Custodiada por un centenar de militantes, Hebe de Bonafini se “escapó”, como ella mismo dijo, de la Justicia que buscaba detenerla en la causa Sueños Compartidos y encabezó la tradicional ronda de las Madres de Plaza de Mayo, en la que repartió críticas contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullirch, y la diputada de Cambiemos, Elisa Carrió.

“Tranquilitos que todos van a escuchar lo que digo, tengo muchísimo que agradecer, desde anoche la gente empezó a llamar, a venir [a la sede de Madres] me parece marvilloso que esto pase, anoche decidí hacer estar carta, me parecía que alguien tenia que parar esto que se desarrolla de manera tan fanática, alguien tenía que parar esto que se esta desarrollando de una manera tan como fanática”, comenzó diciendo Bonafini.

Rodeada de ex funcionarios kirchneristas, la titular de Madres dijo que “alguien tiene que mostrar un poco descarnadamente cómo avanzan los militares, cómo les dieron ya a 50 prisión domiciliaria (dato que reveló Clarín semanas atrás), cómo van a parar los juicios, como los militares van a andar por la calle, cómo nos quieren asustar”.

“Nos amenazan, con dos camiones de policía en la puerta de la casa de las Madres… que la allanen, no tenemos nada que ocultar, pero sin violencia, creen que con violencia tienen más puntos”, afirmó y, acto seguido, lanzó una ironía contra Carrió y Bullrich, que desató las risas y aplausos entre los presentes.

Dijo Bonafini: “Yo hoy pensaba, la Bullrich y la Carrió tienen tanto odio porque a la mañana se miran al espejo y dicen ‘espejito, espejito… quien es más linda que yo?’ y el espejito les dice “Cristina”. Y se ponen locas, locas”.

Luego comenzó a leer la siguiente carta que envió a la Justicia al negarse a declarar:

carta de bonafini

Al Sr. Juez de la Nación Marcelo Martínez de Giorgi

Me dirijo a Ud. Para manifestarle el motivo de la respuesta a su citación.

Que desde el año 1977, más precisamente el día 8 de Febrero de ese año, vengo padeciendo las agresiones de la mal llamada justicia, implementada por jueces de la Nación. En ese momento empezó mi calvario, hice 168 presentaciones por mi hijo Jorge, luego en conjunto reclame por mi otro hijo Raúl, que fue desaparecido en diciembre del mismo año, en una constante peregrinación por los juzgados, siempre padecí las mismas injusticias, las mismas agresiones. Luego en mayo de 1978, desapareció también mi nuera María Elena, nada cambio.

Siempre la misma ignominia, la misma indiferencia, yo sentía como la denominada justicia era cómplice de los asesinos militares y marinos. Una justicia sin solidaridad, sin sentir por los otros, sin sufrir por ellos.

Después de un tiempo en el año 2001, más precisamente un 25 de mayo, a mi hija María Alejandra que se encontraba sola en mi casa, mientras yo estaba de viaje, la torturaron casi hasta matarla. Y allí otra vez mi peregrinación para ver si encontraba algún juez que nos muestre el valor de la Justicia, y que esta existía, pero otra vez la burla y la sin razón.

Y llego el caso Schoklender, allí las madres con gran esfuerzo aportamos voluntariamente 60 cajas con pruebas, junto con 40 backup, y otros elementos más, primero a Oyarbide y después a ud. que ni siquiera leyeron algo de lo aportado.

Asistimos cuantas veces nos llamaron a declarar, hicimos pericias de las firmas que constataron que no eran mías, siempre a disposición por la verdad, incluso hace unos meses asistí voluntariamente a su despacho para informarme ante la indigna marcha de la causa.

Y otra vez sufrimos en carne propia la burla, que nos castiga a todas, ancianas de 85 a 90 años, y nos condena a pagar las deudas, injustas y ajenas.

Las madres siempre vamos a defender los valores de solidaridad social, extender las manos a los vulnerados, por sus sueños, en este tiempo y en los que vendrán. Y vamos a luchar para que alguna vez nos enfrentemos con jueces probos que nos ayuden a sentir en nuestros cuerpos el valor de la Justicia.

Comments

comments