Ayer se conocieron nuevas declaraciones del empresario Lázaro Báez, quien señaló que la investigación judicial que pesa sobre sus hijos es un medio para “apretarlo” y obligarlo a callar. El juez federal Sebastián Casanello, que lo mantiene detenido por la causa de la “ruta del dinero K”, no tardó en denunciar el hecho y pedir que otro magistrado investigue los dichos del constructor. Como en esta nueva causa no está imputado, Báez deberá ahora declarar bajo juramento. Formalmente, se le exigirá que diga la verdad.

Casanello pidió que “un nuevo juzgado lleve adelante una exhaustiva investigación en torno a ello [los dichos del empresario], independiente del presente sumario -en el cual Báez reviste calidad de imputado-, en donde pueda ser citado a prestar su testimonio bajo juramento de ley”. Mediante sorteo, la Cámara Federal designó al juez Daniel Rafecas para que investigue el supuesto “apriete”.

“Mis hijos no tienen nada que ver. En realidad, me están apretando. Me están apretando para que me calle, me están apretando para que no siga hablando”, denunció Báez, en un segundo fragmento de la entrevista telefónica que concedió a Infobae desde el penal de Ezeiza.

Báez remarcó que está “más que seguro” de haber visto a Casanello en la residencia de Olivos y reiteró que el magistrado habría acordado con Cristina Kirchner que la investigación por lavado de activos no tocara a la ex presidenta.

“A mí no me lo contó nadie, yo lo vi”, insistió. “Hay un acuerdo tácito predeterminado de dónde tiene que morir esta investigación”, reforzó.

Consultado sobre si consideraba que la ex presidenta es “intocable” para la Justicia, Báez respondió: “No, no sé. Eso depende de la intencionalidad que tenga cada uno de investigar las cosas como corresponde. Si tienen ganas de hacer las cosas bien, nadie es intocable”.

Durante el diálogo telefónico, el titular de Austral Construcciones descartó tener “un pacto de impunidad” con la ex mandataria. “Soy el único. Mire: ¿yo soy el testaferro y soy el único que dice «hay que investigar la obra pública»? ¿Usted cree que yo tengo pacto de impunidad al pedir esto? No. Evidentemente que hay gente en la Justicia que no quiere que esto suceda”, apuntó.

El empresario negó que Daniel Pérez Gadín haya sido su contador e intentó despegar a sus hijos de las supuestas maniobras de lavado que se investigan en la causa por la denominada ruta del dinero K.

“A Pérez lo metieron porque apareció contando dinero con mi hijo. Pérez no tiene nada que ver conmigo”, sostuvo. Respecto de los videos de la financiera SGI, conocida como La Rosadita, reiteró que los millones de dólares y euros que contaban su hijo Martín y Pérez Gadín los obtuvo por la venta de viviendas de un barrio cerrado en Tortuguitas.

“No me diga que usted tampoco sabe. ¡No! ¡No! Nosotros vendimos un barrio cerrado completo acá. ¿Usted no tiene ese escrito? Nosotros vendimos 80 propiedades de un barrio cerrado, donde una de las que compraron es la hermana de Prat-Gay [por el ministro de Hacienda]”, sostuvo.

En la primera parte de la entrevista, Báez dijo que todo el mundo lo “usó de forro”, incluso la ex presidenta. Afirmó que se debe investigar por sobreprecios a funcionarios del gobierno anterior que ponían los valores y sugirió que toda la industria de la construcción está en la misma maniobra. Denunció, además, que lo persiguen por su fortuna por ser un “negrito de Santa Cruz”.

 

fuente LA NACIÒN

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