Los Kirchner intentaron ocultar la compra de su hotel más grande y emblemático, el Alto Calafate. En el 2008, los fundadores de ese negocio recibieron una oferta de casi 5 millones de dólares para que vendan su emprendimiento de 102 habitaciones. Quienes les hicieron ese ofrecimiento nunca se identificaron como representantes de la entonces familia presidencial.

A eso se sumó un extraño cambio de último momento de la sociedad que terminó adquiriendo el hotel. Los K finalmente compraron la firma original que administraba el lugar desde que se empezó a planear, en el 2003. Esa empresa se llama Hotesur S.A. Así se identifica también a la causa judicial que investiga si el Alto Calafate fue el centro maniobras ilegales para lavar dinero de la corrupción. Estas novedades sobre la trastienda de la compra del hotel fueron reveladas por tres de los fundadores y vendedores de ese hotel en ese expediente. Lo instruye el fiscal Gerardo Pollicita. El juez es Julián Ercolini. La hipótesis de los investigadores es que la familia Kirchner usó sus cadena hotelera para banquear dinero de negocios que hicieron con empresarios de la construcción a los que beneficiaron con miles de millones de dólares en contratos de obra pública. Según las actuales autoridades de Vialidad Nacional, la mayoría de esa infraestructura fue presupuestaron por el Estado con sobreprecios.

Los ex dueños del Alto Calafate presentaron un escrito en la causa Hotesur para explicar su situación en esta trama, pudo saber Clarín en base a fuentes del caso.

Dos de ellos son José Carlos Amil López y Jorge Giovanakis.

Según ellos, nunca los Kirchner nunca explicitaron que eran quienes les comprarían el hotel.

Lo intentaron ocultar enviando a realizar esas operaciones a personas de confianza que jamás hablaron de la familia ex presidencial.

Segun reconstruyó este diario, la primer oferta que recibieron por el hotel les llegó a a mediados del 2008 a través de Patricio Pereyra Arandía, el marido de Romina Mercado, hija de Alicia Kircher, sobrina de Néstor y Cristina.

Quien se puso al frente de la compra fue uno de los socios de los K, Osvaldo Sanfelice, y también el contador de la familia, Víctor Manzanares. Nunca dijeron quiénes eran sus jefes, según la versión declarada de los ex dueños del hotel.

El 7 de noviembre del 2008, Sanfelice les pagó 3.168.000 dólares en efectivo por el Alto Calafate. Otros 1.062.000 pesos fueron girados desde el Banco de Santa Cruz.

Antes de ese acuerdo, Sanfelice había firmado otro, que estipulaba que sería la empresa Coma S.A la que realizaría esas operaciones. Pero después directamente adquirió “en comisión” a Hotesur S.A.

Por primera vez, los ex dueños del Alto Calafate, con experiencia de décadas en el mercado, explicaron ante la Justicia que vendieron su negocio porque el crecimiento de la “oferta hotelera” en la ciudad creció de forma “exagerada”, lo que impedía que su negocio tuviera buen futuro económico. En otras palabras, que era difícil que fuera rentable.

A eso se le sumó la crisis internacional del del 2008, y la falta de aumento de frecuencias de los vuelos, el único modo en el que podrían llegar muchos más turistas al lugar.

Los Kirchner son dueños hoy de tres hoteles en esa ciudad, y de un cuarto en El Chaltén.

Matemáticas: los primeros dueños del Alto Calafate facturaron, según sus balances contables, alrededor de 6 millones de pesos por año.

Al período siguiente, Néstor Kirchner ya había logrado que ese mismo negocio facturase 20 millones de pesos.

Miembros de la familia presidencial retiraron dividendos que les dio el hotel, por adelante, por más de 5 millones de pesos, casi lo mismo que facturaban los dueños anteriores en un año.

El sábado, la ex presidenta Cristina Kirchner usó su cuenta de Twitter para difundir una nueva defensa sobre el accionar de su familia en las operaciones realizadas en el hotel bajo sospecha.

Entre otros argumentos, sobre todo judiciales, dijo que su familia nunca alquiló habitaciones del Alto Calafate-Hotesur: según ella, solo rentaron el inmueble a una empresa de Lázaro Báez. Un dictamen de la Oficina Anticorrupción de su propia gestión explica que en el 2009 los Kirchner y el empresario constructor administraron en conjunto a ese mismo hotel. O sea: alquilaron habitaciones.

A partir del año siguiente, Báez les pagó 5 millones de pesos por año por el alquilar del el Alto Calafate. En el 2013, se lo rentaron a Sanfelice por 800 mil pesos anuales.

Son finanzas muy disímiles. La Justicia tomaría nuevas medidas en la causa. Pronto.

 

fuente CLARÌN

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