposo. El caso generó polémica por la decisión personal de los adultos que evitan la atención médica en los hospitales. Desde el Ministerio de Salud de la Nación, desaconsejan los partos domiciliarios por el peligro que implican para la vida de los chicos y las madres. Aclaran que ahora se busca más que las maternidades hospitalarias brinden una atención que respete la intimidad del momento del nacimiento, y que no se trata a la mujer que pasa por el parto como “una enferma”.

En la Argentina, el 99% de los partos se practican en instituciones de salud públicas o privadas. En 2011, el Ministerio de Salud bonaerense había advertido que se detectaban algunos casos de partos domiciliarios. Según le dijo a Clarín la subsecretaria de Atención Primaria de la cartera de salud nacional, la médica y psicóloga Dora Vilar de Saráchaga, “se desaconseja el parto domiciliario porque es peligroso. No se pueden pronosticar si ocurrirán complicaciones durante el parto. Por lo cual, deben garantizarse condiciones de seguridad que en las casas no se tienen. Por ejemplo, deberían tener una ambulancia en la puerta por si se producen complicaciones o se pueden necesitar transfusiones de sangre si sufre hemorragias”.

En tanto, Alejandro Akim, jefe del servicio de Obstetricia del Hospital Ramos Mejía y de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires, advirtió: “En los países donde se hacen partos domiciliarios tiene una ambulancia para adultos y neonatal en la puerta para poder resolver las urgencias de la madre y del recién nacido. Porque los riesgos son muchos para la madre y para el recién nacido. Se pueden presentar problemas que no hay tiempo de solucionar en el domicilio. En cambio, en un hospital se hace lo posible por solucionarlos y salvar la vida de la madre y del feto”.

Como contrapartida al parto domiciliario, las autoridades sanitarias recomiendan hacerse controles periódicos durante el embarazo con el médico y asistir a una institución hospitalaria en el momento del parto. “Estamos promoviendo las maternidades seguras centradas en la familia, incluyendo las instituciones privadas y públicas. Son maternidades que cumplen con la ley de parto respetado. Esto significa que cada mujer puede estar en la maternidad con la persona que elija durante o después del parto”.

Según la ley N°25.929, que fue reglamentada el año pasado, cada mujer –dentro de la maternidad o institución de salud que la atienda– tiene derecho a ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones que acerca de las alternativas distintas si es que existen. También tiene derecho a ser considerada como persona sana, y a un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados. “El parto es una situación que debe ser de mucho afecto para la mujer, su hijo y toda la familia”, dijo la funcionaria. Aclaró a Clarín que en los próximos días el Ministerio de Salud difundirá una resolución por la cual si bien no se prohiben, se desalentarán los partos domiciliarios. Se aclararán las pautas que deberían guiar al parto domiciliario. “Serán pautas severas”, resaltó Vilar de Saráchaga.

En los Estados Unidos, la reconocida Clínica Mayo difundió un informe para las familias que quieran tener a sus hijos en casa. En el informe, se señala que “los nacimientos domiciliarios están asociados al doble o triple de riesgo de muerte del bebé que los nacimientos planeados en hospitales. De todas maneras, incluso con ese incremento, el riesgo general de muerte del bebé es bajo”. Entre las indicaciones, figuran: “Que sea asistido por una partera preparada durante el trabajo de parto y, en algunos casos, por un médico para garantizar la seguridad de la madre y el bebé. Su proveedor de salud deber revisar la lista de condiciones durante el embarazo y el parto que puedan requerir un tratamiento médico y comprometer la seguridad en un parto en casa.

 

fuente CLARÌN

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