Hebe de Bonafini desató ayer un escándalo judicial con repercusión política local e internacional al negarse a ser indagada en el marco de la causa Sueños Compartidos, donde está imputada por una supuesta defraudación al Estado. Un juez federal ordenó su captura, pero la orden no se pudo concretar por la resistencia de la titular de las Madres de Plaza de Mayo y decenas de ex funcionarios y algunos militantes kirchneristas que la protegieron en la sede la Fundación y en la Plaza de Mayo. Bonafini se mantendrá en calidad de prófuga hasta que la Policía pueda detenerla y trasladarla a Tribunales.

Anoche, a las 0.12, Bonafini abandonó la sede de la Fundación de las Madres e ingresó a un edificio que está pegado, tras anunciar que se iba a descansar. “Hicimos una pirueta y dejamos pagando a la Policía. Ahora voy a salir y me voy a ir a dormir un ratito porque estoy muy cansada”, expresó la titular de Madres con una sonrisa.

La titular de las Madres estaba citada a las 10 de la mañana por el juez Marcelo Martínez de Giorgi, a quien había calificado en público como un “corrupto”. Bonafini no se presentó, tal como había anticipado, y desató una situación insólita en Tribunales. Apenas envió una carta plagada de opiniones políticas. “Las Madres siempre vamos a defender los valores de solidaridad social, extender las manos a los vulnerados, por sus sueños, en este tiempo y en los que vendrán. Y vamos a luchar para que alguna vez nos enfrentemos con jueces probos que nos ayuden a sentir en nuestros cuerpos el valor de la Justicia”, dice la misiva.

Pasado el mediodía, el magistrado la declaró en rebeldía (ya era la segunda vez que faltaba a la indagatoria) y firmó una orden de allanamiento de la sede de la Fundación, en Hipólito Yrigoyen al 1.500. La policía fue al lugar pero se encontró con una barrera de militantes kirchneristas que cantaban “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza…”. Fue el primer momento de tensión. Desde un edificio cercano, además, tiraban huevos, que bien podían ser contra la policía o los manifestantes.

Cerca de las 15, Bonafini y otras Madres salieron del edificio y se subieron a una camioneta que las trasladó a la Plaza de Mayo, donde se realizó la tradicional ronda de los jueves.

El juez decidió firmar entonces una segunda orden de captura, sin la mención al allanamiento. También ordenó la prohibición de salida del país de Bonafini. A esa hora, la decisión del magistrado era dejarla detenida en una comisaría hasta esta mañana.

Pasadas las 15, una columna de militantes que se encontraba en una Plaza de Mayo realizó un cordón desde la calle Alsina hasta el centro de la Plaza para que ingresara la camioneta en la que viajaba la titular de Madres junto al líder de La Cámpora Andrés “Cuervo Larroque”. Bonafini se sumó a la tradicional ronda de los jueves alrededor de la pirámide de Mayo y antes de releer la carta que envió al magistrado involucró al Gobierno en el pedido de su captura. “No le tengo miedo a estos hijos de mil putas”, dijo, en referencia al Ejecutivo. Y agregó: ”Si nos quieren llevar presas, que nos lleven”. Apuntó con ácida ironía a la ministra de Seguridad Patricia Bullrich y a Elisa Carrió. “La Bullrich y la Carrió tienen tanto odio porque a la mañana se miran al espejo y dicen ‘espejito, espejito… ¿quién es más linda que yo?’ y el espejito les dice “Cristina”. Y se ponen locas, locas”, dijo. La militancia festejó la ocurrencia.

La titular de las Madres regresó a la Fundación en medio de una lenta caravana que marchó a lo largo de la avenida de Mayo. Varios altos dirigentes y satélites del kirchnerismo se sumaron a la manifestación. Martín Sabbatella, Carlos Zannini, Axel Kicillof, Luis D’Elía, Gabriel Mariotto, Fernando Esteche y Amado Boudou fueron algunos de ellos. Todos hablaron con la prensa. “En este Gobierno son violentos y así como llevan violencia al pueblo argentino con la devaluación, los tarifazos y el desempleo; para los luchadores populares ésta es la respuesta que tienen. Lo hicieron con Milagro (Sala) y ahora con Hebe”, le dijo Oscar Parrilli a Clarín. Cuando pasaron por la sede de la ANMAT, varios empleados públicos se sumaron a la manifestación tirando papelitos desde el edificio.

En la sede de las Madres, Bonafini otra vez le habló a los militantes y se dirigió al Jefe de Estado. “Macri, pará la mano”, se defendió. También hablaron los referentes del kirchnerismo que acompañaron la marcha como Larroque, Kicillof, D’Elía y el intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi. Curiosamente no estuvo Aníbal Fernández, uno de los principales aliados de Bonafini desde que estalló el escándalo, en 2011. Por la noche, llegó al lugar Máximo Kirchner.

Anoche, en Tribunales aseguraban que la orden de captura sigue vigente y que se concretará “tarde o temprano”. La resistencia de Bonafini empeoró notablemente su situación judicial. Cuando logre indagarla, Martínez de Giorgi podría negarse a la excarcelación ya que la titular de Madres no colaboró con la Justicia. Teresa Parodi contó que Bonafini pasaría la noche en su departamento, en la misma manzana que la sede de Madres, con ella y una amiga cordobesa. Los militantes harían una vigilia para custodiarla.

 

fuente CLARÌN

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