Cristina Kirchner y Margarita Stolbizer fueron citadas ayer a las 11 en el estudio particular de María Etelvina Notari, ubicado en el tercer piso de la calle Viamonte 1355. Pero las dos llegaron antes.

El primero en entrar fue Gregorio Dalbón, abogado de la ex presidenta. Debió cruzar una doble línea de policías, un operativo que cuestionó con duras críticas a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich. A las 10.33 fue el turno de Cristina Kirchner, vestida con un palazzo gris y un sobretodo al tono. Llegó en un Chevrolet Prisma blanco, escoltada por otros dos autos. De los vehículos descendieron una decena de custodios y los autos dieron una vuelta en “U” para esperar a la ex mandataria en la puerta del edificio.

A las 10.50 fue el turno de Stolbizer. Llegó acompañada por su marido y abogado, Juan Laprovittola, que la esperó en la vereda, y por la letrada Silvina Martínez, que la acompañó al estudio.

La calle Viamonte entre Uruguay y Talcahuano permaneció cerrada al tránsito, con dos vallados en las esquinas. El gobierno porteño desplegó un operativo con la Policía Federal traspasada a la ciudad “para que ambas cumplan en paz con el trámite”, según indicaron fuentes oficiales.

Ese esquema les dio protagonismo a los vecinos y a las personas que hacen trámites en esa cuadra de la zona de Tribunales. La presencia de Cristina Kirchner no pasó inadvertida y desde los balcones se oían gritos a favor y en contra de la ex mandataria, como “vamos Cristina” y “devolvé la que te robaste”. Incluso, desde una ventana volaron pequeños papeles con la consigna: “La peor condena es la social”.

En el departamento de Notari, Cristina y Stolbizer no se cruzaron. Según informó a LA NACION la diputada de GEN, la mediadora le notificó que la ex mandataria no quería verla personalmente, ni tampoco su abogado.

Pasadas las 11.20 -con la mediación sin acuerdo-, Stolbizer salió del edificio. Superado el vallado, la esperaba un grupo de militantes kirchneristas que cantaban “vamos a volver” sin cesar. La diputada de GEN aseguró que le propinaron golpes a su vehículo, un Volkswagen Bora.

A las 11.40 fue el turno de la salida de Cristina Kirchner. La policía formó un pequeño cordón hasta el auto que esperaba a la ex presidenta. “Si la quieren saludar, dejalos”, dijo uno de los custodios a un oficial uniformado. Se refería a un pequeño grupo de vecinos que se habían acercado al lugar. Cuando la ex presidenta irrumpió en la vereda, los gritos se mezclaron. “Cristina corazón” y “chorra” se confundían en el tumulto. La ex mandataria saludó, se sacó fotos y se fue.

Las dos dirigentes políticas llevaban meses acusándose mutuamente en los tribunales, en entrevistas televisivas y en las redes sociales. Ayer tuvieron la oportunidad de mirarse a los ojos, pero no lo hicieron.

 

fuente LA NACIÓN

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